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La inteligencia artificial en las bibliotecas. Lo que los bibliotecarios deben saber ahora.

Chatbots and Beyond: Artificial Intelligence in Libraries. What Librarians Need to Know Now. PressReader. 2024.

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Este documento ofrece una visión integral sobre cómo la inteligencia artificial (IA), especialmente la generativa, está transformando el mundo bibliotecario. Aborda aplicaciones prácticas, implicaciones éticas, riesgos de privacidad y el papel activo que pueden asumir los bibliotecarios en esta revolución tecnológica.

La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en nuestras vidas con una rapidez sorprendente, y las bibliotecas no son la excepción. Este informe destaca cómo la IA, especialmente la generativa, está transformando el trabajo bibliotecario en múltiples dimensiones. Aunque no es necesario dominar los aspectos técnicos para utilizar estas herramientas, comprender sus fundamentos —como el aprendizaje automático y el reconocimiento de patrones— permite a los profesionales de la información interactuar con ellas de forma crítica y creativa.

El lanzamiento de ChatGPT en 2022 marcó un punto de inflexión en la adopción pública de la IA generativa. Su capacidad para generar texto a partir de instrucciones ha revolucionado sectores como la educación, la investigación y la gestión de contenidos. Los bibliotecarios, aunque a menudo no se consideren expertos en IA, ya han estado usando algoritmos de búsqueda y sistemas automatizados que incorporan inteligencia artificial, lo que los posiciona como mediadores clave en esta nueva era.

En bibliotecas universitarias, la IA se utiliza para asistir en investigaciones, recomendar recursos personalizados, gestionar cuentas de usuarios y ofrecer soporte técnico. Herramientas como Elicit, Scite y Consensus ayudan a navegar literatura científica y generar resúmenes. Además, los sistemas de indexación automatizada permiten mejorar la organización y descubrimiento de contenidos, refinando metadatos y ampliando el acceso interdisciplinario.

Las bibliotecas públicas también se benefician de la IA mediante la automatización de procesos como la gestión de inventarios, préstamos interbibliotecarios y recomendaciones de lectura. El análisis de datos de uso permite tomar decisiones más informadas sobre adquisiciones y servicios, optimizando recursos y mejorando la experiencia del usuario.

No obstante, el informe subraya los riesgos éticos asociados al uso de IA, como el sesgo en los datos de entrenamiento, la desinformación y la infracción de derechos de autor. Los modelos generativos pueden producir textos convincentes pero incorrectos, lo que hace urgente fomentar la alfabetización crítica en IA. Las bibliotecas pueden liderar este proceso mediante talleres, acceso a fuentes confiables y formación en pensamiento crítico.

La privacidad y la ciberseguridad también son preocupaciones centrales. Las bibliotecas manejan grandes volúmenes de datos sensibles, lo que las convierte en posibles objetivos de ataques informáticos. Se recomienda realizar auditorías de seguridad, capacitar al personal y adoptar estrategias de protección como el modelo de “confianza cero”.

Finalmente, el informe aclara que la IA no reemplazará a los bibliotecarios, sino que transformará sus funciones. Los profesionales de la información están llamados a liderar el diseño de herramientas basadas en IA, enseñar su uso ético y fomentar una cultura de alfabetización digital. En este contexto, las bibliotecas se convierten en espacios clave para aprender a leer, escribir y pensar con inteligencia artificial.

Competencias en IA para trabajadores de bibliotecas universitarias de ACRL

Association of College and Research Libraries. AI Competencies for Academic Library Workers. Approved by ACRL Board of Directors, October 2025. American Library Association, 2025

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American Library Association (ALA) en 2025, establece un marco de competencias para que los profesionales de las bibliotecas universitarias comprendan, evalúen y apliquen la inteligencia artificial (IA) de manera crítica, ética y responsable. La propuesta no busca promover la adopción indiscriminada de la IA, sino desarrollar en los bibliotecarios una combinación equilibrada de conocimiento técnico, juicio ético y pensamiento reflexivo frente a las oportunidades y riesgos que estas tecnologías implican en la enseñanza, la investigación y los servicios de información.

