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Carta de amor de una editora de Nice News a las bibliotecas públicas

Ally Mauch, A Nice News Editor’s Love Letter to Public Libraries,” Nice News, febrero 13, 2026, https://nicenews.com/culture/nice-news-editor-love-letter-to-public-libraries/

Esta carta abierta fue escrita por Ally Mauch en honor al Mes de los Amantes de las Bibliotecas.

«La biblioteca de mi infancia era un pequeño edificio de ladrillo que albergaba todo un mundo de oportunidades para mí. Aún recuerdo haber firmado mi nombre en el reverso de mi primera tarjeta de la biblioteca, las sesiones semanales de cuentos y los ordenadores de sobremesa de principios de los años 2000 donde mis deditos aprendieron a escribir. Estaba a poca distancia de la casa donde crecí, y nunca me dejó aburrirme (“tener diversión no es difícil cuando tienes una tarjeta de biblioteca”, como sabiamente dijo Arthur Read).

De hecho, ese personaje de dibujos no fue el único que me ayudó a romanticizar las alegrías de la biblioteca y a inculcarme un amor de por vida por estas instituciones públicas esenciales. En Matilda, de Roald Dahl, la protagonista encuentra refugio en la biblioteca: cada día pasa “dos gloriosas horas sentada tranquilamente en un rincón acogedor devorando un libro tras otro”. Hasta que la amable bibliotecaria le informa que puede llevarse los libros a casa.

Quizá no sorprenda que Matilda sea la respuesta que doy cuando me preguntan cuál es mi libro favorito. Pero esa pregunta probablemente solo sea imposible para mí porque amo los libros —y amo los libros por la biblioteca.

Mi historia de enamorarme y seguir enamorada de las bibliotecas no es única. Hay más de 17.000 bibliotecas públicas en los Estados Unidos, y casi dos tercios de los estadounidenses mayores de 16 años las utilizan, según una encuesta de 2013 del Pew Research Center.

Lindsay Laren fue educada en casa cuando era niña, y atribuye al acceso a los libros de la biblioteca el haberla ayudado a “desarrollar una empatía más profunda, curiosidad y la capacidad de ver más allá de mi propia perspectiva estrecha”.

Actualmente trabajo con bibliotecas frecuentemente: paso por mi sucursal local para recoger libros, imprimir y fotocopiar, alquilar pases para museos o cargar mi teléfono cuando se queda sin batería. Es también mi lugar de votación, donde he hecho cola junto a otros miembros de la comunidad para ejercer nuestro deber cívico.

Y para las personas sin hogar, que no tienen la suerte de tener un hogar o apartamento cercano, la biblioteca es un lugar cálido (o fresco, en verano) donde pueden ir. Veo a personas de todas las condiciones de vida allí, y todos son bienvenidos — porque la biblioteca es para “todos”.

He visto a personas mayores y jóvenes convertirse en amigos en un programa de punto de cruz; he visto comunidades enteras tener una experiencia única de observar un eclipse juntos en su biblioteca. Estas experiencias no se tratan de mí ni siquiera de las increíbles personas con las que he trabajado, sino de cómo la biblioteca está ahí como una forma para que las personas se conecten entre sí.

Y por eso amo la biblioteca.

Una hija dona 25 000 libros a personas enfermas tras el diagnóstico de cáncer de su padre

Ramm, Millie. “Daughter Donates 25,000 Books To The Sick After Dad’s Cancer Diagnosis.1000 Libraries Magazine, 2 de febrero de 2026. https://magazine.1000libraries.com/daughter-donates-25000-books-to-the-sick-after-dads-cancer-diagnosis/

El artículo narra la historia de Emily Bhatnagar, una joven de Maryland cuya vida cambió profundamente cuando a su padre le diagnosticaron cáncer. En lugar de dejarse consumir por la angustia y la impotencia que acompañan a una enfermedad grave, Emily decidió volcar ese dolor en una acción solidaria: recolectar libros para niños y pacientes hospitalizados.

