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La rueda de libros de Ramelli permitía leer varios libros a la vez

Maria, Francisco . «¿En qué consistió la rueda de libros, de Ramelli?», okdiario.com 18 de enero de 2023. https://okdiario.com/historia/que-consistio-rueda-libros-ramelli-10311286.

A principios del siglo XVI, el inventor italiano Agostino Ramelli creó la innovadora «Rueda de Libros». Este dispositivo fue diseñado para facilitar el acceso a múltiples libros simultáneamente, un avance significativo para la época.

La rueda de libros de Ramelli se puede considerar uno de los primeros ejemplos de la moderna biblioteca. Se trataba de una estructura de madera en forma de rueda, compuesta por seis o siete brazos, similares a los de una rueda de bicicleta. Cada brazo estaba destinado a sostener varios libros. Los libros se colocaban en los brazos, que podían girarse manualmente, permitiendo a los lectores acceder a diferentes partes de los libros sin necesidad de moverlos físicamente. Esto facilitaba la comparación y contraste de información entre distintos textos de manera mucho más eficiente que con los métodos tradicionales.

Mecanismo y funcionalidad

El dispositivo incluía una mesa con un mecanismo de engranajes situados en su periferia. Estos engranajes estaban conectados a una rueda dentada sobre la que se colocaban los libros. Mediante una palanca en forma de L, el usuario podía girar la rueda para alinear los libros en la posición deseada. Además, una segunda rueda dentada en la parte inferior permitía girar la mesa, facilitando el acceso a los libros desde diferentes ángulos.

Ventajas en almacenamiento

La rueda de libros no solo facilitaba la lectura simultánea de varios libros, sino que también ofrecía una forma compacta de almacenar una gran cantidad de textos. Esto optimizaba el espacio y permitía mover los libros con facilidad. Aunque hoy en día este invento no se usa debido a la tecnología moderna, la Rueda de Libros de Ramelli sigue siendo una notable contribución a la historia de la lectura y el almacenamiento de libros.

Pequeñas Bibliotecas Libres con Marlene Quinde. Planeta Biblioteca 2024/06/19.

Pequeñas Bibliotecas Libres

Planeta Biblioteca 2024/06/19.

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Hoy, Marlene Quinde Cordero nos habla de su proyecto «Tambo Libro», desarrollado en la Biblioteca Universitaria de Cuenca (Ecuador) en torno al fenómeno de las Pequeñas Bibliotecas Libres. Este es un movimiento global basado en la comunidad que promueve el intercambio gratuito de libros. Estas pequeñas bibliotecas suelen ser cajas o estructuras similares a casitas que se colocan en lugares accesibles al público, como parques, jardines, frentes de casas, escuelas y otros espacios comunitarios. La idea principal es «toma un libro, deja un libro», lo que permite a las personas acceder a libros de forma gratuita y contribuir al intercambio dejando libros que ya no necesitan.

Artículo

Quinde Cordero, Marlene. Tambo libro: pequeñas Bibliotecas Libres en Ecuador. Mi Biblioteca, vol. 18, n. 70 (2022) Texto completo

La lectura es el invento más importante de la humanidad

Rosa Montero «Leer»

El País Semanal «Maneras de vivir»

Ni una tertulia de la que formé parte hace algunos años nos pidieron un día que, como punto de partida para el encuentro, dijéramos qué invento de la humanidad nos parecía más trascendente. Hubo respuestas de lo más variopintas; yo contesté que el alfabeto. Tiempo después vi una entrevista con Vargas Llosa en la que le preguntaban qué había sido lo más importante que había hecho en su vida, y él dijo bellamente que aprender a leer. Ambas cosas me parecen complementarias y trascendentales: desde lo colectivo a lo individual. Leer nos hace personas. Aún más: leer nos hace mejores personas.