El texto se estructura en dos grandes bloques. El primero se refiere a los mindsets o actitudes fundamentales que deben guiar el trabajo con IA, y el segundo desarrolla un conjunto de competencias distribuidas en cuatro áreas: consideraciones éticas, conocimiento y comprensión, análisis y evaluación, y uso y aplicación. En cuanto a las actitudes, el documento resalta la importancia de la curiosidad como motor para explorar el potencial de la IA; el escepticismo, necesario para mantener una visión crítica; el juicio, que permite decidir cuándo y cómo emplear estas herramientas; la responsabilidad, vinculada al impacto de su uso en la comunidad; y la colaboración, entendida como la disposición a integrar diversas perspectivas en la toma de decisiones. Estas actitudes no son rasgos fijos, sino disposiciones dinámicas que ayudan a los profesionales a adaptarse en un entorno tecnológico en constante evolución.

En el ámbito de las consideraciones éticas, el texto subraya que la relación entre bibliotecas e inteligencia artificial no puede entenderse solo desde lo técnico, sino también desde lo social y lo moral. Los profesionales deben garantizar un acceso equitativo a las herramientas de IA y promover una alfabetización digital que permita a todos los usuarios comprender su funcionamiento y sus límites. Se enfatiza la necesidad de proteger la privacidad, la autonomía y los derechos de autor, así como de evitar la reproducción de sesgos o desigualdades mediante el uso de datos y algoritmos. Además, se plantea que las bibliotecas deben priorizar la transparencia y la rendición de cuentas, asegurando que las herramientas empleadas sean fiables, explicables y respetuosas con la diversidad y el medio ambiente.

El apartado de conocimiento y comprensión detalla los saberes esenciales que deben adquirir los trabajadores de bibliotecas. Incluye la comprensión de conceptos como aprendizaje automático, modelos generativos, algoritmos predictivos o sistemas multimodales capaces de procesar texto, imagen, vídeo o sonido. También se destaca la importancia de entender cómo se entrenan estos modelos, qué tipos de datos utilizan y qué limitaciones presentan. La actualización constante es clave, dado que las tecnologías evolucionan con rapidez y las políticas sobre regulación, detección y atribución de contenido generado por IA cambian continuamente. En este sentido, se propone que los profesionales mantengan una formación continua basada en fuentes diversas y fiables.

En cuanto a análisis y evaluación, el marco plantea que los bibliotecarios deben ser capaces de analizar críticamente las herramientas de IA, comprendiendo cómo funcionan, qué objetivos persiguen y cuáles son sus implicaciones para los servicios de información. Esto incluye la evaluación de beneficios y riesgos, la identificación de sesgos y la valoración del impacto sobre la equidad, la privacidad o la calidad del acceso a la información. Se espera que los profesionales no actúen como simples usuarios, sino como mediadores críticos capaces de seleccionar y recomendar herramientas en función de su idoneidad técnica y ética, y de asesorar a las comunidades universitarias en su uso responsable.

Por último, la categoría de uso y aplicación se centra en la puesta en práctica de la IA en el entorno laboral de las bibliotecas. Se promueve un uso reflexivo y contextualizado, evitando asumir que la IA es siempre necesaria o beneficiosa. Las competencias incluyen la capacidad de aplicar herramientas de IA para optimizar procesos, mejorar la comunicación y la colaboración entre equipos o explorar nuevas formas de innovación en servicios bibliotecarios. También se destaca la importancia de desarrollar habilidades de prompting, es decir, de formulación precisa de instrucciones a sistemas generativos para obtener resultados más útiles y pertinentes. La adopción de estas herramientas debe guiarse por los valores de la profesión bibliotecaria, en particular el acceso equitativo, la transparencia y el respeto a los usuarios.

En conjunto, este marco de competencias ofrece una guía integral para que los trabajadores de bibliotecas académicas desarrollen una alfabetización en inteligencia artificial que no se limite al dominio técnico, sino que integre la reflexión ética y la responsabilidad social. El objetivo es que los profesionales no solo utilicen la IA, sino que contribuyan a moldear su implementación en el ámbito educativo y científico de manera coherente con los valores del servicio público, la equidad y el pensamiento crítico.

