Encuesta sobre Alfabetización Informativa en Educación Superior 2017.

image_lj_firstyearexperiencesurvey_mar2017

First Year Experience Survey: Information Literacy In Higher Education 2017.
Research conducted by Library Journal in conjunction with Credo Reference. Library Journal, 2018

Texto completo

Descubre cómo las instituciones académicas vinculan la instrucción de alfabetización informativa con la experiencia de primer año. ¿Cuánta instrucción se da y quién la da? ¿La instrucción sobre alfabetización informacional está hecha a la medida de la disciplina? ¿Cuáles son los desafíos? ¿Cómo se mide el éxito? Los resultados de la encuesta de Library Journal responden a estas y otras preguntas. El informe presenta datos recopilados durante cuatro años en bibliotecas universitarias.

El estudio tenía como objetivo medir la necesidad y el alcance de la instrucción de conocimientos básicos de información entre estudiantes universitarios de primer año y su impacto en la experiencia de aprendizaje durante el primer curso. para ello se envío la encuesta por correo electrónico a dos listas de correo electrónico que tenían alrededor de 12.000 alumnos. La encuesta se cerró el 6 de febrero de 2017 con un total de 543 respuestas.

Cuestiones clave:

  • El estudio encontró que casi todas las instituciones académicas (97%) programan la capacitación en conocimientos básicos de información (IL) con estudiantes de primer año.
  • La capacitación programada sobre conocimientos básicos en materia de información en universidades de cuatro años se imparte más comúnmente a través de bibliotecarios en la clase (35%), seguida de cerca por talleres optativos en bibliotecas (33%).  Poco más del 20% también introducen habilidades de ALFIN durante los programas de orientación.  En las instituciones de aprendizaje de dos años, el 40% ofrece talleres de biblioteca opcionales y sólo el 23% realiza la formación a través de un bibliotecario en las clase.  El 21 % proveen instrucción sobre Alfabetización informacional a petición del profesorado.
  • La mayoría de los instructores de los cursos de alfabetización informacional  generalmente adaptan los contenidos en función de las disciplinas específicas, mientras que el 30% sólo ofrece un curso de fundamentos básicos. Las bibliotecas que proveen instrucción de alfabetización en información específica de la disciplina generalmente lo hacen para clases de lenguaje y literatura, ciencias sociales y comunicaciones, las cuales tienen un fuerte componente de escritura científica.
  • Del 23% de las instituciones que utilizan bibliotecarios integrados, la mayoría (70%) los integran en el primer año. Casi la mitad también utiliza bibliotecarios integrados en determinadas clases de ciencias sociales y más del 40% en cursos en idiomas y literatura.
  • Los bibliotecarios de referencia son las áreas de trabajo que con mayor probabilidad enseñan destrezas de alfabetización en información a los estudiantes. El 21% de las escuelas cuentan con profesores dedicados a la alfabetización informática y/o bibliotecarios con experiencia de primer año, especialmente en grandes universidades públicas.
  • Los bibliotecarios citan “la evaluación de las fuentes confiables” como el principal desafío que enfrentan los estudiantes de primer año. El segundo y tercer desafío para los estudiantes universitarios de cuatro años es la falta de conocimiento de los recursos disponibles y de cómo identificar las fuentes apropiadas para una tarea. Y los retos principales de los estudiantes de dos años de universidad incluyen no tener suficiente capacitación en conocimientos de información y dificultades con las citas sobre lectura y escritura.
  • A la mayoría de los bibliotecarios se les asignan una o dos horas programadas para enseñar a los estudiantes de primer año habilidades de alfabetización en información. En ese marco de tiempo, el enfoque es dar un recorrido por la colección, enseñando a los estudiantes cómo evaluar la relevancia e idoneidad de los recursos, y cómo leer, escribir y citar los mismos. Los retos más importantes para que los bibliotecarios involucren a los estudiantes son los malos usos arraigados y el enseñar habilidades sin que se haya establecido un contexto de aplicación de la enseñanza (pocos estudiantes de primer año tienen requisitos de cursos que requieran recursos de información).
  • Los esfuerzos de la experiencia de primer año pueden servir como un modo importante de participación del profesorado porque los programas exitosos aumentan la retención del estudiante y reducen el abandono de los estudios. Los bibliotecarios pueden necesitar pensar más allá de los talleres de Alfabetización Informacional  y asociarse con otros estudiantes, profesorado y personal administrativo de todo el campus para crear programas de colaboración. Estas colaboraciones pueden demostrar el valor de la biblioteca, la capacidad de innovación, adaptabilidad, flexibilidad y compromiso con el éxito de los estudiantes que van más allá de la mera Alfabetización Informacional.
  • El aprendizaje en grupo o el aprendizaje entre iguales puede ser una manera de involucrar a los estudiantes de primer año con aquellos que recibieron formación previamente para que muestren o enseñen a otros estudiantes que no tienen esta formación.