Archivo de la etiqueta: PreTextos

Si nuestros niños dejan de leer, o nunca han tenido ese hábito…

 

gustavo-mg-01

El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo, siempre haciendo gala de una sensibilidad exquisita estima que si un niño deja de leer o nunca tuvo ese hábito no es sólo un fracaso paternal o personal, es un fracaso de todos, de la comunidad, y lo expresa con este lirismo.

«Si nuestros niños dejan de leer, o nunca han tenido ese hábito, si no llegan a interesarles los cuentos, será en definitiva porque nosotros, la comunidad en la que han nacido, ha dejado de ser visitada por los sueños, y hace tiempo que no tiene gran cosa que contar, ni de sí misma ni del mundo que la rodea. No les culpemos por ello, preguntémonos nosotros, como el gigante del cuento, dónde se oculta nuestro corazón y qué ha sido de los sueños y los anhelos que una vez lo poblaron»

Gustavo Martín Garzo: El hilo azul. Aguilar, 2001

La biblioteca de los libros rechazados

9788420426372

David Foenkinos «La biblioteca de los libros rechazados». Madrid: Alfaguara, 2017

Un bibliotecario  muy particular es el de la novela «La biblioteca de los libros rechazados» de David Foenkinos (2017). La historia de un bibliotecario que consigue reunir todos los manuscritos de escritores que no ha querido publicar el mundo editorial, así comienza la historia de esta biblioteca antiposterioridad, en al que cada autor tiene que ir a dejar su obra y coloca el libro en la estantería que el elige…

 

Extractos

En 1971, el escritor norteamericano Richard Brautigan publicó The Abortion. Se trata de una intriga amorosa bastante peculiar entre un bibliotecario y una joven de cuerpo espectacular. Un cuerpo del que esta es víctima, por decirlo de alguna manera, como si la belleza estuviera maldita. Vida, que así se llama la protagonista, cuenta que un hombre se mató al volante por culpa suya; subyugado por aquella transeúnte pasmosa, sencillamente se olvidó de que iba conduciendo. Tras el batacazo, la joven echó a correr hacia el coche. Al conductor, ensangrentado y agonizante, solo le dio tiempo a decir, antes de morir: «Qué guapa es usted, señorita».

A decir verdad, la historia de Vida nos interesa menos que la del bibliotecario. Pues en él reside la peculiaridad de esta novela. El protagonista trabaja en una biblioteca que acepta todos los libros que han rechazado las editoriales. Se puede uno encontrar allí, por ejemplo, con un hombre que ha acudido a dejar un manuscrito tras haber padecido cientos de rechazos. Y de esa forma se van juntando ante los ojos del narrador libros de todo tipo. Se puede dar allí tanto con un ensayo como El cultivo de las flores a la luz de las velas en una habitación de hotel cuanto con un libro de cocina que recoge todas las recetas de los platos que aparecen en la obra de Dostoievski. Una gran ventaja de esta organización: es el autor quien elige el lugar que quiere en los estantes. Puede deambular entre las páginas de sus colegas malditos antes de localizar el sitio que le corresponde en esa forma de antiposteridad. En cambio, no se acepta ningún manuscrito que llegue por correo. Hay que ir en persona a dejar la obra que no ha querido nadie, como si esa acción simbolizara la voluntad postrera de abandonarla definitivamente.

Algunos años después, en 1984, el autor de The Abortion puso fin a sus días en Bolinas (California). Volveremos a hablar de la vida de Brautigan y de las circunstancias que lo condujeron al suicidio, pero, por ahora, quedémonos con esta biblioteca fruto de su imaginería. Muy a principios de la década de 1990, aquella idea suya tomó cuerpo. Un apasionado lector creó, para rendirle homenaje, la «biblioteca de los libros rechazados». Así fue como nació la Brautigan Library, que da acogida a todos los libros huérfanos de editorial que vieron la luz en los Estados Unidos. En la actualidad se halla en Vancouver, en el estado de Washington. La iniciativa de este entusiasta partidario suyo seguramente habría emocionado a Brautigan, pero ¿conocemos alguna vez de verdad los sentimientos de un muerto? Cuando se creó la biblioteca, la información fue pasando por muchos periódicos, y también se la mencionó en Francia. El bibliotecario de Crozon, en Bretaña, sintió deseos de hacer otro tanto. En octubre de 1992, concibió de este modo la versión francesa de la biblioteca de los libros rechazados.

Jean-Pierre Gourvec estaba orgulloso del letrerito que podía leerse en la entrada de su biblioteca. Un aforismo de Cioran, irónico para un hombre que no había salido nunca, como quien dice, de su Bretaña natal:

«París es el lugar ideal para fracasar en la vida.»

Era de esos hombres que prefieren la patria chica a la Patria, sin convertirse por eso en nacionalistas histéricos. Su apariencia se prestaba a presagiar lo contrario: tan largo y flaco, con las venas del cuello hinchadas y una intensa pigmentación rojiza, podía suponerse en el acto que la suya era la geografía física de un temperamento irascible. Pero tal cosa no era ni mucho menos cierta. Gourvec era una persona reflexiva y sensata para quien las palabras tenían sentido y destino. Bastaba con pasar pocos minutos en su compañía para dejar atrás esa primera y errónea impresión; aquel hombre daba la sensación de ser capaz de contemporizar consigo mismo.

Fue, pues, él quien modificó la disposición de sus estantes para dejarles sitio, al fondo de la biblioteca municipal, a todos los manuscritos que soñaban con encontrar un refugio. Un revuelo que le trajo a la memoria a Jorge Luis Borges, que dice que coger y dejar un libro en una biblioteca es cansar a los estantes. Hoy se han debido de quedar agotados, pensó Gourvec, sonriendo. Tenía un sentido del humor de erudito y más aún: de erudito solitario. Así era como se veía él, y era algo que se acercaba mucho a la verdad. Gourvec contaba con una dosis mínima de sociabilidad; no solía reírse de lo mismo que se reían los lugareños, pero sabía imponerse la obligación de escuchar un chiste. Iba incluso de vez en cuando a tomarse una cerveza a la taberna que había al final de la calle y a charlar de todo un poco con otros hombres: tan poco que es como si no fuera nada, pensaba; y en esos trascendentales momentos de exaltación colectiva era capaz de avenirse a una partida de cartas. No lo molestaba que pudieran tomarlo por un hombre como los demás.