La inteligencia artificial potencia la importancia de las habilidades exclusivamente humanas

Spotlight on Skills in the Age of AI: The Impact of Emerging Technology on Skills, Training, and Talent. San Francisco: Autodesk, 2025. https://www.autodesk.com/design-make/research/state-of-design-and-mak

Se analiza cómo la inteligencia artificial está transformando las competencias laborales en los sectores de diseño, manufactura, arquitectura, ingeniería, construcción y medios.

Según el estudio, el 77 % de los líderes empresariales continuará invirtiendo en tecnologías emergentes en los próximos tres años, aunque la falta de habilidades adecuadas amenaza la capacidad de las empresas para aprovechar plenamente el potencial de la IA.

El 83 % cree que la inteligencia artificial elevará la importancia de las habilidades exclusivamente humanas y potenciará la creatividad humana, dando lugar a nuevas formas de valor económico. El documento subraya la creciente importancia de las soft skills —como la resolución de problemas, la comunicación, la adaptabilidad y el pensamiento crítico—, consideradas incluso más valiosas que las habilidades técnicas (hard skills). La brecha de competencias en IA se amplía, ya que los empleadores buscan expertos en análisis de datos, aprendizaje automático y automatización, mientras que la oferta de profesionales capacitados sigue siendo insuficiente.

El informe también destaca la convergencia entre sostenibilidad y tecnología: el 76 % de las organizaciones considera que la sostenibilidad será clave para su desarrollo futuro, y un 77 % opina que comprender las prácticas sostenibles será esencial para el éxito profesional. La IA se presenta como un facilitador para reducir emisiones, optimizar procesos y promover decisiones basadas en datos.

Finalmente, Autodesk enfatiza la necesidad de alianzas entre empresas y el ámbito educativo para formar a una fuerza laboral preparada para los desafíos del futuro. El aprendizaje continuo, la capacitación digital y el desarrollo de habilidades humanas serán determinantes en la próxima década.

La alfabetización en IA está emergiendo como una competencia fundamental para todos

Webber, Gerald. “The Future of AI Literacy: Why Everyone Needs to Understand Artificial Intelligence.” Page One Power, September 26, 2025. https://pageonepower.com

La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser exclusiva de laboratorios o industrias especializadas y se ha integrado en aulas, lugares de trabajo e interacciones cotidianas. Al igual que la alfabetización digital se volvió esencial en la era de Internet, la alfabetización en IA está emergiendo como una competencia fundamental para estudiantes, profesionales y comunidades. Ser competente en IA no se limita a usar chatbots o aplicaciones; implica comprender lo que la IA puede y no puede hacer, cómo aplicarla de manera responsable, cuestionar sus resultados y reconocer sus riesgos sin depender excesivamente de ella, todo ello sin necesidad de saber programar.

Las percepciones sobre la IA varían según la generación. Estudios recientes muestran que los jóvenes son más propensos a experimentar con herramientas de IA, mientras que los grupos mayores manifiestan cautela, preocupados por la confianza, la privacidad y las consecuencias a largo plazo. Estas diferencias afectan la aceptación de la IA en entornos educativos, laborales y en la formulación de políticas.

Para los estudiantes, la alfabetización en IA es esencial, ya que esta tecnología ya respalda la investigación, la tutoría y la colaboración. Quienes la dominan estarán mejor preparados para carreras donde el uso de herramientas de IA es habitual, al igual que la alfabetización informática benefició a generaciones anteriores. UNESCO destaca que desarrollar competencias en IA dentro de la educación contribuye a mejorar habilidades de resolución de problemas y conciencia ética.

En el ámbito laboral, empleados y líderes deben comprender la IA para adaptarse a nuevas formas de resolver problemas y tomar decisiones más informadas. La inteligencia artificial está transformando prácticas de ingeniería y gestión, aumentando la eficiencia y ampliando las estrategias de resolución de problemas. La comprensión de sus beneficios y limitaciones permite un uso responsable y reduce riesgos de malaplicación.

