El “Señor de los libros” un trabajador de la limpieza que ha dedicado su vida a rescatar libros de la basura y donarlos a bibliotecas y escuelas

 

José Alberto Gutiérrez. conductor de un camión de la basura en Bogotá ha dedicado su vida profesional a recoger los libros que han sido desechados en la basura por otras personas, con el propósito de que estos sean reutilizados en bibliotecas y centros de lectura de todo el país. Incluso el y su familia llegaron a montar una biblioteca en su propio domicilio a la que denominaron “La fuerza de las palabras”

 

Hace unos meses hablábamos en este blog de como los trabajadores de la basura de Ankara en Turquia juntaron los libros que la gente tiraba e hicieron una biblioteca comunitaria en una fábrica abandonada. Hoy hablamos de una historia paralela, la de José Alberto Gutiérrez, conocido como  ‘El Señor de los Libros’, un colombiano de 55 que desde hace una decena de años se dedica a rescatar libros que alguien ha arrojado a la basura y de esta manera enriquecer bibliotecas, escuelas o centros vecinales de Bogotá.

El primer libro que José Alberto dice haber rescatado fue “Ana Karenina” de Leon Tolstoi hace 21 años, cuando comenzó a trabajar como conductor en la empresa de Limpieza Metropolitana de Bogotá. Y desde entonces, dice haber rescatado más de cincuenta mil libros de todas las materias y disciplina que alguien había arrojado a la basura, proporcionándoles una nueva oportunidad de volver a ser leídos y enriquecer la vida de muchas personas carentes de este beneficio.

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En el año 2008, con la ayuda de su mujer e hijos, montó una biblioteca en su propia casa, que bautizaron como “La Fuerza de las Palabras“, un espacio que funcionó durante 16 años como centro de aprendizaje para cientos de niños del sur de Bogotá, una zona especialmente vulnerable; y se enorgullece de que la mayoría de los niños del barrio que asistían a la Fundación llegaron a la universidad. Hace dos años cerraron “La Fuerza de las Palabras” para donar sus libros a otras zonas necesitadas del país. Incluso en una ocasión enviaron una remesa de cinco cajas repletas de libros a la comunidad indígena Huitotacueimani,  ubicada en el municipio La Chorrera, en Caquetá, una zona selvática del sur de Colombia.

José afirma que “La lectura es el símbolo de la paz y de la esperanza en nuestro país. Si a mí un libro me cambió la vida, imagínese el impacto de un texto en uno de esos lugares que ha sido víctima del conflicto armado y del olvido del Estado”. El año pasado una empresa colombiana le cedió un local cercano a su domicilio donde está montando su soñada biblioteca museo, que contará con un taller de reciclaje, en el primer piso con un banco de libros, y en el segundo piso, con un museo biblioteca. Proyectos como el que ha dedicado la vida José son de vital importancia para un país como Colombia, donde la media de lectura de los niños hasta cinco años es de 2,9 libros de promedio, y asisten a la universidad sólo 2 de cada 5 personas que inician los estudios, y donde la media desciende de manera alarmante en las zonas marginadas de la ciudad. “El mundo necesita de más acciones como esta, porque en un territorio donde no hay acceso a muchas cosas, un libro se convierte en el símbolo de la esperanza”, dice José Alberto,

 

 

 

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