¿Qué es el diseño de servicios centrados en el usuario?

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Cada vez más bibliotecas están adaptando enfoques de servicios centrados en el usuarios. El diseño de servicios centrados en el usuario (UCD) es un proceso de diseño iterativo en el que los diseñadores se centran en los usuarios y sus necesidades en cada fase del proceso de diseño. El UCD requiere la participación de los usuarios a lo largo de todo el proceso de diseño a través de una variedad de técnicas de investigación y diseño, con el fin de crear productos altamente utilizables y accesibles para ellos.

 

El diseño centrado en el usuario (DCU) surgió hace un par de décadas porque la gente tenía dificultades para utilizar los sistemas. Se basa en el principio de que los usuarios deben participar en el proceso de diseño y desarrollo para que los sistemas sean realmente eficientes, eficaces y satisfactorios.

Las bibliotecas están adoptando cada vez más enfoques de diseño centrados en el usuario (en inglés, User Centered Design) ofreciendo servicios en beneficio de las personas. El término diseño centrado en el usuario fue acuñado en el laboratorio de investigación de Donald A. Norman en la Universidad de California, San Diego. El concepto se hizo muy popular después de la publicación del libro “User-Centered System Design” (Diseño de sistemas centrados en el usuario): Nuevas Perspectivas de Interacción Humano-Computadora” en 1986 (Norman & Draper, 1986).

Los objetivos del diseño centrado en el usuario (UCD) tienen su razón de ser en la experiencia del usuario y tomando las necesidades del usuario como prioridad. De acuerdo con la metodología de diseño centrado en el usuario, este debe atender al objetivo final establecido para la audiencia y centrarse en el impacto que tiene en el comportamiento de la misma. Se trata de un enfoque más intuitivo que establece patrones que ayudan a dar soluciones deseables dentro de contextos naturales.

Un método de diseño centrado en el usuario (DCU) tiene en cuenta diversos aspectos:

  • Empatía. Establece diseños más empáticos, ya que se inspiran en las necesidades y motivaciones de la gente. Ya sean padres, hijos, vecinos, o colegas que son parte de la comunidad; todos tienen algo que decir.
  • Colectivo – El enfoque de diseño centrado en el usuario funciona a través de líneas colaborativas, ya que tiene en cuenta múltiples puntos de vista y se nutre de la creatividad de cada uno.
  • Positivo – Utiliza una metodología que inspira crear un cambio. Considerando que el diseño es un proceso poderoso a pesar de todas las limitaciones de tiempo, esfuerzo y presupuesto.
  • Experimental – Este enfoque tienen en cuenta el aprendizaje y anima experimentar con nuevos procesos y servicios

Establecer un diseño de servicios centrados en el usuario exige que los diseñadores empleen una mezcla de métodos y herramientas de investigación (por ejemplo, encuestas y entrevistas) y generativos (por ejemplo, lluvia de ideas) para desarrollar una mejor comprensión de las necesidades del usuario. Los requisitos del usuario se tienen en cuenta desde el principio y se incluyen en todo el ciclo del producto. Estos requisitos son notados y refinados a través de métodos de investigación que incluyen: estudio etnográfico, investigación contextual, pruebas de prototipos, pruebas de usabilidad y otros métodos.

El modelo trata de responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Quiénes son los usuarios del servicio o producto?
  • ¿Cuáles son las tareas y objetivos de los usuarios?
  • ¿Cuáles son los niveles de experiencia de los usuarios?
  • ¿Qué necesitan los usuarios del servicio?
  • ¿Qué información podrían necesitar los usuarios y en qué forma la necesitan?
  • ¿Cómo creen los usuarios que debería funcionar el servicio?

En primer lugar, los diseñadores intentan comprender el contexto en el que los usuarios pueden utilizar un sistema: Identificar quiénes son los principales usuarios del producto, por qué lo utilizarán, cuáles son sus necesidades y en qué entorno lo utilizarán. A continuación se lleva a cabo la fase de diseño, en la que el equipo de desarrolla soluciones en función de los requerimientos identificados. Finalmente el equipo evalúa los resultados en relación con el contexto y los requisitos de los usuarios, con el fin de comprobar como está funcionando el nuevo diseño, es decir, como este se ajusta al contexto específico de los usuarios y satisface todas sus necesidades relevantes. A partir de aquí, se lleva a cabo una fase de re-adaptación hasta que los resultados de la evaluación sean satisfactorios.

Para concluir decir que el diseño cuando se inspira en las personas alimenta las ideas, libera habilidades creativas dando lugar conceptos emocionalmente significativos y funcionales, que ayudan a enmarcar una estrategia de cambio con beneficios mensurables hacia valores públicos.