La alfabetización en IA también ayuda a proteger contra su uso indebido, incluyendo la desinformación y violaciones de privacidad. Comprender cómo funcionan estos sistemas permite identificar problemas, hacer preguntas críticas y responsabilizar a las organizaciones sobre su aplicación. Además, es crucial reconocer los sesgos inherentes en los datos que alimentan la IA, que pueden generar resultados injustos o engañosos. La conciencia de estos sesgos fomenta la equidad y la confianza en el uso de la tecnología. Encuestas, como la de Pew Research Center, muestran que un alto porcentaje de adultos en EE. UU. desea tener más control sobre el uso de la IA y comparte preocupaciones sobre los sesgos en sus decisiones.

A nivel nacional e internacional, la alfabetización en IA representa una ventaja competitiva. Los países que invierten en educación sobre IA preparan a sus ciudadanos para adaptarse, innovar y contribuir al crecimiento económico sostenido. La falta de estas habilidades podría dejar rezagados tanto a individuos como a naciones en la carrera global por el liderazgo tecnológico.

Alfabetización mediática e informacional en la era de la inteligencia artificial: Cultura digital y educomunicación

Novomisky, Sebastián, y Alexandre Le Voci Sayad, eds. Alfabetización mediática e informacional en la era de la inteligencia artificial: Cultura digital y educomunicación. Huelva: Grupo Comunicar Ediciones, 2025.

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Este libro colectivo aborda los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial (IA) en el ámbito educativo y comunicacional, proponiendo la alfabetización mediática e informacional (AMI) como herramienta clave para navegar críticamente el entorno digital contemporáneo. En el prólogo, Alexandre Le Voci Sayad plantea que la IA debe ser humanizada mediante una educación que combine técnica, ética y pensamiento crítico, evitando tanto el tecno-optimismo ingenuo como el rechazo absoluto.

El primer capítulo, escrito por Romero-Gutiérrez, de-Casas-Moreno y Aguaded, analiza la tensión entre resiliencia y resistencia frente a la IA en América Latina. Se destaca la necesidad de una educomunicación ética que medie el uso de estas tecnologías en las instituciones educativas, reconociendo tanto sus riesgos como sus posibilidades pedagógicas.

Gabriella Taddeo introduce el concepto de “prompting reflexivo, una práctica que utiliza la IA como herramienta de exploración cultural e identitaria. A través de experiencias educativas, muestra cómo la IA puede actuar como una “prótesis cultural”, expandiendo nuestras capacidades expresivas y cognitivas, siempre desde una perspectiva crítica y consciente.

Simona Tirocchi propone un modelo de alfabetización crítica en IA, adaptando los principios clásicos de acceso, análisis, evaluación y producción al contexto algorítmico. Subraya que, aunque los sistemas de IA muestran comportamientos inteligentes, carecen de comprensión semántica, lo que exige una mediación humana constante para evitar malentendidos y usos acríticos.

Verónica Piovani reflexiona sobre la formación docente en tiempos de cultura digital y brecha generacional. Defiende el valor social de la escuela como espacio de construcción de memoria histórica y ciudadanía crítica, y propone actualizar los marcos normativos sin perder de vista los principios pedagógicos fundamentales.

Finalmente, Sebastián Novomisky y Nicolás Bernardo exploran los desafíos actuales en el aula, invitando a repensar qué aporta lo humano en la educación frente a las capacidades de la IA. Plantean que la automatización educativa no es inevitable, sino una decisión política, y que la AMI debe ser una herramienta inclusiva para garantizar una educación equitativa y transformadora.

Plan de acción Horizont 2025: Fomentar las habilidades y la alfabetización digital para la enseñanza con IA generativa

Robert, Jenay. 2025. “2025 Horizon Action Plan: Building Skills and Literacy for Teaching with GenAI.” EDUCAUSE Library, September 29, 2025. https://library.educause.edu/resources/2025/9/2025-educause-horizon-action-plan-building-skills-and-literacy-for-teaching-with-genai

El documento parte de la idea de que la inteligencia artificial generativa (GenAI) ya está transformando profundamente la educación superior. Frente a ese impacto, los autores reclaman que las instituciones educativas no respondan pasivamente, sino que tomen un rol activo en diseñar el futuro que quieran ver. Con ese propósito, se conformó un panel global de expertos que proyectó escenarios futuros ideales para la integración de GenAI en la educación, y a partir de ellos se elaboró este “plan de acción” con pasos concretos para alcanzarlos.