Se sabía bastante poco de su vida, salvo que vivía solo. Había estado casado en la década de 1950, pero nadie sabía por qué su mujer lo había dejado al cabo de pocas semanas. Decían que la había conocido a través de un anuncio por palabras: se habían estado escribiendo mucho tiempo antes de conocerse en persona. ¿Era esa la razón de que el matrimonio hubiera fracasado? Gourvec era posiblemente el tipo de hombre cuyas declaraciones ardientes agradaba leer, por quien una era capaz de dejarlo todo, pero la realidad que estaba detrás de la belleza de las palabras era muy decepcionante. Otras malas lenguas habían andado cuchicheando por entonces que si su mujer se marchó tan pronto, fue porque él era impotente. Teoría que probablemente no era muy atinada, pero cuando la gente se encuentra con una psicología compleja, le gusta afianzarse en las cosas básicas. Así que, en lo tocante a ese episodio sentimental, el misterio seguía sin dilucidar.

Después de que se marchara su mujer, nadie supo de ninguna relación duradera, y no tuvo hijos. Resultaba difícil saber cuál había sido su vida sexual. No era imposible imaginárselo como amante de mujeres mal atendidas, con las Emma Bovary de su época. Algunas debían de haber buscado por los estantes algo más que satisfacer una ensoñación novelesca. Junto a ese hombre, que sabía escuchar puesto que sabía leer, era posible evadirse de una vida de autómata. Pero no hay prueba alguna de todo eso. Algo sí que es cierto: el entusiasmo y la pasión de Gourvec por su biblioteca nunca fueron a menos. Recibía con una atención específica a todos los lectores, esforzándose por estar al tanto y crearles un itinerario personal entre los libros expuestos. Según él, de lo que se trataba no era de que nos guste leer o nos deje de gustar, sino más bien de saber cómo hallar el libro que nos corresponde. A todo el mundo le puede encantar leer si se cumple la condición de tener en las manos la novela adecuada, la que nos va a gustar, la que nos va a decir algo y que no podremos soltar. Para lograr ese objetivo había desarrollado, pues, un sistema que casi podía parecer paranormal: al mirar en detalle la apariencia física de un lector era capaz de deducir qué escritor necesitaba.

La incesante energía que empleaba para tener una biblioteca dinámica lo obligó a ampliarla. Fue, desde su punto de vista, un triunfo gigantesco, como si los libros formasen un ejército cada vez más encanijado en el que todos y cada uno de los puntos de resistencia contra una desaparición programada cobrasen el sabor de una revolución intensa. El ayuntamiento de Crozon llegó incluso a aceptar que contratase a una ayudante. Puso, pues, un anuncio para la selección. A Gourvec le gustaba elegir los libros de los pedidos que hacía, organizar los estantes y dedicarse a otras muchas actividades, pero pensar en tomar una decisión que afectara a un ser humano lo aterraba. Sin embargo, soñaba con encontrar a alguien que fuese como un cómplice literario: una persona con quien pudiera intercambiar opiniones durante horas acerca del uso de los puntos suspensivos en la obra de Céline o mirar con lupa los motivos por los que se suicidó Thomas Bernhard. Un único obstáculo se oponía a esa ambición: sabía perfectamente que sería incapaz de decirle que no a alguien. Así que el asunto iba a ser muy sencillo. Contrataría a la primera persona que llegase. Así fue como Magali Croze se incorporó a la biblioteca pertrechada con esa virtud indiscutible: la rapidez en responder a una oferta de trabajo.

3.

A Magali no es que le gustase especialmente leer[3]; pero, como era madre de dos niños de corta edad, necesitaba encontrar trabajo enseguida. Más que nada porque su marido solo tenía un empleo de media jornada en los talleres de la Renault. Cada vez se fabricaban menos coches en Francia, y en aquel inicio de la década de 1990 la crisis se estaba instalando para quedarse. En el momento de firmar el contrato, Magali se acordó de las manos de su marido, de esas manos siempre sucias de grasa. Mientras se pasase todo el día manejando libros, ese era un inconveniente al que ella no tendría que arriesgarse. Iba a resultar una diferencia fundamental: en lo que a las manos se refería, cada cónyuge estaba tomando una dirección diametralmente opuesta.

En definitiva, a Gourvec le pareció bien trabajar con alguien para quien los libros no eran algo sagrado. Es posible llevarse bien con un compañero de trabajo sin necesidad de hablar de literatura alemana una mañana tras otra, reconoció. Él se ocupaba de asesorar a los usuarios y ella se hacía cargo de la logística; el dúo resultó perfectamente equilibrado. Magali no era de las que cuestionan las iniciativas del jefe, pero no pudo, sin embargo, por menos de expresar sus dudas en lo referido al asunto aquel de los libros rechazados.

—Pero ¿qué interés tiene almacenar unos libros que no quiere nadie?

—Es una idea americana.

—¿Y qué?

—Es en homenaje a Brautigan.

—¿Quién?

—Brautigan. ¿No ha leído Un detective en Babilonia?

—No. Pero da igual, es una idea muy rara. Y además, ¿de verdad quiere que vengan a dejar los libros aquí? Vamos a cargar con todos los psicópatas de la zona. Los escritores están fatal de la cabeza, todo el mundo lo sabe. Y los que no publican deben de ser peores aún.

—Por fin encontrarán un lugar. Considérelo como una obra de caridad.

—Ya lo entiendo: quiere que sea la Madre Teresa de los fracasados.

—Justo. Eso es más o menos.