Numerosos trabajos científicos han demostrado que leer es algo así como el bálsamo de Fierabrás, una poción mágica capaz de curar tanto los rotos como los descosidos del cuerpo y del ánimo. Entre los hallazgos más apabullantes está un estudio de la Universidad de Sussex (Reino Unido), en 2009, que demostró que la lectura podía reducir el estrés hasta en un 68%; la investigación de la Universidad de Yale (Estados Unidos) de 2016, que, tras monitorizar a casi 4.000 personas mayores de 50 durante 12 años, concluyó que aquellos que leen asiduamente media hora al día viven hasta dos años más que quienes no leen; o el estudio de 2010 del Carnegie Mellon (EE. UU.) que indica que leer libros nos cambia literalmente el cerebro, engrosando la materia blanca. Leer, en fin, es como hacer pesas dentro del cráneo. Si no quieres que se te caigan las nalgas, machácate las carnes en un gimnasio; si no quieres que se te desmayen y despanzurren las neuronas, lee todos los días, maldita sea. Por no hablar de las decenas de trabajos que demuestran que leer cuentos y novelas, es decir, ficción, fomenta la empatía. Como he dicho antes, es una actividad que nos hace mejores. Cosa que todos los que somos lectores ya sabíamos. Una novela es un viaje al otro, a los otros, a realidades previamente desconocidas. Pero también es el descubrimiento de una complicidad inesperada. Cuántos niños y niñas angustiados, cuántos jóvenes aislados y enajenados de su entorno, que se sentían únicos y raros, han encontrado la salvación a través de las páginas de un libro. Esto es, descubrieron espíritus afines, mundos mucho más grandes que les permitieron respirar y sobrevivir. Como la extraordinaria poeta norteamericana Emily Dickinson (1830-1886), que, probablemente sometida a abusos sexuales en la adolescencia por parte de su padre y tal vez de su hermano, encontró un reducto de resistencia en la poesía: «Yo creo que fui Encantada/Cuando por primera vez / Niña sombría/Leí a Aquella Dama Extranjera/Lo Oscurosenti Hermoso», explica ella misma con sus versos. La Dama Extranjera era la poeta victoriana Elizabeth Barrett Browning, cuya obra rescató a Emily, poniendo un hilo de redentora luz en la oscuridad de esa niñez tenebrosa (qué bellas las palabras de Dickinson).

No sé qué sería de mi vida sin los libros: apenas puedo imaginar una carencia tal, sería como quedarte ciega y sorda, sin olfato y sin tacto, tal vez incluso también sin corazón. Los libros siempre han sido para mí un talismán, un poderoso embrujo, como si, teniendo un buen libro cerca, nada muy malo pudiera pasarte. Es mentira, lo sé, pero es una de esas mentiras poliédricas que encierran un grumo de verdad. Leer es algo más íntimo que hacer el amor, porque te metes en la cabeza y en los sentimientos de quien ha escrito el texto. Y, una vez allí, reescribes lo que lees junto al autor, o autora. Porque toda lectura es una reescritura, una colaboración a dos, una complicidad suprema.

Si no quieres que se te desmayen y despanzurren las neuronas, lee todos los días, maldita sea.

Hoy acaba la maravillosa Feria del Libro de Madrid, un evento único en el mundo por su popularidad, su raigambre social y su falta de pretensiones. En los fines de semana podemos estar 400 autores reunidos en las casetas, a pie de calle, sin intermediarios, a la misma altura y sin distancia física de los lectores. Es una verdadera fiesta de la lectura, y, cada libro que firmas, una especie de celebración familiar, como un cumpleaños o tal vez un bautizo. Ríes y lloras junto a los lectores, con las generosas intimidades que comparten contigo. De la misma manera que has reído y llorado al leer las obras que forman la columna vertebral de tu vida. Y adviertes con plena certidumbre que los libros forman una comunidad a través del tiempo y del espacio. Y que esa comunidad es salvadora y hermosa.

Todo lector auténtico es también amigo de los libros

“En el fondo, todo lector auténtico es también amigo de los libros. Porque el que sabe acoger y amar un libro con el corazón, quiere que sea suyo a ser posible, quiere volver a leerlo, poseerlo y saber que siempre está cerca y a su alcance. (…) Para el buen lector, leer un libro significa aprender a conocer la manera de ser y pensar de una persona extraña, tratar de comprenderla y quizá ganarla como amigo. (…) El que quedó cautivado un día por un libro, el que empieza a conocer y entender al autor, el que logró establecer una relación con él, para ése empieza a surtir verdaderamente efecto el libro. Por eso no se desprenderá de él, no lo olvidará, sino que lo conservará, es decir, lo comprará, para leer y vivir en sus páginas cuando lo desee”.