El informe propone que el desarrollo de competencias y alfabetización digital para enseñar con GenAI debe estructurarse de manera intencional. Entre los ámbitos de intervención que se destacan están: formación docente específica en herramientas de IA, gobernanza institucional del uso de IA, prácticas pedagógicas emergentes, fortalecimiento de la alfabetización digital crítica, interoperabilidad con sistemas educativos existentes y medidas de ciberseguridad.

  • Herramientas de IA para la enseñanza y el aprendizaje
  • Formación del profesorado en IA generativa
  • Gobernanza de la IA
  • Fortalecimiento de la ciberseguridad
  • Innovación en las prácticas docentes
  • Alfabetización digital crítica

Se enfatiza que no hay un único camino válido: el plan sugiere múltiples “rutas” o estrategias escalables según la capacidad de cada institución. Las recomendaciones también insisten en la colaboración entre partes interesadas —docentes, equipos de TI, responsables institucionales—, así como en la necesidad de pilotajes, iteraciones y evaluación continua para ajustar las iniciativas de integración de GenAI.

Asimismo, el plan reconoce desafíos: la desigualdad de acceso tecnológico, la brecha de competencias entre profesorado, las preocupaciones éticas (sesgos, plagio, transparencia), la protección de datos y la gobernanza institucional. Estas cuestiones demandan marcos claros, políticas y soporte organizacional para que el uso de GenAI sea seguro, equitativo y pedagógicamente significativo.

Las bibliotecas como actores clave en moldear el uso ético, responsable y accesible de la inteligencia artificial generativa (IA).

Enis, Matt. “AI Influencers: Libraries Guiding AI Use.Library Journal, September 16, 2025. https://www.libraryjournal.com/story/performingarts/ai-influencers-libraries-guiding-ai-use

El artículo aborda cómo las bibliotecas están emergiendo como actores clave en moldear el uso ético, responsable y accesible de la inteligencia artificial generativa (IA). Los autores subrayan que tecnologías recientes como ChatGPT han alcanzado una adopción masiva en tiempos sorprendentemente breves, lo que hace urgente que las bibliotecas intervengan no solo como espacios de acceso, sino como mediadoras críticas y formadoras en este nuevo ecosistema.

Una de las funciones primordiales es la alfabetización en IA: bibliotecarios necesitan aprender las herramientas, comprender sus implicaciones (beneficios y riesgos), y poder enseñar a otros. Además, se les llama a colaborar con actores locales (empresas, organismos de desarrollo laboral, entidades educativas) para identificar qué competencias se necesitan en cada comunidad, compartiendo recursos entre distintos tipos de bibliotecas para maximizar impacto.

El artículo destaca experiencias concretas: por ejemplo, en la Universidad de Carolina del Norte (UNC), se creó un AI Studio que ofrece talleres, espacios de creación y diálogo entre estudiantes, profesores y personal administrativo, con el objetivo de democratizar el acceso a herramientas de IA y fomentar un uso reflexivo.

También se señala el reto de la velocidad de cambio: los modelos de IA, las herramientas y los debates éticos evolucionan muy rápido, de manera que lo que se aprenda hoy puede quedar obsoleto mañana. En respuesta, se plantea que la formación para el personal de bibliotecas debe ser continua, que existan espacios para compartir tanto descubrimientos como fracasos, y que la política de las instituciones debe ajustarse dinámicamente.

Finalmente, se insiste en que las bibliotecas pueden influir no solamente dentro de sus muros, sino participando en políticas locales y estatales, asesorando sobre marcos regulatorios, ayudando a municipios o gobiernos locales a definir políticas de IA, y actuando como puentes entre comunidad, ética, tecnología y educación.

Las bibliotecas como guías en el uso ético y comunitario de la inteligencia artificial

Enis, Matt “AI Influencers: Libraries Guiding AI Use.Library Journal, March 20, 2024. https://www.libraryjournal.com/story/news/ai-influencers-libraries-guiding-ai-use

El artículo aborda el creciente impacto de la inteligencia artificial generativa y el papel que pueden tener las bibliotecas para moldear su uso ético y efectivo. Se cita el libro Generative AI and Libraries: Claiming Our Place in the Center of a Shared Future de Chris Rosser y Michael Hanegan, que compara la velocidad de adopción de tecnologías como ChatGPT con la del teléfono o internet, subrayando que la IA “llega para quedarse” y transformará profundamente la sociedad.