—…

Magali fue aceptando poco a poco que podía ser una idea bonita e intentó organizar la avent …

Magia para lectores de Kelly Link. Un loco retrato del mundo de las bibliotecas y los bibliotecarios

 4245

Kelly Link «Magia para lectores». Barcelona: Seis Barral, 2011

Si te gusto la película «Amanece que no es poco» de José Luis Cuerda, casi seguro que te gustará el libro «Magia para lectores» de Kelly Link es una de las novelas más imaginativas, gratificantes y locas que he leído en los últimos años, llena de lirismo y humor corrosivo, con el añadido de un componente profesional igualmente de irónico sobre el mundo de las bibliotecas y los bibliotecarios. Ha sido calificada como un lugar entre la fantasia de J.K. Rowling y la literatura de Alice Munro.

«En Magia para lectores encontrarás infinidad de cosas: un bolso con un pueblo dentro, bibliotecarios que se baten en duelo, sofás probablemente carnívoros, un chico llamado Cebolla… Y es que todos estos cuentos esconden un tesoro. Son los cuentos que siempre has querido leer.»

Jeremy, el protagonista de esta novela, es hijo de una bibliotecaria y aficionado a una serie de televisión pirata titulada “La biblioteca”, en esta serie ocurren hechos insólitos, o no tan insolitos.

ESTRACTOS

«En la televisión, los lobos vagan por la tundra del piso cuarenta de La biblioteca del Mundo Árbol Popular Libre. Cae una fuerte nevada y las bibliotecarias queman libros para entrar en calor, pero únicamente las obras literarias más aburridas y edificantes.»

Es muy gracioso este pasaje de la obra “Magia para lectores” de Kelly Link, una novela en la que todo lo real se desvirtualiza en fantástico e irreal. En este mundo particular se identifican a los profesionales de las bibliotecas recurriendo al tópico femenino, son mujeres que yacen en ataúdes, como si fueran vampiresas dentro de un mundo de realismo mágico que se percibe a través de la televisión.

 

«En la televisión, en La biblioteca del Mundo Árbol Popular Libre es de noche. Todas las bibliotecarias están dormidas y arrebujadas dentro de sus ataúdes, vainas de espada, cámaras secretas para curas, ojales, bolsillos, armarios escondidos o entre las páginas de novelas encantadas. La luz de la luna se derrama a través de las altas ventanas arcuadas y entre los pasillos de librerías, hacia el parque. Fox está de rodillas, arañando la tierra embarrada con las manos. La estatua de George Washington está de rodillas junto a ella, ayudando…

En otro episodio, Fox les roba a las Norn un fármaco mágico (son un grupo de chicas de pop profético que encabeza el espectáculo del cabaré del entresuelo de La biblioteca del Mundo Árbol Popular Libre). Se lo inyecta por accidente, se queda embarazada y da a luz a un puñado de serpientes que la conducen exactamente hasta la estantería en la que las bibliotecarias renegadas habían colocado por error un antiquísimo y terrible libro de magia que nunca se había traducido, hasta que Fox pidió ayuda a las serpientes. Las serpientes se retorcieron y se enroscaron en el suelo formando palabras con el cuerpo, letra tras letra. Mientras traducían el libro para Fox, siseaban y soltaban vapor, hasta que se convirtieron en líneas de fuego y se quemaron por completo»

 

Una cosa casi no me cabe ninguna duda. La mayoría de los bibliotecarios que conozco, y como bibliotecario de futuros bibliotecarios, conozco muchos, por lo general somos profesionales muy vocacionales. A las pruebas me remito. Es muy frecuente entre los bibliotecarios que cuando visitamos una ciudad o un país nos acercamos a conocer sus bibliotecas y hacemos fotografías. Tal como aparece en la divertida compilación de cuentos de Kelly Link, en la que la madre del protagonista es bibliotecaria y cuando organiza un viajes hace un recorrido por las bibliotecas de los lugares que visita

 

«La madre de Jeremy organiza el itinerario para su viaje. Van a parar en bibliotecas de todo el país porque a su madre le encantan las bibliotecas, y también ha comprado una tienda de campaña nueva para dos personas, dos sacos de dormir y un hornillo portátil para poder acampar en caso de que Jeremy quiera acampar, incluso a pesar de que ella odia el campo…   He encontrado una biblioteca en Internet que quiero visitar. Está en Iowa. En la fachada hay un mosaico hecho con maíz en el que salen un montón de dioses y diosas desnudos bailando en un campo de mazorcas, y alguien quiere retirarlo. ¿Podemos ir a verlo antes de que lo quiten?»

La biblioteca infierno y el demonio bibliotecario

devil_with_book_sm

Carlo Frabetti El libro Infierno Madrid: Lengua de Trapo, 2008

Como Dante, el protagonista de este libro tiene que recorrer nueve círculos infernales correspondientes a otros tantos pecados y penas. Pero en esta biblioteca infierno solo hay un demonio, el bibliotecario, y los condenados son los propios libros. Tan cerca del diálogo renacentista como de la narrativa más contemporánea, Carlo Frabetti nos introduce en su particular infierno, que es el de todo lector, en el que el plagio, la violencia, los pródigos en palabras y avaros en ideas son los pecados y pecadores que conforman esta biblioteca. El libro infierno es la primera parte de una trilogía que se completa con El cuarto purgatorio y El árbol paraíso.

En la divertida obra de Carlo Frabetti hay un capítulo llamado “El fichero perfecto. El libro toma como referente la bajada a los infiernos de Dante, en este caso la  condición que encomienda el el demonio-bibliotecario a su prisionero es catalogar la biblioteca infernal. La inmensa biblioteca carece de catálogo, y además debe de hacerlo lo más detallado y completamente posible.

EXTRACTOS

El infierno era un laberinto de libros. – De los muchos caminos por los que se puede ir de un libro a otro -me advirtió el bibliotecario- sólo podrás seguir el más obvio y directo: el de la mención explícita. Es decir, para salir del libro que estés leyendo (lo hayas terminado o no, eso es asunto tuyo: obligarte a leer en contra de tu voluntad sería un tormento excesivo incluso para el infierno) y pasar a otro, en el primero tiene que nombrarse el segundo. No basta una mera cita o una referencia a los personajes o al autor: se ha de mencionar el libro mismo para que sea posible acceder a él.