Lo que comenzó como una pequeña colecta de títulos se transformó con el tiempo en un proyecto mucho más ambicioso que culminó en la donación de más de 25 000 libros a hospitales, centros pediátricos y pacientes de distintas edades, con el fin de ofrecer consuelo y distracción durante estadías médicas difíciles.

Emily empezó su iniciativa compartiendo en una plataforma de vecindario que estaba recolectando libros, y junto con su hermano recogían los donativos puerta por puerta, asegurándose de sanitizar cada volumen para que pudieran ser disfrutados por niños con sistemas inmunitarios debilitados. A medida que más personas se enteraron del proyecto, la respuesta de la comunidad creció rápidamente: amistades, grupos escolares y organizaciones comenzaron a sumarse con aportes adicionales de libros. La demanda y el entusiasmo llevaron a Emily a formalizar su labor creando la organización sin ánimo de lucro For Love & Buttercup, que hoy coordina la recolección, clasificación y distribución regular de libros según las edades y necesidades de los destinatarios.

Más allá del puro acto de donar, la iniciativa de Emily destaca por reconocer que la experiencia emocional de la hospitalización es tan importante como la atención médica física. Los libros, tal como se explica en el artículo, no son solamente entretenimiento: son herramientas de alivio emocional que pueden proporcionar a los niños y a otros pacientes una vía de escape a mundos imaginarios, historias que los acompañan y acompañan a sus familias durante momentos de estrés y miedo. El crecimiento del proyecto hacia una operación organizada y sostenible demuestra cómo una respuesta compasiva ante el sufrimiento personal puede expandirse para generar un impacto positivo más amplio en la comunidad, contribuyendo a hacer la estancia hospitalaria más humana y menos solitaria.

El libro está en mi mesa de noche

<<El libro está en mi mesa de noche y en mi cuarto de trabajo. Lo llevo conmigo cuando voy de un lado a otro de la casa, como el fumador que no se separa de los cigarros y el mechero, se angustia si no los encuentra a mano. Salgo a la calle y el libro va conmigo: en un bolsillo ancho del chaquetón en invierno, en la mochila en verano. Lo llevo para leer en el metro o en la sala de espera del dentista o en un banco de un parque un rato antes de llegar a una cita.>>

Antonio Muñoz Molina «El verano de Cervantes» (2025)

La lectura ante los desafíos de una sociedad en transformación

Trigo Ibáñez, Ester, Eva Sánchez Arjona, Roberto Saiz Pantoja y Blanca Florido Zarazaga, eds. La lectura ante los desafíos de una sociedad en transformación: una aproximación desde la investigación. Barcelona: Octaedro, 2025.

La lectura ante los desafíos de una sociedad en transformación es un volumen colectivo que aborda de forma exhaustiva y multidimensional los retos que afronta la alfabetización en un mundo marcado por cambios sociales, culturales, educativos y tecnológicos acelerados.

Coordinado por Ester Trigo Ibáñez, Eva Sánchez Arjona, Roberto Saiz Pantoja y Blanca Florido Zarazaga, este libro reúne investigaciones innovadoras de académicos y profesionales que exploran la lectura y la escritura desde perspectivas culturales, lingüísticas, educativas y psicológicas, con especial atención a cómo estas prácticas se configuran en contextos diversos y complejos.

La obra está estructurada en tres bloques principales, cada uno de los cuales pone el foco en diferentes dimensiones de la alfabetización contemporánea. En el primero se propone una visión integrada de la lectura y la escritura dentro de los planes lingüísticos de los centros educativos, destacando la importancia de concebir estas competencias como prácticas interrelacionadas que van más allá de la mera decodificación de textos. En este apartado se reflexiona sobre cómo la formación lingüística debe responder a las exigencias de una sociedad globalizada, promoviendo competencias críticas que habiliten a los lectores no solo para descifrar significados, sino para analizar, interpretar y situar el discurso en contextos sociales más amplios.

El segundo bloque se centra en la formación de lectores en contextos educativos diversos, desde la escuela hasta la universidad. Aquí se examinan estrategias didácticas específicas y estudios de caso que ofrecen herramientas concretas para fomentar la competencia lectora crítica entre los estudiantes. Los trabajos incluidos en esta sección destacan la necesidad de metodologías inclusivas que reconozcan las particularidades culturales y lingüísticas de los aprendices, así como la importancia de situar la lectura en experiencias significativas que conecten con sus intereses y realidades.