Los autores sostienen que las bibliotecas están en una posición privilegiada para intervenir: enseñar sobre la IA, desarrollar competencias necesarias en las comunidades, colaborar con organizaciones locales de ámbito laboral, compartir recursos entre distintas bibliotecas y establecer políticas comunes. Por ejemplo, mencionan que las bibliotecas públicas se verán involucradas en una de las mayores reconversiones laborales de la historia.

Otro tema destacado es la desigualdad de acceso y conocimiento. Dr. Michael Hughes advierte que quienes entienden y tienen acceso a versiones más potentes de las herramientas de IA obtendrán ventajas, agudizando las brechas existentes. Las bibliotecas tienen ya experiencia crítica con IA y la capacidad para guiar a estudiantes y usuarios en un uso responsable.

El artículo también describe ejemplos prácticos de acciones ya en marcha. En Austin (EE.UU.), por ejemplo, la biblioteca pública y las oficinas municipales han promovido políticas de IA y formación profesional para el personal con el fin de asesorar sobre uso ético. Asimismo, la Universidad de Carolina del Norte ha creado un AI Studio en su sistema de bibliotecas, espacio destinado a talleres, diálogo comunitario, cooperación entre facultades y democratización del acceso a herramientas.

Finalmente, se destaca el reto del ritmo acelerado de cambio tecnológico. Las bibliotecas deben mantenerse al día, no solo en cuanto a las herramientas, sino también en los debates sobre implicaciones éticas, equidad, riesgos y desinformación. Se sugiere que el aprendizaje continuo, la colaboración entre bibliotecas, y la creación de políticas institucionales y locales son vías esenciales para que las bibliotecas realmente influyan.

La dependencia excesiva de la inteligencia artificial (IA) que podría estar erosionando habilidades humanas esenciales

Daws, Ryan. «AI Obsession Is Costing Us Our Human SkillsArtificial Intelligence News, 6 de agosto de 2025. https://www.artificialintelligence-news.com/news/ai-obsession-costing-us-our-human-skills/

Un número creciente de evidencias sugiere que la dependencia excesiva de la inteligencia artificial (IA) podría estar erosionando las habilidades humanas necesarias para usarla de manera efectiva.

Aunque la inversión en IA promete transformar sectores económicos, Daws destaca que sin una inversión paralela en el desarrollo de capacidades humanas como el razonamiento analítico y la creatividad, el potencial de la IA podría no materializarse plenamente. Investigaciones de Multiverse identifican trece habilidades clave que distinguen a los usuarios avanzados de IA, enfocadas en el pensamiento crítico y la reflexión, más allá de la simple interacción técnica con las herramientas.

La advertencia es que, sin cultivar activamente nuestras propias habilidades humanas, esta inversión multimillonaria en IA no solo rendirá por debajo de lo esperado, sino que podría fracasar por completo. Corremos el riesgo de crear un déficit de habilidades humanas que podría lastrar la productividad durante años.

No se trata solo de lo que le pides a la IA, sino de cómo analizas, cuestionas y refinás lo que te devuelve. Tomemos el razonamiento analítico. Es la habilidad humana de examinar un problema complejo y descomponerlo en partes que la IA pueda manejar, pero también la sabiduría para reconocer cuándo una tarea simplemente no es adecuada para una máquina. Se trata de ser el piloto, no solo el pasajero.

De manera similar, la creatividad nos impulsa a experimentar y encontrar formas genuinamente nuevas de usar estas herramientas, en lugar de pedir solo una versión ligeramente mejor de algo que ya existe.

También entran en juego rasgos personales. Habilidades como la determinación (la paciencia de seguir intentando cuando la IA produce resultados deficientes) y la adaptabilidad son necesarias. Cualquiera que haya usado estas herramientas sabe que el éxito a la primera es raro. Se requiere cierta resiliencia y curiosidad profunda para mirar más allá de la respuesta de la IA y verificarla con tu propio conocimiento.