No me sorprendió que el infierno fuera una biblioteca. Subir la piedra de la ignorancia por una montaña de libros, sin alcanzar nunca la cima del conocimiento, es la más refinada versión del suplicio de Sísifo.

– La biblioteca es inmensa, como puedes ver -dijo el demonio-, y crece sin cesar; pero tiene un pequeño defecto: carece de fichero. Hacerlo será tu cometido.

– Eso es tarea del bibliotecario -objeté.

– Cierto. Y sólo el bibliotecario puede salir de aquí; por lo tanto, si quieres recobrar la libertad, tienes que asumir su función. Mejor dicho, tienes que consumarla. Deberás hacer fichas precisas y detalladas de todos los libros, lo más completas posible….

Empecé haciendo fichas convencionales: autor, título, editorial, año de edición, número de páginas… Pero estas fichas de bibliotecario resultaban demasiado áridas, y como la mera consignación de datos técnicos dejaba bastante espacio en blanco, empecé a añadir breves resúmenes del contenido de cada obra. Luego incluí también el índice y una selección de las frases más notables, lo que me obligó a utilizar varias fichas por libro.

– ¿Tantos plagios hay que tienes que ponerlos en doble fila? -le pregunté al bibliotecario.
– Hay muchos, desde luego, pero aquí abajo no tenemos problemas de espacio. Los libros que hay detrás son los que han sido saqueados por el plagiario -me explicó mientras introducía la nariz (alargada hasta convertirse en una flexible probóscide) en el hueco y extraía el libro en cuestión: Penrod and Sam, del injustamente olvidado (también por mí, debo admitirlo) Booth Tarkington

El siguiente pozo tenía unos cincuenta metros de diámetro, y no reinaba en él el silencio propio de las bibliotecas, pues muchos de los libros se revolvían en sus anaqueles con el sordo rumor del papel inquieto. Otros, por el contrario, permanecían lánguidamente inclinados o tumbados, como si les resultara fatigosa la posición vertical.

Todo ser humano es, cuando menos, un libro electrónico, un e-book grabado en el disco blando (ma non troppo) de sus propios circuitos neuronales. Y en el caso del homo legens, ese biolibro crece al amor (o al odio) de otros libros, lucha y se funde con ellos, y a veces esta (con)fusión resulta fecunda… Esse est legere –concluyó el demonio indicándome con un gesto El Libro Infierno.

Galería de bibliotecarios famosos

32761908865_92459fab2b_b_d

Buscando información acerca de los famosos que ejercieron como bibliotecarios en algún momento de su vida, encontré este interesante artículo de Francisco Gómez, bibliotecario mexicano, en http://solobibliotecarios.blogspot.com/2007/07/bibliotecarios-famosos.htm y que a continuación reproduzco, junto con otras aportaciones propias

Bibliotecarios famosos

A continuación comparto con ustedes los nombres de algunos personajes famosos de la historia que, además de la faceta (escritores, inventores, papas, políticos, etc.) por la que son mundialmente conocidos, fueron bibliotecarios.

En algunos casos sorprende conocer este hecho, en otros, se confirma lo que ya se sabía de ellos:

Eratóstenes (276 a.C. – 195 a.C.)

Eratóstenes de Cirene fue un matemático, geógrafo, poeta, astrónomo y teórico musical griego. Eratóstenes fue también el bibliotecario jefe de la Gran Biblioteca de Alejandría.

Nicolás V, Papa (1397-1455)

Nicolás V (Tommaso Parentucelli) fue papa entre los años 1447 y 1455. Nació en Sargana, Génova, el 15 de noviembre de 1397 y murió en Roma el 24 de marzo de 1455. El Obispo Niccolò Albergati estaba tan impresionado por sus capacidades, que Parentucelli pasó a formar parte de su servicio como bibliotecario, y se le dio la oportunidad de continuar sus estudios, al enviarlo en una viaje por Alemania, Francia e Inglaterra. En aquella travesía inicio la recolección de libros, por los cuales poseía una gran pasión, dondequiera que iba. Algunos de ellos sobreviven hasta nuestros días con sus anotaciones marginales.

Gottfried Wilhelm Leibniz 1646 – 1716

Gottfried Wilhelm von Leibniz era un matemático y filósofo alemán. Leibniz sirvió a tres gobernantes consecutivos de la Casa de Brunswick como historiador, asesor político, y como bibliotecario de la biblioteca ducal.

Benjamin Franklin (1706-1790).

Estadista norteamericano, padre de la patria, científico, inventor, filósofo, músico, periodista, impresor y bibliotecario.

David Hume (1711-1776)

Historiador y filósofo escocés. Hume fue nombrado bibliotecario de la Biblioteca de Abogados.

Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832).

Novelista, dramaturgo, poeta, humanista, científico, filósofo, bibliotecario y ministro de la Corte de Weimar, Gloria Nacional de las Letras Germanas. Princesa Anna Amalia de Weimar, a la que dotó (a la biblioteca, no a la princesa) con la mejor colección mundial de obras de Goethe. Esta biblioteca ardió la noche del 2 de septiembre de 2004.

Charles Nodier (1780-1844),

Inventor de lo que se ha dado en llamar «literatura frenética», fue autoridad suprema y oracular en la bibliofilia y en encuadernaciones de lujo, bibliotecario de prestigio universal, entomólogo, herborista, filósofo, conversador infatigable, opiómano y uno de los responsables de introducir el romanticismo y la literatura fantástica en Francia a través de su célebre tertulia de la biblioteca de El Arsenal, por donde desfiló la flor y nata de las letras de la época.

