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Journal clubs: clubes de revistas de investigación en bibliotecas universitarias

 

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Los clubes de revistas son reuniones donde los participantes discuten y evaluan la literatura profesional y la investigación. Vienen a ser como los clubes de lectura de las bibliotecas públicas, pero orientados a las bibliotecas universitarias y de investigación. En estos clubes los bibliotecarios y sus organizaciones se benefician del aprendizaje profesional informal que se lleva a cabo en ellos, desarrollando conocimientos profesionales, construyendo y fortaleciendo comunidades de práctica, aumentando la capacidad de investigación y cerrando la brecha entre investigación y práctica

Un club de revistas es un grupo de individuos que se reúnen regularmente (en persona, en línea, o ambos) para evaluar críticamente artículos recientes en la literatura científica en un campo de investigación dado. Los clubes de revistas generalmente se organizan alrededor de un tema definido en la investigación básica o aplicada. Por ejemplo, la aplicación de la medicina basada en la evidencia a algún área de la práctica médica. Por lo general, cada participante puede expresar su punto de vista en relación con varias cuestiones como la adecuación del diseño de la investigación, las estadísticas empleadas, la idoneidad de los controles que se utilizaron, etc. Podría haber un intento de sintetizar juntos los resultados de varios trabajos, incluso si algunos de estos resultados pudieran parecer contradictorios. Incluso si los resultados del estudio se consideraran válidos, podría haber una discusión sobre la utilidad de los resultados y si estos resultados podrían conducir a nuevas investigaciones o a nuevas aplicaciones.

Los clubs de revistas se utilizan a veces en la formación de estudiantes graduados o profesionales. Ya que de este modo este tipo de reuniones ayudan a que los estudiantes se familiaricen con la literatura avanzada en su campo de estudio y contribuyen a mejorar las habilidades de los estudiantes a comprender y debatir sobre cuales son los temas de mayor interés en su campo de conocimiento y disciplina. En algunas instituciones la pertenencia a un grupo de revistas otorga créditos a los participantes. Los laboratorios de investigación también pueden organizar clubes de revistas para ayudar a sus investigadores a mantenerse actualizado con la literatura producida por otros que trabajan en su campo.

También los clubes de revistas siguen adaptándose a las nuevas tecnologías y métodos de comunicación. Recientemente los clubes de revistas han comenzado a utilizar recursos como Twitter y otras redes sociales, permitiendo que grupos geográficamente dispersos puedan participar en una sola discusión.

El sitio web www.benty-fields.com proporciona infraestructura para organizar clubes de diarios. Este sitio web actualmente sólo funciona para campos basados en arXiv como la física, matemáticas, estadísticas y ciencias de la computación, pero pronto se ampliará a las ciencias de la salud.

 

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El papel de la biblioteca del siglo 21: la gente, el lugar y la plataforma

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GARMER, A. K. People, Place and Plataform: The role of the 21st-century library in the digital era is built on its three key assets: people, place and platform. 2014.

Texto completo

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El papel de la biblioteca del siglo 21 en la era digital se basa en sus tres activos clave: la gente, el lugar y la plataforma

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La gente

La biblioteca del siglo 21 representa el alejamiento del eje que hasta ahora había sido fundamental que era el de la construcción de colecciones para orientarse hacia la construcción de capital humano, de relaciones y redes de conocimiento en la comunidad.

En este nuevo entorno, las personas son el centro de la misión de la biblioteca para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento y fomentar y fortalecer las comunidades. De este modo la biblioteca pública cobra vitalidad cuando está llena de gente que desarrolla acciones en todos los ámbitos de la vida: padres que leen con sus hijos, adolescentes que aprenden a aprender a escribir un código fuente para un nuevo videojuego en un laboratorio de aprendizaje ruidoso, estudiantes reunidos en un aula de la biblioteca para discutir en grupo sobre un trabajo, solicitantes de empleo que son asesorados por un bibliotecario, emprendedores que preparan presentaciones en espacios de coworking, utilizando la biblioteca que proporciona Wi-Fi y la creación de nuevos productos en los espacios comunitarios, inmigrantes que aprenden inglés en las clases y mejoran sus habilidades de búsqueda de empleo con la ayuda de voluntarios de la comunidad, jubilados que utilizando nuevas herramientas online para crear álbumes de recortes digitales de sus nietos, y autores que publican libros en plataformas de autopublicación y los integran como un recurso más en la colección digital de la biblioteca.

