¿Tu biblioteca ofrece servicios centrados en los adolescentes o servicios dirigidos por adolescentes? ¿Y cuál es la diferencia entre los dos?

 

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Give Teens the Lead
How to move from teen-centered to teen-driven services
By Linda W. Braun | American Libraries, May 1, 2020

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Luke Kirkland, jefa del departamento de adolescentes de la Biblioteca Pública de Waltham (Mass.), describe los servicios dirigidos a los adolescentes, como aquellos son iniciados por los jóvenes: “Se invita a los adultos a apoyar a los adolescentes en la ejecución de sus ideas. Los adolescentes retienen el poder de decisión y agencia durante la ejecución”.

 

Es importante que nuestras bibliotecas pasen de ser un modelo centrado en los adolescentes a uno dirigido por ellos. Este último permite a los adolescentes desarrollar las competencias sociales y emocionales destacadas por la Colaboración para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional: habilidades de relación, conciencia social, autoconciencia, autogestión y toma de decisiones responsables. Kirkland también observa que los servicios dirigidos por jóvenes ayudan a los adolescentes a convertirse en partes interesadas activas de la comunidad de adultos.

Si tienes una junta asesora de adolescentes (teen advisory board – TAB) en tu biblioteca, podrías estar pensando hacemos esto ya. Pero en la profesión lo que se encuentra es que la mayoría de las bibliotecas trabajan en un ambiente centrado en los adolescentes en lugar de uno dirigido por ellos.

Joanna Harris, coordinadora de programas y asociaciones para adolescentes de la Biblioteca Pública del Distrito de Columbia, describe el modelo centrado en los adolescentes como servicios creados teniendo en cuenta las necesidades e intereses de los jóvenes. Los adolescentes pueden dictar el aspecto de los servicios a través de respuestas formales, como encuestas y sondeos, o mediante comentarios verbales. “Esto puede llegar hasta el punto de hacer que los adolescentes den forma a la programación”, dice Harris, “o hacer que los adolescentes elijan qué recursos explorar bajo la guía de un mentor del personal de la biblioteca”. Sin embargo, en su mayor parte, estos servicios son creados y dirigidos por personal.

Para pasar de la adolescencia a la adolescencia real, es útil revisar la escala de participación (Roger Hart’s Ladder of Young People’s Participation) de los jóvenes. En los peldaños inferiores de la escalera -en los que los jóvenes son manipulados, tratados como decoración o como fichas- los jóvenes pueden tener la oportunidad de decir lo que piensan, pero no la de explorar o actuar según sus ideas. Los peldaños del medio de la escalera se centran en proyectos en los que los adultos deciden la actividad y los jóvenes tienen la oportunidad de ayudar. En estos niveles, los adultos se toman en serio las ideas de los jóvenes. Muchos TAB (teen advisory board) de bibliotecas se sientan en la parte media de la escalera. Son los peldaños superiores de la escalera los que proporcionan el marco para los servicios dirigidos a los adolescentes. En el peldaño más alto, los adultos ayudan a los adolescentes a actualizar los servicios compartiendo la toma de decisiones y trabajando junto a ellos.

¿Qué se necesita para que las bibliotecas suban los peldaños de la escalera de Hart?

El riesgo. Cuando se les da a los adolescentes la oportunidad de decidir programas, no todo va a salir como se planeó. Los errores y los fracasos son una posibilidad clara. Josie Watanabe, gerente de servicios para jóvenes y familias de la Biblioteca Pública de Seattle, señala: “Lleva más tiempo, más incertidumbre y renunciar al control”. Los adolescentes y el personal tienen la oportunidad de aprender a través de la toma de riesgos  con el objetivo de mejorar su trabajo.

Las relaciones. No te limites a preguntar en qué están interesados los adolescentes. El personal necesita hablar con los adolescentes sobre lo que encuentran desafiante en el mundo y qué problemas les gustaría resolver. Las conversaciones deben abordar las oportunidades que los adolescentes quisieran tener para hacer una diferencia en su comunidad.

Redefiniendo el éxito. “Con tanto énfasis en aumentar su circulación y participación, el personal de las bibliotecas tiene dificultades para pasar de estar centrados en los adolescentes a estarlo en la adolescencia”, dice Danielle Margarida, coordinadora de servicios para jóvenes de la Oficina de Servicios de Información y Bibliotecas de Rhode Island. Cambiar la percepción de cómo se ve el éxito elimina las barreras para la implementación de los servicios dirigidos a los adolescentes”.

No es un reto pequeño hacer esta transición, pero es invaluable dar a los adolescentes una voz y una propiedad sobre los servicios”. “Hay muy pocos espacios para que los adolescentes hagan eso”, señala Cheryl Eberly, bibliotecaria principal y voluntaria de adultos jóvenes de la Biblioteca Pública de Santa Ana (California). “Una biblioteca es el espacio comunitario perfecto para que los adolescentes participen en este tipo de aprendizaje y crecimiento”.