Jacob Grimm (1785 – 1863)

Jacob Ludwig Carl Grimm era un filólogo, jurista y mitólogo alemán. Es más conocido como uno de los hermanos Grimm, como editor de Cuentos de hadas de Grimm. Jacob Grimm trabajó como bibliotecario en Kasel, después de graduarse como abogado.

Adam Mickiewicz (1798-1855)

Adam Mickiewicz fue un poeta nacional polaco, ensayista, traductor, publicista y escritor político. Primer representante del romanticismo polaco, es uno de los tres barones de ese país y el mayor poeta de toda la literatura polaca. En 1852 fue nombrado bibliotecario en la Bibliothèque de l’Arsenal de París.

Hector Berlioz (1803-1869)

Compositor romántico francés, más conocido por sus composiciones «Symphonie fantastique» y el réquien Grande messe des morts» . En 1850 fue nombrado bibliotecario jefe del Conservatorio de París Hector Berlioz 1803 -1869.

Lewis Carroll (1832-1898)

El autor de «Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas». creció en Cheshire y Yorkshire, Inglaterra, después de graduarse de Oxford con una licenciatura en matemáticas, se convirtió en subbibliotecario de Christ Church allí.

Rubén Darío (1832–1898)

Fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, máximo representante del modernismo literario en lengua española. Es, tal vez, el poeta que ha tenido mayor y más duradera influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispánico. Es llamado príncipe de las letras castellanas.Trabajo de bibliotecario ne la Biblioteca Nacional de Managua

Anatole Francia (1844-1924)

Anatole France – fue poeta, periodista y novelista francés. Fue miembro de la Académie française y recibió el Premio Nobel de Literatura en reconocimiento a sus logros literarios. En 1876 fue nombrado bibliotecario del Senado francés.

Marcelino Menéndez Pelayo (1856–1912)

Menéndez Pelayo fue un escritor, filólogo, crítico literario e historiador de las ideas español.Consagrado fundamentalmente y con extraordinaria erudición reconstructiva a la historia de las ideas, la interpretación crítica y la historiografía de la estética, la literatura española e hispanoamericana y a la filología hispánica en general, aunque también fue político, cultivó la poesía, la traducción y la filosofía. Hermano del escritor Enrique Menéndez Pelayo. Fue nominado al Premio Nobel de Literatura. Miembro de número de la Real Academia de la Historia desde el 13 de mayo de 1883. En esta institución fue bibliotecario desde 1892 y director desde 1910.

Papa Pío XI 1857-1939

Papa Pío XI – Nacido Ambrogio Damiano Achille Ratti, este futuro papa pasó de ser el bibliotecario jefe del seminario de Milán a ser viceprefecto de la Biblioteca Vaticana. Incluso desarrolló su propio sistema de clasificación.

Nadezhda Krupskaya (1869-1939).

Fue la esposa del revolucionario bolchevique Vladimir Ilich Ulianov Lenin, además de una reconocida figura del Partido Comunista Ruso. Nacida en el 26 de febrero de 1869 en San Petersburgo, contrajo matrimonio con el líder del Partido Bolchevique en 1894 y murió en Moscú en 1939, creó el sistema educativo soviético y fue pionera del desarrollo de las bibliotecas rusas.

Marcel Proust 1871-1922

Uno de los novelistas y críticos más célebres y oscuros de todos los tiempos, Marcel Proust decidió una vez ir a la escuela para convertirse en bibliotecario. Su obra más famosa, fue «En busca del tiempo perdido»

León Felipe (1884-1968)

León Felipe, poeta español, a veces se le adscribe a la nómina de los poetas de la Generación del 27. Trabajó como bibliotecario en Veracruz y como profesor de literatura española en la Universidad Cornell, Estados Unidos.

Marcel Duchamp (1887-1968)

Marcel Duchamp fue un pintor, escultor y escritor franco-americano cuya obra está asociada al cubismo y al dadaísmo. Hacia 1912, Duchamp se cansó de pintar y trabajó como bibliotecario en la Biblioteca Sainte-Genvieve.

Fernando Pessoa (1888-1935)

Fernando Pessoa intenta acceder a la plaza de conservador-bibliotecario en el Museo Condes de Castro Guimarães en Cascais, para ello envía un escrito al Ayuntamiento de la localidad justificando su idoneidad para el puesto, en el que también añade que la competencia y la idoneidad no son susceptibles de ser justificadas mediante documentos….. (Ver más)
Golda Meir (1898-1978)

Fue una política, diplomática y, como estadista, la quinta primera ministra de Israel.1​ Fue la primera mujer en Israel2​ y segunda en el mundo en asumir tan alto cargo. Su política intransigente y su estilo de liderazgo le valió el apodo de «Dama de Hierro». trabajó en la biblioteca pública de Milwaukee

Jorge Luis Borges  (1899-1986).

Mención aparte merece este escritor argentino y hombre universal, que con sus obras (cuentos, poesía y ensayo) contribuyó a la expansión de la lengua española y de la literatura latinoamericana. Mucho se ha escrito sobre él y sus obras, basta con revisar los libros y revistas especializadas en literatura para encontrar páginas y páginas sobre su trabajo y las distintas interpretaciones que se han hecho de su pensamiento. Es ampliamente conocida y referida su trayectoria como bibliotecario, no agregaré nada al respecto, sólo este pequeño estracto obtenido de Winkipedia: En 1946 Juan Domingo Perón es elegido presidente, venciendo así a la Unión Democrática. Borges, que había apoyado a ésta última, se manifestaba abiertamente en contra del nuevo gobierno, lo que provocó que debiera abandonar su función de bibliotecario, y se negase a aceptar el cargo de “inspector de aves y conejos”.

Mao Tse-tung (1893-1976).

Trabajó en la Universidad de Pekín como bibliotecario ayudante y leyó, entre otros, a Bakunin y Kropotkin, además de tomar contacto con dos hombres clave de la que habría de ser la revolución socialista china : Li Dazhao y Chen Duxiu.