En este ambiente impulsado por la comunidad, los bibliotecarios especializados ayudan a las personas a navegar con las nuevas tecnologías, gestionar grandes cantidades de datos y cumplir con sus necesidades de información. Además proporcionan recursos y conocimientos técnicos para ofrecer aprendizaje individualizado y experiencias sociales; así de este modo la biblioteca pública ofrece una experiencia participativa de alto nivel para apoyar las metas personales de cada individuo. El personal de Biblioteca se anticipa a las necesidades individuales y de la comunidad y conecta a la gente a los recursos disponibles, tanto a nivel local como global.

Como las funciones de la biblioteca también cambian y se expanden, el personal de la biblioteca ha perfeccionado y ampliado sus capacidades para satisfacer las nuevas necesidades, y definir el valor constante de la biblioteca dentro de la comunidad. Por ello operan en múltiples funciones, como formadores, mentores, facilitadores y docentes más que como fuentes de información. Además, la medición de resultados es más importante que medir los resultados. Una comunidad inteligente, no está representada por datos cuantitativos como tener un gran número de préstamos, en este nuevo concepto la comunidad es el objetivo principal de la biblioteca.

Todo esto requiere de la especialización del profesional como el recurso más importante que posee la biblioteca, con un enfoque en la maximización de la capacidad y el compromiso con el usuario y su comunidad. Es a través de este compromiso cuando los valores y los activos de cada biblioteca pueden ser plenamente aprovechados y optimizados por la sociedad. La mejor respuesta es contemplar a los bibliotecarios como “curadores” para sus comunidades, auténticos “filtros colaborativos” con el interés y necesidades del público siempre en mente.

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La biblioteca como lugar

Biblioteca de hoy es tanto un lugar físico como virtual, pero sigue siendo la presencia física de la biblioteca la que le ancla más firmemente a la comunidad. La investigación y la experiencia muestran que la geografía y el lugar todavía importan. La encuesta del Centro de Investigación Pew sobre uso de la biblioteca destacó que una gran proporción de los estadounidenses, incluso los que rara vez visitar una biblioteca, consideran las bibliotecas instituciones importantes en sus comunidades y creen que su comunidades sufrirían una gran pérdida si la biblioteca cerrara.

Las bibliotecas como lugar son importantes porque permiten establecer conexiones personales que ayudan a definir las necesidades e intereses de la comunidad. Son un centro comunitario para el desarrollo económico y la revitalización del vecindario. Fortalecen la identidad de comunidad en formas que producen un importante retorno de la inversión. Proporcionan un lugar seguro y confiable para los servicios comunitarios tales como centros de salud, centros de respuesta a emergencias, incubadoras de pequeñas empresas, centros de desarrollo de trabajo y centros de recursos para inmigrantes. Crean conexiones y flujos dentro de la comunidad como lugares que atraen a la gente a centros comerciales, grandes almacenes, aeropuertos y autobuses. En opinión de Robert Harrison, administrador de la ciudad de Issaquah, Washington. “Las bibliotecas son como Starbucks sin café: un lugar importante para construir relaciones sociales, ya que cualquier persona puede utilizarlas”

A medida que disponemos de más información en formatos digitales, las bibliotecas públicas dispondrán de menos material tangible en sus colecciones, ya que los usuarios de la biblioteca podrán acceder a la información digital dondequiera que estén, sin tener que desplazarse a la biblioteca. Por ello la biblioteca como espacio físico cada vez será menos un lugar para que los ciudadanos se lleven libros en préstamo y más un lugar donde los ciudadanos participan en construir sus identidades personales y ciudadanas. De este modo, la reducción de los materiales físicos, una mayor movilidad de los clientes y el deseo de una mayor colaboración están cambiando la naturaleza del espacio físico de la biblioteca pública. Por ello La biblioteca física debe someterse a una transición que se oriente a la apertura y la flexibilidad necesaria para prosperar en un mundo en constante cambio. Un aspecto vital de esta flexibilidad es la creación de espacios que pueden adaptarse a los cambiantes modelos operativos de las bibliotecas.