HERMANN HESSE
“Leer y poseer libros” (1908)

La gente no quiere leer, quiere haber leído

«La gente no quiere leer, quiere haber leído. Claro, leer es bueno. Lo que quizás para algunos, no parece tan bueno, es pasarse un mes, todas las noches, desvelado, leyendo Los Miserables.

Claro, la gente de hoy es muy ansiosa, quiere una rápida satisfacción y no espera por los placeres, dice: ‘¿Cuánto me falta?, tene como 400 páginas, voy por la 28, y hace dos meses que lo estoy leyendo’. Y el tipo de sentimiento es que nunca tiene una terminación vacía de Los Miserables, para poder decirle a sus amigos: ‘He leído Los Miserables’.

Creo sospechar, que más que el saber que un libro deja como sedimento, lo que nos hace mejor es el esfuerzo de la lectura. La inspiración de la mente y el corazón puede ser escuchada por el lector que lee el libro.

Esto es lo que significa. Algo bueno debe haber en el camino en el esfuerzo para que la gente lo desee. Y creo que lo que hay de bueno en la lectura es eso. Las horas de desvelo, el debate uno para ver si entiende lo que un tipo le ha querido decir en un libro. Y hay que decirlo, el placer enorme de haber aprendido a disfrutar de un libro».

Alejadro Dolina

Tenemos muchos libros en casa. Son nuestro principal motivo decorativo

«Tenemos muchos libros en casa. Son nuestro principal motivo decorativo: libros amontonados en la mesa de centro, cubiertas de libros enmarcadas, libros apilados en cualquier superficie disponible y, por supuesto, libros en estanterías a lo largo de casi todas las paredes. Además de los libros visibles, hay otros que esperan en la recámara, en el sótano, en el garaje, en el trastero… Hacen las veces de muebles, sostienen muebles caídos y, disimulados con colchas, hacen las veces de mesas… No puedo imaginarme una casa sin un exceso de libros. El sentido de los libros es tener demasiados pero sentir que nunca tienes suficientes, o el adecuado en el momento adecuado, pero luego, a veces, descubrir que deseabas quedarte dormido leyendo los Papeles de Aspern, y ahí está».

LOUISE ERDRICH
Libros e islas en el pueblo Ojibwe

Leer a su lado

«Leer. Leer sin ganas. Leer por aburrimiento. Leer para no hacer ruido. Leer para dejar que tu padre duerma la siesta. Leer porque no te dejan poner la tele. Leer porque ya nadie quiere contarte un cuento. Leer porque te han castigado sin salir. Leer porque estás en la cama con fiebre. Leer porque estás solo. Leer porque imitas a tus hermanos mayores. Leer porque lo hace tu madre. Leer libros para niños. Leer novelas que no te dejan leer. Leer hasta que te apagan la luz. Leer sin leer, pensando en otra cosa. Leer en la biblioteca. Leer todos los libros de la biblioteca infantil. Leer porque tu hermana lee en la cama de al lado. Leer libros de Tintín en casa de tu abuelo. Reir porque tu tía llora con una novela. Llorar porque te da pena el abominable hombre de las nieves. Leer y leer y leer cinco líneas sobre sexo. Leerlas y leerlas una vez más. Leer porque quieres estar solo. Leer porque te sientes solo. Leer porque te crees distinto. Leer para encontrar almas gemelas. Leer aquello que aún no has vivido. Leer para llenarte la cabeza de pájaros. Leer para presumir. Decir que has leído un libro que no has leído. Resumir libros en literatura que no has leído. Sacar buenas notas en literatura haciendo resúmenes de libros que no has terminado. Leer para imitar lo que que has leído. Leer para fardar. Leer para ligar. Leer para consolarte de un abandono. Leer por falta de planes. Leer por falta de amor. Leer porque se ha ido con otra. Leer para que no digan. Leer mientras esperas. Leer sentado en el wáter. Leer para dormirte. Leer para poder hablar con él. Leer el libro que él te recomendó. Leer para sorprenderle. Leer por puro gusto. Leer por vaguería. Leer porque no te gustan los deportes. Leer porque no tienes un duro. Leer para olvidar. Leer para recordar. Leer para aprender. Leer un coñazo impresionante. Leer un libro que no quieres que se acabe. Leer el libro de un amigo. Leer todos los libros de un hombre que te gusta. Leerle el pensamiento. Leer el libro que él está leyendo. Leer el libro que él querrá leer después. Leerle a tu hijo. Leerle hasta que se quede dormido. Leerle hasta que te quedas dormida. Leerle el Tintín que tú leíste. Leerle cuando se muere el Abominable Hombre de las Nieves. Leerle y consolarle luego su llanto inconsolable. Leerle para que aprenda a estar solo. Leerle para volver a vivir la infancia. Leerle por gusto. Ver cómo un hijo lee. Releer. Leer sólo lo que te gusta. Leer sólo aquello que te emocione. Leer por amor. Leer a su lado».