John Edgar Hoover (1895-1972)

John Edgar Hoover, fue el primer Director de la Oficina Federal de Investigación de los Estados Unidos, más conocida como FBI. Nombrado Director de la Oficina de Investigación, predecesora del FBI, en 1924, Edgar Hoover jugó un papel decisivo en la fundación del FBI en 1935, donde permaneció como su director durante treinta y siete años hasta su muerte en 1972 a la edad de 77 años. A Hoover se le atribuye la modernización del FBI con el uso de nuevas tecnologías para labores policiales, haber creado archivos de huellas digitales y laboratorios forenses. Trabajó en la Biblioteca del Congreso durante un lustro.

Maria Moliner  (1900 –1981) 

Maria Moliner, fue bibliotecaria, filologa y lexicóloga, autora del “Diccionario de uso del español” más conocido por el nombre de la autora, después de formarse en la Institución Libre de enseñanza, donde tiene a profesores del renombre de Américo Castro, aprueba las oposiciones al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, ejerciendo como bibliotecaria y conservadora  en en Simancas (Valladolid), Murcia y Valencia. Con la llegada de la II República Maria Moliner se implica en la política bibliotecaria nacional escribiendo varios artículos sobre la importancia de las bibliotecas rurales y escolares. (Ver más)

Gloria Fuertes (1917-1998)

Gloria Fuertes fue una poeta​ española, ligada al movimiento literario de la Primera generación de posguerra que la crítica ha unido a la Generación del 50​​ y al movimiento poético denominado postismo. En 1950 publica Pirulí. (Versos para párvulos) y organiza la primera Biblioteca Infantil ambulante por pequeños pueblos, llevando libros adonde éstos no llegan por falta de dinero o por el analfabetismo que todavía existía en España.

Madeleine L’Engle (1918-2007)

Escritora de libros infantiles con experiencia como bibliotecario: La escritora de «Una arruga en el tiempo» trabajó como bibliotecaria de la Iglesia Catedral de San Juan el Divino de Nueva York por más de 40 años. La escritora de «Una arruga en el tiempo» trabajó como bibliotecaria de la Iglesia Catedral de San Juan el Divino de Nueva York por más de 40 años. L’Engle trabajó como bibliotecaria de la Iglesia Catedral de San Juan el Divino de Nueva York por más de 40 años.

Bud Spencer (1929-2016)

Actor de las películas de humor en pareja con Tercence Hill- En Buenos Aires (Argentina) fue bibliotecario; en Montevideo (Uruguay) ejerció como bibliotecario durante años, y trabajó en el consulado italiano local.

Audre Lorde (1934-1992)

La legendaria poeta, pensadora y activista de los derechos civiles Audre Lorde se formó como bibliotecaria a principios de los años 60. Trabajó en la Biblioteca Pública de Mount Vernon y en la Biblioteca de la Escuela Municipal de la ciudad de Nueva York.

Mario Vargas Llosa (1936- )

El reconocido escritor peruano cuenta también con la nacionalidad española desde 1993, ejerció la profesión de bibliotecario en el Club Nacional de Lima entre los años 1955 a 1958.

Mohammad Jatamí (1943– )

Sayid Mohamed Jatamí es un ulema duodecimano, intelectual, filósofo y político iraní. Fue presidente de Irán entre el 2 de agosto de 1997 y el 2 de agosto de 2005 y es uno de los referentes principales del movimiento reformista iraní.Fue director de la Biblioteca Nacional de Irán de 1992 a 1997.

Laura Bush. Ex-Primera Dama de Estados Unidos (1946-)

Laura Bush -mujer del expresidente de EEUU Georges W.Bush. Antes de que su marido accediera a la Casa Blanca era bibliotecaria escolar.

Stephen King (1947- ).

Escritor estadounidense de gran éxito, autor de muchas novelas de género fantástico, sobre todo historias de terror, que cuenta en su haber con más de 100 millones de libros vendidos. Es inmensamente millonario. Tiene al menos un relato de terror bibliotecario. ‘Mis libros son el equivalente literario a un Big Mac con una gran ración de patatas’ dijo en una ocasión Stephen King. En 1969 trabajó en la Biblioteca de la Universidad de Maine.

Núria Amat (Barcelona, 1950) 

Escritora española en lengua castellana y catalanaEs licenciada en Filosofía y Letras, y doctora en Ciencias de la Información. Ha sido introductora de los estudios en Ciencias y Tecnologías de la Documentación y profesora en la Escuela de Biblioteconomía de la Universidad de Barcelona. Ha colaborado en prensa nacional y extranjera. Obra: Narciso y Armonía, 1982. El ladrón de libros, 1988 Amor Breve, 1990. Monstruos, 1991. Todos somos Kafka, 1993. Viajar es muy difícil, 1995. La intimidad, 1997. El país del alma, 1999. El siglo de las mujeres, 2000. Reina de América, 2001. Deja que la vida llueva sobre mí, 2007. Amor i guerra, 2011. «Amor y Guerra». 2012. Es licenciada en Filosofía y Letras, y doctora en Ciencias de la Información. Ha sido introductora de los estudios en Ciencias y Tecnologías de la Documentación y profesora en la Escuela de Biblioteconomía de la Universidad de Barcelona. Ha colaborado en prensa nacional y extranjera. Obra: Narciso y Armonía, 1982. El ladrón de libros, 1988 Amor Breve, 1990. Monstruos, 1991. Todos somos Kafka, 1993. Viajar es muy difícil, 1995. La intimidad, 1997. El país del alma, 1999. El siglo de las mujeres, 2000. Reina de América, 2001. Deja que la vida llueva sobre mí, 2007. Amor i guerra, 2011. «Amor y Guerra». 2012

Beverly Cleary 1955 –

Bevery Cleary antes de convertirse en autora de libros infantiles a tiempo completo, trabajó como bibliotecaria de niños en Yakima, WA. También se desempeñó como bibliotecaria en el Hospital del Ejército de los Estados Unidos en Oakland, California, durante cinco años.

Hilda Guevara (1956-1995).