Finalmente, el tercer bloque contempla la diversidad funcional y las experiencias lectoras en contextos específicos, abordando cómo prácticas adaptadas pueden facilitar el acceso a la lectura y escritura para personas con distintas capacidades y necesidades. Se incluyen investigaciones sobre la implementación de tecnologías accesibles y recursos pedagógicos innovadores que amplían las posibilidades de mediación lectora, así como análisis de programas que buscan promover la inclusión y la participación activa de todos los lectores, sin exclusión.

A lo largo de sus capítulos, el libro combina perspectiva teórica y rigor metodológico con propuestas prácticas y reflexivas que buscan responder a la pregunta de cómo podemos fomentar una alfabetización crítica y significativa en una sociedad en constante transformación. Es una obra clave no solo para investigadores y futuros docentes, sino también para profesionales de la educación interesados en comprender y promover prácticas lectoras que respondan a las exigencias contemporáneas de interconexión cultural, diversidad lingüística y complejidad social.

¿Qué está pasando con la lectura? Para muchas personas la IA podría estar poniendo fin a la era del texto tradicional.

Rothman, Joshua. “What’s Happening to Reading?The New Yorker, junio, 2025. https://www.newyorker.com/culture/open-questions/whats-happening-to-reading

El ensayo reflexiona sobre cómo ha cambiado radicalmente la experiencia de la lectura en la era digital. Durante décadas, leer un libro —práctica sostenida y profunda— era una actividad relativamente constante. Sin embargo, la omnipresencia de los teléfonos inteligentes, la diversidad de contenidos y la velocidad de la información han fragmentado ese acto. La lectura intensa, entendida como el seguimiento paciente y reflexivo de un texto, ya no es lo habitual; en su lugar, predomina una lectura dispersa, alternando entre distintos formatos, plataformas y dispositivos.

Hoy, leer implica interactuar con múltiples medios: libros impresos o digitales, audiolibros, blogs, redes sociales y mensajes breves. Este cambio ha creado una lectura que es a la vez dispersa y concentrada: difusa en su distribución, pero intensamente personalizada en su consumo. La competencia de otros entretenimientos —series, videojuegos, podcasts o videos— reduce la disponibilidad de tiempo y concentración para la lectura profunda, modificando la manera en que los lectores se relacionan con los textos.

El ensayo también aborda el impacto de la inteligencia artificial. Con herramientas capaces de resumir, condensar o reformular textos, la lectura se convierte en una experiencia modular y pragmática. Muchos lectores podrían depender de versiones abreviadas o reinterpretadas generadas por máquinas, lo que podría desplazar el hábito de enfrentarse directamente a la obra original. Esto redefine lo que significa leer, privilegiando la eficiencia y la utilidad sobre la comprensión profunda y sostenida.

Finalmente, se reflexiona sobre las consecuencias culturales de estos cambios. La lectura tradicional podría convertirse en una práctica minoritaria, apreciada por unos pocos, mientras que la mayoría interactúa con textos a través de formatos asistidos por IA o simplificados. La lectura no desaparece, pero su naturaleza y propósito se transforman: deja de ser un ejercicio de concentración y pensamiento crítico para convertirse en una práctica más flexible, inmediata y mediada por la tecnología.

Los lectores puros y la lectura como una forma de vida

«El lector adicto, el que no puede dejar de leer, y el lector insomne, el que está siempre despierto, son representaciones extremas de lo que significa leer un texto, personificaciones narrativas de la compleja presencia del lector en la literatura. Los llamaría lectores puros; para ellos la lectura no es solo una práctica, sino una forma de vida. Muchas veces los textos han convertido al lector en un héroe trágico (y la tragedia tiene mucho que ver con leer mal), un empecinado que pierde la razón porque no quiere capitular en su intento de encontrar el sentido.»

Ricardo Piglia El último lector