Este cambio en el papel impactará en el espacio físico de la biblioteca, en las formas en como las personas interactúan y en los tipos de servicios que allí se prestan. Muchas bibliotecas están creando espacios ricos con herramientas y tecnologías avanzadas que inspiran y facilitan el aprendizaje, el descubrimiento, la creación y la experimentación. La gente y la tecnología se encuentran en la biblioteca. Estas tendencias van hacia una mayor transparencia de los espacios,espacios flexibles que se amplían para atender las actividades de niños y adolescentes, salas de reuniones y de actividades de diferentes tamaños para adaptarse a eventos públicos y actuaciones,coworking y tecnología centrada en los espacios. Se trata de crear un entorno que facilite nuevos patrones de interacción, el aprendizaje y el acceso a la información y es lo suficientemente flexible para adaptarse a los cambios futuros que tendremos que asumir de manera inevitable.

Pero además de ser un espacio físico, la biblioteca en la era digital es un espacio virtual accesible desde cualquier lugar 24 horas diarias los 7 días de la semana (24/7). En este espacio virtual la biblioteca organiza y promueve sitios web, grupos de discusión en línea, clases, clubes de libros y puntos de acceso Wi-Fi de la biblioteca, como ejemplos de la creciente presencia de la comunidad de la biblioteca virtual siempre abierta. Pero no como un espacio aparte e independiente de la biblioteca física, ambos espacios deben integrarse e interactuar, y ser tan atractivo como su espacio físico en su objetivo de servir plenamente a la misión de la biblioteca construida alrededor de un acceso equitativo, el aprendizaje y el desarrollo cívico.

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La biblioteca como plataforma

La biblioteca como plataforma de aprendizaje de la comunidad es la propuesta innovadora de la biblioteca pública en la era digital. Las transformaciones de la era digital permiten a los individuos y las comunidades crear su propio aprendizaje y gestionar sus conocimientos. Con ese fin, las bibliotecas se convierten en plataformas de bases en la que los individuos y las comunidades crean servicios, datos y herramientas que beneficien a la comunidad. La biblioteca como plataforma asume las necesidades y objetivos de su comunidad de aprendizaje, para ello apoyan al emprendedor: ayudan a aprovechar las oportunidades dondequiera que existan con la participación de otros en el proceso.

La biblioteca como plataforma hace de la biblioteca una empresa participativa, que promueve el desarrollo de la comunidad y de la sociedad mediante la identificación y corrección de deficiencias en los servicios que oferta a su comunidad, incluyendo la educación de la primera infancia, el aprendizaje permanente, la alfabetización tecnológica y el gobierno electrónico. Entonce, la biblioteca puede comisariar y archivar las soluciones creadas para el intercambio, aprovechamiento y uso futuro por parte de otros miembros de la comunidad.

Una característica distintiva de la biblioteca como plataforma es que es una entidad objetiva que opera en torno a los intereses de sus usuarios. En contraste con las plataformas comerciales que desdibujan la línea entre el usuario y los intereses comerciales. Así la biblioteca como plataforma crea diálogo comunitario que abre paso a nuevos conocimientos y crea conocimiento social.

Hoy en día, la mayoría de las bibliotecas públicas ven su catálogo como la plataforma. Eso tendrá que cambiar a medida que se despliegan los nuevos recursos digitales existentes de nuevas maneras, se desarrollan nuevas relaciones y asociaciones con la comunidad, y se reestructuran sus espacios. De este modo la biblioteca como plataforma remoldea radicalmente las actividades diarias de la biblioteca, alejándose del viejo modelo de descripción, organización de colecciones y “préstamos” hacia una nueva visión de la biblioteca como un eje central para establecer conexiones comunitarias y de aprendizaje.

Para tener éxito, la plataforma de la biblioteca se requiere:

– Un tipo diferente de infraestructura de acceso, incluyendo un sistema de identificación más sólido que proteja la privacidad individual

– Una nueva infraestructura de distribucion con el fin de obtener el material físico y digital para los usuarios

– Análisis más sofisticados que permitan a la biblioteca en sí para convertirse en una “organización de aprendizaje”

– Interoperabilidad para facilitar la innovación y la competencia

La plataforma así concebida ayudaran empoderar a otros a ejercer sus capacidades en la creación de servicios, datos y herramientas. Por lo tanto la biblioteca tiene que operar a escala y facilitar las actividades de los usuarios que la biblioteca por sí solo no puede manejar.