Gary Eimerman, director de aprendizaje en Multiverse, enfatiza que los líderes empresariales deben reconocer que los desafíos actuales no son únicamente tecnológicos, sino también humanos. La falta de atención al desarrollo de habilidades cognitivas y culturales podría generar un déficit de competencias humanas que obstaculizaría la adopción efectiva de la IA y limitaría su impacto positivo en la productividad.

El artículo subraya la necesidad de equilibrar la inversión en IA con el fortalecimiento de las habilidades humanas fundamentales para garantizar una integración exitosa y sostenible de la inteligencia artificial en la sociedad y la economía.

La mayoría de las personas usan IA regularmente en el trabajo, pero casi la mitad admite hacerlo de manera inapropiada

«Major Survey Finds Most People Use AI Regularly at Work, but Almost Half Admit to Doing So InappropriatelyThe Conversation, 25 de agosto de 2025. https://theconversation.com/major-survey-finds-most-people-use-ai-regularly-at-work-but-almost-half-admit-to-doing-so-inappropriately-255405

Un estudio de la Universidad de Tecnología de Queensland revela que la mayoría de los empleados usa IA regularmente en el trabajo, pero casi la mitad admite hacerlo de manera inapropiada. Muchos desconocen las limitaciones de estas herramientas, lo que puede generar contenido inexacto o conflictos de responsabilidad. Los expertos recomiendan formación, políticas claras y cultura de responsabilidad digital para un uso ético y eficaz de la IA.

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Tecnología de Queensland analiza cómo los empleados utilizan la inteligencia artificial (IA) en su entorno laboral y revela hallazgos preocupantes. La encuesta, que incluyó a más de 1.000 trabajadores de diferentes sectores, muestra que la mayoría de ellos emplea herramientas de IA, como ChatGPT, de manera regular para redactar correos electrónicos, informes, presentaciones y otro tipo de documentación profesional. Este fenómeno refleja la rápida adopción de la IA generativa en tareas cotidianas, pero también evidencia un uso que no siempre sigue buenas prácticas ni criterios éticos claros

A pesar de su popularidad, casi la mitad de los encuestados admite utilizar la IA de manera inapropiada. Muchos no comprenden completamente cómo funcionan estas herramientas ni sus limitaciones, lo que puede derivar en la producción de contenido inexacto, sesgado o incluso plagio involuntario. Además, el estudio señala que alrededor del 30 % de los participantes ha delegado en la IA tareas que originalmente correspondían a otros colegas, generando conflictos de responsabilidad y cuestionamientos éticos en el lugar de trabajo. Los investigadores enfatizan que estas prácticas pueden afectar tanto la productividad como la confianza dentro de los equipos.

El estudio también identifica diferencias significativas según la edad y el nivel educativo de los empleados. Los trabajadores más jóvenes tienden a adoptar la IA con mayor frecuencia, pero son también los que más reportan un uso inapropiado. Por otro lado, aquellos con formación técnica tienden a utilizar estas herramientas con mayor comprensión de sus riesgos, reduciendo la probabilidad de errores o mal uso. Esto sugiere la importancia de la formación y la alfabetización digital como factores clave para un uso responsable de la IA en el trabajo.

Los expertos consultados recomiendan que las organizaciones implementen políticas claras sobre el uso de la IA, incluyendo guías de buenas prácticas, límites en la delegación de tareas y procedimientos de verificación de contenido. También se sugiere fomentar una cultura de transparencia y responsabilidad digital, asegurando que los empleados comprendan que el uso inadecuado puede tener consecuencias legales, éticas y de reputación. El objetivo es equilibrar la eficiencia que la IA ofrece con la integridad y confiabilidad del trabajo realizado.

Aunque la inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta cotidiana en el entorno laboral, su adopción rápida sin capacitación ni supervisión adecuada puede generar riesgos importantes. La clave está en la educación digital, la claridad en las políticas internas y la cultura de responsabilidad, para que la IA mejore la productividad sin comprometer la ética, la precisión o la confianza en los equipos de trabajo.