La hija mayor del “Ché” Guevara. Fue bibliotecaria de la Casa de las Américas en La Habana (Cuba).

Ana Iturgaiz (1965- ) Escritora

Trabaja de escritora y reside en Madrid desde los años 90. Es licenciada en Historia, pero su ámbito laboral ha estado vinculado a las bibliotecas y los archivos. Ha editado varios cuentos, todos ellos en varias antologías que pueden verse en su blog. Bajo las estrellas (2012). Es por ti (2012). Acordes de seda (2013).Tu nombre al trasluz (2014). Arriésgate por mí (2014).

Jim Morrison, cantante de The Doors (1943-1971)

Jim trabajó de auxiliar en la Biblioteca de Artes Escénicas de la Universidad de UCLA, colocando libros en los estantes y reclamando devoluciones atrasadas, por un dólar veinticinco la hora. Era un trabajo sencillo, pero fue incapaz de conservarlo. En octubre llegó un nuevo bibliotecario que despidió a Jim cuando se hizo evidente que este no tenía ningún interés en llegar puntual al trabajo.

Mike Tyson (1966- )

Boxeador estadounidense de peso pesado, campeón mundial indiscutible desde agosto de 1987 hasta febrero de 1990. Ganó el título de peso pesado del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) en 1986 cuando venció a Trevor Berbick y se convirtió en el campeón mundial de peso pesado más joven de la historia. Durante su estancia en prisión por agresión ejerció como bibliotecario para reducir condena.

María José Serrano «Jose», cantante de las Chinas y Kiki de Aki

María José Serrano, una leonesa que compaginaba su profesión como bibliotecaria con su afición por la música, siendo componente de grupos y proyectos artísticos que fueron lo mejor del pop de los ochenta. María Jose fue retratada por Juan Carlos de Laiglesia en su libro “Ángeles de Neón” (Espasa, 2003) como “la dulce bibliotecaria que, se peinaba como Amélie y vestía colores pop cuando cantaba con Las Chinas” o “ligera y tierna, Kikí atesoraba celosamente las impresiones de su adolescencia hasta convertirlas en lema resistente de irreductible perdedora”. Ver más

Felipe Zapico, poeta y cantante de Los Deicidas de León

Un personaje sin igual, de la movida, en este caso leonesa, – hubo una móvida periférica, aunque siempre se hable de la movida madrileña – es el gran Felipe Zapico, que junto a Antonio Pajares “Pajaro” formaron el grupo Deicidadas [1]. El grupo se formó en León en 1983. Los Deicidas grabaron varios discos y singles, que hoy día son objeto de coleccionistas. Felipe Zapico es profesor de Documentación de la Universidad de Extremadura, y también se dedica con cuerpo y alma a la poesía y a la fotografía. [1] Deicidas – Landrú Se Divierte https://www.youtube.com/watch?v=h3d1_MTj_Xw

Pilar Sánchez Vicente. Escritora

Desde 1987 trabaja en el Principado de Asturias, donde obtuvo plaza de documentalista. Hasta 2004 desempeñó sus funciones en el Centro Regional de Información y Documentación Juvenil, para posteriormente ser nombrada Jefa del Servicio de Publicaciones, Archivos Administrativos y Documentación, donde abordó proyectos punteros como el Sistema de Información Documental en Red de Asturias (SIDRA), la Memoria Digital de Asturias, o la conversión del Boletín Oficial del Principado de Asturias en boletín electrónico, eBOPA (suprimiendo su formato en papel tras 175 años). Hasta la fecha es archivera del Tribunal Superior de Justicia del Principado de Asturias. La Diosa contra Roma. Barcelona, Roca Editorial, 2008. Operación Drácula. Oviedo, KRK, 2010. Y bailaré sobre su tumba, en Una noche de verano, Luciérnagas en la Memoria, l fantásticu viaxe de Selene

Posturas que adoptamos al leer en una tablet

Aquí os dejo este Kamasutra de la lectura digital, según 24sutra estas son las posturas para leer en una tablet. Desde luego que no tienen ningún desperdicio, sobre todo por los propio nombres relacionadas todas ellas con una obra literaria ¿Cual es la tuya preferida? La mía es la metamorfosis

Ampliar imagen

24sutra-many-ways-to-read-a-book

Literatura para cuando estás desesperado

bola25c325b1o_archivo

Tenemos que tener en cuento que cuando hablamos de libros y de lecturas, estamos hablando en genérico, pero existen muchos tipos de lecturas y de lectores, como nos recuerda en este extracto de “Los detectives Salvajes” el escritor chileno tristemente desaparecido, Roberto Bolaño. Esta novela reflexiona acerca del hecho de escribir, habal de un chico huérfano, Juan García Madero al que sus tíos le obligan estudiar derecho, aunque el lo que ansía es ser escritor. Según Bolaño esta obra es una suerte de Huckleberry Finn de Mark Twain, donde el Misisipi aquí sería el flujo de voces de la segunda parte donde «se intenta reflejar una cierta derrota generacional y también la felicidad de una generación, felicidad que en ocasiones fue el valor y los límites del valor»

“Hay una literatura para cuando estás aburrido. Abunda. Hay una literatura para cuando estás calmado. Ésta es la mejor literatura, creo yo. También hay una literatura para cuando estás triste. Y hay una literatura para cuando estás alegre. Hay una literatura para cuando estás ávido de conocimiento. Y hay una literatura para cuando estás desesperado. Esta última es la que quisieron hacer Ulises Lima y Belano. Grave error, como se verá a continuación. Tomemos, por ejemplo, un lector medio, un tipo tranquilo, culto, de vida más o menos sana, maduro. Un hombre que compra libros y revistas de literatura. Bien, ahí está. Ese hombre puede leer aquello que se escribe para cuando estás sereno, para cuando estás calmado, pero también puede leer cualquier otra clase de literatura, con ojo crítico, sin complicidades absurdas o lamentables, con desapasionamiento. Eso es lo que yo creo. No quiero ofender a nadie. Ahora tomemos al lector desesperado, aquel a quien presumiblemente va dirigida la literatura de los desesperados. ¿Qué es lo que ven? Primero: se trata de un lector adolescente o de un adulto inmaduro, acobardado, con los nervios a flor de piel. Es el típico pendejo (perdonen la expresión) que se suicidaba después de leer el Werther. Segundo: es un lector limitado. ¿Por qué limitado? Elemental, porque no puede leer más que literatura desesperada o para desesperados, tanto monta, monta tanto, un tipo o un engendro incapaz de leerse de un tirón En busca del tiempo perdido, por ejemplo, o La montaña mágica (en mi modesta opinión un paradigma de la literatura tranquila, serena, completa), o, si a eso vamos, Los miserables o Guerra y paz. Creo que he hablado claro, ¿no? Bien, he hablado claro. “