Elvira Lindo, Leer

Invertir en bibliotecas escolares y bibliotecarios para mejorar los resultados de la alfabetización

Center for American Progress. «Investing in School Libraries and Librarians To Improve Literacy Outcomes», 18 de abril de 2024. https://www.americanprogress.org/article/investing-in-school-libraries-and-librarians-to-improve-literacy-outcomes/.

El papel de las bibliotecas y bibliotecarios escolares es fundamental para revertir los bajos puntajes en las evaluaciones de lectura. Sin embargo, estos recursos a menudo se consideran un lujo en lugar de una parte esencial del sistema educativo público. Más de 50 años de investigación respaldan la idea de que los estudiantes con acceso a bibliotecas escolares bien dotadas y a bibliotecarios certificados tienen un mejor rendimiento académico. A pesar de esto, desde el año 2000 ha habido una disminución del 20% en los puestos de bibliotecarios escolares en Estados Unidos, lo que equivale a 10.000 bibliotecarios menos en todo el país. Se ha observado una correlación positiva entre programas de bibliotecas escolares sólidos y el logro estudiantil, incluso cuando se incluye el estatus socioeconómico.

Los datos muestran que la presencia de un bibliotecario de tiempo completo está asociada con un aumento en los puntajes de lectura avanzada. Los estudiantes de grupos vulnerables, como aquellos de minorías raciales o con discapacidades, se benefician especialmente de las bibliotecas escolares bien equipadas. Es necesario aumentar la financiación para las bibliotecas escolares y exigir la presencia de bibliotecarios certificados a tiempo completo en cada escuela. Además, las definiciones de los bibliotecarios escolares en las encuestas federales deben actualizarse para reflejar las certificaciones estatales. Integrar las bibliotecas escolares como indicadores de rendimiento en los planes de rendición de cuentas estatales también puede proporcionar una visión más completa de su impacto en el logro estudiantil. En conclusión, es fundamental invertir en las bibliotecas escolares y los bibliotecarios para mejorar los resultados educativos y promover una ciudadanía informada y comprometida.

Algunas recomendaciones:

  1. Aumentar la financiación de las bibliotecas escolares: Las bibliotecas escolares a menudo sufren recortes presupuestarios o falta de financiamiento en general, lo que afecta su efectividad. Se propone el «Right to Read Act» para aumentar la financiación federal para las bibliotecas escolares, pero también se insta a los responsables de políticas estatales y locales a aumentar los niveles de financiamiento para garantizar que todas las escuelas tengan acceso a una biblioteca bien equipada y a un bibliotecario certificado.
  2. Exigir la presencia de bibliotecarios escolares: Algunos estados ya requieren que los distritos escolares tengan bibliotecarios certificados en todas sus escuelas, y se observa que los estados emplean más bibliotecarios escolares cuando tienen mandatos al respecto. Se insta a los responsables de políticas a codificar la importancia de los bibliotecarios escolares y garantizar un financiamiento adecuado para sus posiciones.
  3. Actualizar los datos federales de las bibliotecas escolares con definiciones apropiadas: La definición actual de quién califica como bibliotecario escolar utilizada por NCES es obsoleta, lo que puede afectar negativamente la precisión de los datos. Se sugiere actualizar esta definición para garantizar que los bibliotecarios sean certificados por el estado.
  4. Incluir las bibliotecas escolares como indicadores escolares en los planes de rendición de cuentas estatales: Se alienta a los estados a incluir las bibliotecas escolares y los bibliotecarios como indicadores en los paneles de oportunidades de ESSA, así como a agregar indicadores adicionales que hablen sobre la disponibilidad de recursos y servicios de las bibliotecas escolares. Esto permitiría una mejor evaluación de cómo las bibliotecas escolares sirven a los estudiantes y la creación de planes medibles para mejorarlas.