El refugio de la palabra: la importancia de las audiotecas.

Edgardo Civallero. Sheltering Voices – Importance Of Audio Libraries. Princh, 2021

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Registrar la historia y preservar el conocimiento antiguo es algo que las bibliotecas llevan haciendo desde hace siglos. Sin embargo, esto no se limita a los recursos escritos, ya que algunos significados se pierden inevitablemente cuando se escriben. El escritor invitado Edgardo Civallero comparte diferentes iniciativas de toda América Latina destinadas a preservar las lenguas indígenas de las regiones.

¿Por qué las audiotecas?

Gran parte del conocimiento tradicional latinoamericano se ha elaborado, expresado y transmitido a través de canales orales y otros medios “no convencionales” de codificación y distribución del conocimiento: telas y trozos de corteza pintados, tejidos de todo tipo, tatuajes y pintura corporal, cuerpo, canciones, representaciones coreográficas, diseños en cestería y cerámica, máscaras, juegos de hilo. Estos tipos de transmisión han sido etiquetados por como “no convencionales” a partir de las perspectivas estándar dominantes, utilizadas para formar la base de la comunicación “normativa” y la difusión del conocimiento. Pero desde un punto de vista no dominante, no hegemónico o estandarizado, han cumplido perfectamente sus funciones durante generaciones.

De todos ellos, la oralidad es probablemente el canal más importante. Aunque la oralidad se ha considerado habitualmente como algo rural y propio de grupos analfabetos, hoy en día una gran cantidad de información se sigue transmitiendo por vía oral, incluso en sociedades plenamente alfabetizadas y urbanas.

Para “rescatar” la información de esa forma de transmisión -que se considera inestable y, por tanto, poco fiable- se ha codificado mediante algún tipo de escritura. Sin embargo, hacerlo no está exento de problemas. En algunos casos -por ejemplo, en un buen número de lenguas indígenas- no existen sistemas de escritura estandarizados para escribir y/o imprimir de forma fiable dichos contenidos. Y, por otro lado, porque, aunque existan alfabetos, buena parte de la información transmitida oralmente se pierde al transcribirla.

De ahí la importancia de las audiotecas: lugares que, aunque incluyen documentos escritos en sus colecciones, enfatizan el papel del sonido en la transmisión del conocimiento.

Audiotecas en América Latina

En América Latina, se han puesto en marcha y se mantienen un puñado de proyectos diversos etiquetados como “audiotecas”, que buscan, cada uno a su manera, preservar sonidos de distinto tipo. Incluyendo aquellos que recogen y reflejan el conocimiento tradicional.

México

Entre estos proyectos, probablemente uno de los más reconocidos por la calidad de su trabajo es la Fonoteca Nacional de México (FNM). En funcionamiento desde 2008, la primera de su tipo en el continente y actualmente dependiente de la Secretaría Nacional de Cultura, la FNM contiene numerosas colecciones relacionadas con la historia del país en general, y con sus numerosas sociedades rurales e indígenas en particular.

La Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) mantiene un espacio similar, aunque más centrado en la multimedia. En los documentos conservados en sus fondos audiovisuales se recogen expresiones en lenguas originarias; muchas de ellas se comparten libremente a través de su página web.

Sin salir de tierras mexicanas, la asociación civil Ruta del Venado está desarrollando una audioteca en línea con vocabulario del mayor número posible de las 62 lenguas aborígenes reconocidas en el país. El proyecto, que funciona desde marzo de 2014, es impulsado por Ricardo Ibarra, fundador de Radio Indígena. Sus participantes y colaboradores visitan comunidades rurales de todo el país y graban palabras y frases de boca de los hablantes y narradores locales. Uno de los principales objetivos de la Ruta del Venado es acercar esas palabras y frases a aquellos jóvenes que, debido a la fuerte discriminación que sufren en México (la misma que existe en el resto del continente), están desarraigados (a veces por vergüenza propia, a veces por lo que ven en sus mayores) de su pasado indígena.

Una forma ligeramente diferente de crear una audioteca es grabando vídeos. Así, una serie de cuentos indígenas animados, “68 voces, 68 corazones”, narrados en su lengua materna, y creados en 2013 por Gabriela Badillo y la productora Combo bajo la premisa “Nadie puede amar lo que no conoce”. Los vídeos recogen los sonidos de lenguas como el huasteco, el mixteco, el totonaco, el ch’ol, el seri, el paipai, el otomí o el mazateco, y se distribuyen gratuitamente a través de plataformas digitales como Vimeo.

Guatemala y Honduras

Un poco más al sur, la Red Mesoamericana de Radios Comunitarias Indígenas, Garífunas y Feministas (Honduras y Guatemala) mantiene una audioteca virtual en la que ofrece algunas de sus emisiones radiofónicas digitalizadas. El valor de esta audioteca radica en el carácter comunitario de la información que difunde, y en el de sus participantes: grupos étnicos y sociales que tienen poca visibilidad en otros espacios y, por tanto, tienen que crear los suyos propios.

Colombia

Este post estaría incompleto sin una de las iniciativas más populares de los últimos tiempos: “De agua, viento y verdor. Paisajes sonoros, cantos y relatos indígenas para niños y niñas”. Paisajes sonoros, cantos y relatos indígenas para niños y niñas). Es una propuesta de “audioteca” del Ministerio de Cultura de Colombia, apoyada por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y materializada por Fundalectura.

Esta audioteca es, en realidad, un libro con llamativas tapas amarillas, acompañado de nueve CDs. Se incluyen nueve lenguas indígenas colombianas, todas ellas en vías de extinción por diversas razones, entre las que se encuentra, como era de esperar, el conflicto armado colombiano y el posterior desplazamiento humano.

Los pueblos incluidos son el Etté Ennaka o Chimila, el Wiwa, el Sáliba, el Ñihamwo o Yagua, el Kokama u Omagua, el Korébahü o Coreguaje, el Kamëntsá o Camsá, el Awá o Cuaiquer y el Embera Chamí.

Se trata de la primera experiencia de este tipo desarrollada en Colombia, que ha permitido recoger expresiones orales, transcribirlas y traducirlas al español, dando la palabra a los ancianos de los distintos pueblos para que puedan transmitir libremente sus recuerdos y conocimientos. La obra está dirigida sobre todo a un público infantil, y pretende llevar un compendio de sonidos e imágenes a través de Colombia (y más allá): canciones y cuentos bilingües, ilustraciones, fotografías, juegos… Pero también, nueve paisajes sonoros diferentes: los que acunan las culturas reflejadas en la “audioteca”.

Voces de refugio

A lo largo de la historia de la humanidad, la palabra hablada (o cantada) ha sido la principal forma de expresión y transmisión del conocimiento. Hoy lo sigue siendo, milenios después de su aparición, en un mundo de documentos escritos y de poderosos y omnipresentes medios digitales. Si los centros de conservación de la memoria latinoamericana (bibliotecas, archivos, etc.) pretenden servir como tales, deben considerar urgentemente la creación de audiotecas o mediatecas, y el desarrollo y patrocinio de programas de recolección de todo tipo de tradición oral. Porque una buena parte de las memorias de América Latina sigue viajando por canales orales. Y para muchas culturas de Abya Yala, estos canales se han convertido en una especie de último refugio: uno constantemente amenazado por el silencio.