Roberto Bolaño «Los detectives salvajes» Barcelona : Anagrama, 2000

Sobre los efectos de los malos libros

«Quien no ha recibido de la naturaleza un espíritu falaz y corazón perverso, lo puede cambiar con la frecuente lectura de libros malos, tanto o más perjudicial que la conversación y trato con hombres corronpidos.»

Adrien Bailler

            Este texto lo encontré en un libro titulado “la casa de Balsasain” de Federico Santander Ruíz-Jimenez de la Biblioteca Patria de Obras Premiadas junto a la cita aparece “lema de la biblioteca”.

31819951314_71c96e4766_b_d

Investigando al respecto encontré que esta misma cita se utilizaba en el “Diploma por los servicios prestados a la moral y a las sanas costumbres con la propaganda del buen libro y del buen periódico” del Patronato Social De Buenas Lecturas.1910. Buscando la cita, la misma pertenece a Adrien Baillet, un teólogo y crítico literario francés, más conocido por ser biógrafo de René Descartes. Dicha cita no tiene ningún desperdicio, ya que al igual que lo habitual es ensalzar los prodigios de la lectura, esta frase llena de ironía nos avisa sobre los efectos negativos de los malos libros.

556_001

Diploma de Socio Protector del Patronato Social De Buenas Lecturas.1910.

La discreta belleza de la bibliotecaria de la canción «The Librarian» de Hefner

Ver además

Canciones sobre bibliotecas y bibliotecarios.

La imagen social del bibliotecario en el pop y en el rock

 

El tema de un grupo británico de «rock urbano» llamado Hefner formado en el este de Londres en 1995. El tema “The Librarian» pertenece al albún Breaking God’s Heart, y trata sobre un chico que se enamora de una bibliotecaria, y va a pedir en préstamo sesudos libros en préstamo que nunca lee, con el objetivo de que la bibliotecaria se fije en él. Tiene ensoñaciones eróticas con ella, piensa que se la lleva a su casa, que hacen el amor, Pero la realidad es que la chica no se fija en el chico y se olvida de él chico transcurridos diez minutos. Se trata de una amor platónico hacia una bibliotecaria de un discreto atractivo que atrae poderosamente a nuestro protagonista.

Comenzó a cortejarla a la bibliotecaria del vestido gris
de una manera muy peculiar
Pidió en préstamo libros que nunca leería
Quería que se fijara en él
llevando libros de alto contenido intelectual

Planeó llevarla a su casa algún día
Soñaba con la suavidad de su piel mientras se amaban
Pero ambos sabían que mientras soñaba aquello
Ella se iba a olvidar de todo en tan sólo diez minutos

Posee una belleza nada común que aún nadie descubrió
Que esconde tras de sus ojos cansados
Alguna vez le cae una lágrima
Que seca con la manga de su camisa
Se hizo el silencio al saber que sus esfuerzos eran en vano
que nunca le besará los párpados

Hefner. The Librarian, 1995

Libros lámpara

enhanced_buzz_1639_1386174210_41mediaclass-gift_detail_image-934edca9bf4d65a804440763f9b86b64db128c74

Una recomendación curiosa. hasta hoy conocíamos los libros decorativos y los libros caja fuerte, ahora se presentan los libros lampara. Estos libros tienen unas dimensiones de 24 cm de altura, 17 cm de ancho y 8 cm de profundidad y se suministra con una lámpara de ahorro energético y un enchufe europeo. Está diseñada para iluminar toda su estantería y mostrar mejor la colección.

 

Hasta ahora conocíamos los típicos libros decorativos que sirven para adornar las estanterías con bellas encuadernaciones, aunque en su interior estos libros, -que se compran por metros lineales- no tuvieran contenido alguno, ya que son simplemente una caja cerrada. Incluso para que no se desordenen a veces vienen en bloques.

0162libros

En los últimos años también me he encontrado que se venden libros que son una pequeña caja fuerte con cerradura y llave incluida. Los ladrones generalmente cuando van a una casa no rebuscan entre los libros; por lo tanto son un buen sitio para guardar documentos, dinero o joyas, pues que se integran perfectamente entre el resto de los libros bajo la apariencia de un diccionario de inglés o otro libro similar. Hay algunos de ellos muy llamativos, al estilo libros antiguos, pero para cumplir su cometido es más conveniente que sean discretos. Se venden en bazares chinos a un precio adsequible según el tamaño entre 7 y 12 euros.

671032-caja-fuerte-grande-metalica-en-forma-de-libro-254001-mlc20252116527_022015-f

Lo que no había visto hasta la fecha son los libros lámpara. Las estanterías generalmente están en lugares de poca luz, salvo que la estantería tenga luz dedicada. Pues bien han aparecido los libros lampara de The Enlightenment hechos de material plástico reciclable. Estos libros tienen unas dimensiones de 24 cm de altura, 17 cm de ancho y 8 cm de profundidad y se suministra con una lámpara de ahorro energético y un enchufe europeo. Está diseñada para iluminar toda su estantería y mostrar mejor la colección. Esta lámpara se puede adquirir en Light up your world por 79,00€ con el envío incluido a cualquier parte del mundo.

the-enlightenment-lamp-a-book-shaped-light-0