Las icónicas cabinas telefónica rojas de Londres se convierten en pequeñas bibliotecas libres

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London Icons: The Red Telephone Box
Charlotte Luxford
Home & Design Editor
Culture Trip: 5 December 2018

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La revolución digital puede hacer que la icónica cabina telefónica roja desaparezca, pero sigue siendo uno de los símbolos más perdurables de Londres y el Reino Unido en la actualidad.

Para un londinense es difícil pasar por una cabina telefónica roja sin sentir una pizca de admiración. De pie en las esquinas de Londres, estas balizas de dos metros y medio de altura evocan una visión romántica del Reino Unido: un mundo de tomar el té y ondear la bandera. De hecho, la iteración más conocida de la cabina telefónica – el prosaicamente llamado Kiosco 6 (K6) – fue encargado para celebrar el Jubileo de Plata del Rey Jorge V en 1935.

Los orígenes de las K6 se remontan a la Oficina de Correos, que en la década de 1920 se convirtió en la compañía telefónica del Reino Unido. En busca de una cabina telefónica pública adecuada para la nación, la Oficina de Correos encargó a Sir Giles Gilbert Scott, el arquitecto que diseñó de algunos de los símbolos más emblemáticos de Londres, la central eléctrica de Battersea y la central eléctrica de Bankside (ahora sede de la Tate Modern). El diseño K2 con cúpula de Scott fue el precursor de la cabina telefónica roja con la que la mayoría de la gente está familiarizada.

El diseño inicial de Scott tuvo un gran éxito entre los londinenses, aunque tenía el doble de peso que un piano de cola. En 1935 Scott tuvo la oportunidad de diseñar un nuevo quiosco para conmemorar el Jubileo de Plata del Rey Jorge V; lo reemplazó por una versión más delicada que era un 25 por ciento más ligera. Este K6 aerodinámico se convirtió en la cabina telefónica más emblemática de la capital, tan popular que se instalaron 60.000 en todo el Reino Unido, y algunas incluso llegaron hasta las calles de Malta, Bermudas y Gibraltar.

Mientras que la cabina K6 de color rojo brillante sigue siendo el diseño más omnipresente de Gran Bretaña, también se produjeron otros modelos menos exitosos. Hay una rara cabina telefónica K3 de color crema, que todavía se puede ver al lado de la exposición de Penguin Beach en el ZSL London Zoo. Un K4, que incorporaba un práctico buzón de correos y una máquina de sellos externa, que se introdujo durante un corto periodo de tiempo. Sin embargo, resultó que las máquinas torpes molestaban a los usuarios de teléfono y los rollos de sellos a menudo se humedecían y pegaban por el clima lluvioso de Londres.

La necesidad de teléfonos públicos disminuyó en la década de 1980 y las cabinas de Londres fueron víctimas de vandalismo y adornos de dudosa gracia. Pero les esperaba un destino potencialmente peor: en 1980, British Telecom (BT) asumió la responsabilidad de las cabinas telefónicas, y se anunció que todos los quioscos se pintarían de amarillo. Naturalmente, algunos sectores de la opinión pública británica se opusieron a la decisión, y el periódico Daily Mail hizo campaña contra “el peligro amarillo”. Mientras que 2.000 de las cabinas telefónicas rojas estaban en la lista, un gran número de las K6 originales fueron eventualmente reemplazadas por el KX100 de BT – una fortaleza de acero y vidrio templado con toda la practicidad pero sin el brillo de su glamoroso color escarlata. De hecho, su diseño “a prueba de vandalismo” resultó aún más atractivo para aquellos a los que se pretendía repeler, y los KX100 se convirtieron en un maltratado adefesio urbano, y muchss de ellss fueron reemplazadas, irónicamente, por cabinas K6 restauradas.

En los últimos años se ha iniciado una tendencia a la reutilización de las cabinas K6 debido, en parte, impulsado por el programa “Adopte una cabina de BT”. Asi se han dado curiosos destinos a las cabinas rojas K6 en toda Gran Bretaña con un verdadero espíritu renovador, desde mini bibliotecas de préstamo y cabinas de desfibriladores hasta pequeñas exposiciones de arte itinerante. Si bien la era del smartphone ha dejado obsoletas estas cabinas en cierto sentido, son una parte muy arraigada de la cultura británica. Pasará mucho tiempo antes de que la cabina telefónica roja pierda su factor de novedad.