La pandemia complica los problemas de acceso a libros de texto electrónico con licencias restrictivas

Pandemic Amplifies Trouble with Restrictive Licensing and E-Textbooks. SPARC, 2020

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Con el cambio al aprendizaje a distancia, la demanda de materiales de aprendizaje digitales se ha intensificado. El personal de la biblioteca se encuentra teniendo que enseñar a sus comunidades con las restricciones de licencias y algunos están hablando sobre la posición insostenible en la que les han colocado los editores.

Los estudiantes que no pueden permitirse comprar libros de texto han dependido durante mucho tiempo de copias de reserva en las bibliotecas de sus campus. A medida que la pandemia mundial cerró los colegios y universidades, también cortó el acceso a estos materiales de aprendizaje impresos. Muchos estudiantes y profesores hicieron la siguiente pregunta lógica: ¿Por qué la biblioteca no puede simplemente proporcionar una copia digital?

No es tan simple. Muchas editoriales solo venderán libros electrónicos directamente a los estudiantes, no a las bibliotecas, y las tarifas de licencia se han disparado. La industria afirma que la venta de copias digitales a las bibliotecas canibalizará el mercado de libros electrónicos.

Además, aproximadamente el 85% de los libros de texto de los cursos existentes simplemente no están disponibles para las bibliotecas en ningún otro formato que no sea impreso.

Biblioteca de la Universidad de Guelph en Canadá publicó una declaración en su sitio web explicando cómo los editores han limitado su capacidad para atender a los estudiantes necesitados. Por ello, el personal de Guelph decidió hacer una lista enumerando los editores que no estaban dispuestos a vender las versiones de libros de texto electrónicos a las bibliotecas : Pearson, Cengage, Houghton, McGraw Hill, Oxford University Press Canada (División de libros de texto), Thieme y sellos de Elsevier (como Elsevier Health Science, Mosby, and Saunders).

El objetivo final de la declaración era lograr que los profesores consideraran seriamente el uso de REA o contenido con licencia de la biblioteca y explicar el apoyo que la biblioteca brindaría al hacerlo.

Entre las herramientas que pueden utilizar las bibliotecas se encuentra el préstamo digital controlado, en el que una biblioteca puede imitar el préstamo físico de una versión electrónica de una copia impresa que posee en un entorno controlado: un usuario a la vez. Si las universidades hubieran desarrollado materiales con licencia abierta hace años, los estudiantes no estarían enfrentando estas barreras.