La búsqueda con inteligencia artificial no está sustituyendo a Google: se está superponiendo al buscador tradicional

Jarboe, Greg. “AI Search Isn’t Replacing Google, It’s Layering On Top – Similarweb Data.” Search Engine Journal, 30 de julio de 2026.

El artículo analiza datos del informe 2026 Generative AI Landscape: The Evolution of AI Search, elaborado por Similarweb.

La expansión de ChatGPT y otros sistemas de IA generativa no está suponiendo, al menos por ahora, el abandono de Google, sino la incorporación de una nueva capa de búsqueda y descubrimiento que convive con los buscadores tradicionales. El análisis cuestiona tanto la idea de que la IA ya haya sustituido a los buscadores como la posición contraria de que la búsqueda generativa sea simplemente una moda pasajera. Los datos muestran un escenario mucho más complejo, en el que los usuarios combinan diferentes herramientas dependiendo de la tarea que quieren realizar.

Uno de los datos más significativos procede del análisis del solapamiento de audiencias entre ChatGPT y Google realizado por Similarweb entre marzo y mayo de 2026. De los 494 millones de usuarios de ChatGPT considerados en ese periodo, 461 millones —el 95 %— también utilizaron Google. Esto indica que la utilización de ChatGPT no implica necesariamente abandonar Google. El usuario puede recurrir a ChatGPT para determinadas consultas y continuar utilizando Google para otras. En paralelo, Similarweb calcula que los buscadores tradicionales alcanzaron aproximadamente 3.300 millones de visitantes únicos mensuales, frente a unos 655 millones para el conjunto de los chatbots de IA, aunque estos últimos registraron un crecimiento interanual del 57 %. Por tanto, el ecosistema de búsqueda sigue siendo mucho mayor que el de los chatbots, pero estos están creciendo con rapidez.

El artículo destaca asimismo la evolución de las citas y enlaces incluidos en las respuestas de ChatGPT. En mayo de 2026, aproximadamente el 6,8 % de las respuestas de ChatGPT en Estados Unidos incluían un enlace externo, frente a alrededor del 1 % un año antes. El crecimiento es considerable, pero todavía significa que la gran mayoría de las respuestas no generan directamente una visita hacia una página externa. Esto tiene importantes consecuencias para editores, medios de comunicación, bibliotecas, universidades y organizaciones que tradicionalmente han medido su visibilidad digital mediante visitas procedentes de buscadores. La visibilidad dentro de una respuesta de IA puede convertirse en un indicador relevante aunque no produzca inmediatamente un clic.

Al mismo tiempo, los datos muestran que la IA generativa está creciendo rápidamente. Las plataformas de IA generativa registraron alrededor de 9.500 millones de visitas web mensuales promedio entre junio de 2025 y mayo de 2026, un 70 % más que el año anterior. Las descargas mundiales de aplicaciones alcanzaron los 2.700 millones, con un crecimiento del 134 %. Además, aproximadamente la mitad de los usuarios de IA generativa ya tienen 35 años o más, frente a una concentración mucho mayor de usuarios jóvenes dos años antes. Estos datos sugieren una progresiva extensión de estas herramientas hacia públicos más amplios y hacia usos profesionales, educativos y cotidianos.

Un aspecto particularmente interesante para el estudio de la visibilidad científica y documental es la diferencia entre las páginas que una IA cita y las páginas a las que finalmente llegan los usuarios. Según los datos recogidos en el artículo, el 65 % de las URL citadas por ChatGPT se encuentran a dos o tres niveles de profundidad dentro de un sitio web, es decir, no son necesariamente las páginas principales. Sin embargo, el 58,8 % del tráfico procedente de IA llega finalmente a la página de inicio de los sitios. Esto significa que la página utilizada por el sistema de IA como fuente y la página que visita posteriormente el usuario pueden ser diferentes. La distinción es importante porque obliga a separar la medición de la visibilidad o citación en IA de la medición del tráfico de referencia y de las conversiones.

Esta cuestión modifica también la manera de entender el SEO en la era de la IA. El posicionamiento ya no consiste únicamente en aparecer entre los primeros resultados de Google. Una organización puede tener contenidos que sean utilizados como fuentes por un sistema de IA aunque esos contenidos no reciban directamente una visita. En consecuencia, comienzan a adquirir importancia conceptos como AI visibility, AI citations, share of voice, referral traffic y citation rate. El artículo propone que estos indicadores no se mezclen en una única métrica, sino que se analicen por separado: por una parte, hay que conocer con qué frecuencia y profundidad aparece nuestro contenido como fuente; por otra, qué tráfico llega efectivamente desde las plataformas de IA y qué hacen posteriormente esos usuarios.

Otro elemento destacado es que no todos los sistemas de IA tienen el mismo público ni los mismos patrones de utilización. Los datos de afinidad de Similarweb muestran diferencias entre ChatGPT, Claude y Gemini. ChatGPT presenta una mayor afinidad con usuarios que buscan información relacionada con ámbitos cotidianos como restaurantes, salud o moda; los usuarios de Claude presentan una relación especialmente elevada con sitios universitarios y perfiles profesionales y estudiantiles; mientras que Gemini muestra una mayor afinidad con contenidos relacionados con gráficos, seguridad y hardware. Esto plantea una cuestión importante para la producción de contenidos: no parece suficiente hablar genéricamente de “optimización para IA”, porque cada plataforma puede presentar audiencias, contextos de utilización y mecanismos de descubrimiento diferentes.

El artículo también introduce una idea especialmente relevante para bibliotecas, repositorios institucionales y publicaciones científicas: la aparición de la IA está cambiando el concepto tradicional de descubrimiento de información. En el modelo clásico, el usuario formula una consulta en un buscador, recibe una lista de resultados, selecciona una página y accede al documento. En el nuevo modelo, el usuario puede formular una pregunta directamente a un sistema generativo, recibir una síntesis y consultar solamente algunas de las fuentes citadas. Esto desplaza parte del proceso desde la recuperación de documentos hacia la recuperación y síntesis de conocimiento. Para las instituciones que producen información de calidad, ser una fuente reconocible y citable por los sistemas de IA puede adquirir tanta importancia como conseguir una buena posición en los resultados tradicionales.

Sin embargo, el propio artículo advierte contra las interpretaciones excesivamente simples. Que el 95 % de los usuarios de ChatGPT también utilice Google no significa que todas sus búsquedas se realicen en Google. El dato mide solapamiento de audiencias, no frecuencia de consultas. El hecho de que una persona utilice Google al menos una vez durante el periodo analizado no permite saber qué proporción de sus consultas informativas ha trasladado a ChatGPT. Por ello, el porcentaje del 95 % debe interpretarse como una medida de coincidencia entre públicos, no como una demostración de que la IA no esté sustituyendo determinadas búsquedas. Esta distinción es importante para comprender correctamente los datos.

El artículo llega así a una conclusión más matizada: la transformación de la búsqueda parece estar produciéndose mediante una convivencia y superposición de sistemas. Google continúa siendo una infraestructura fundamental de búsqueda, mientras que los sistemas de IA están introduciendo nuevas formas de formular preguntas, sintetizar información, comparar fuentes y descubrir contenidos. Además, Google está incorporando sus propias funciones de IA, por lo que la frontera entre “buscador tradicional” y “buscador con inteligencia artificial” se vuelve cada vez menos nítida. En consecuencia, el futuro de la recuperación de información no parece consistir simplemente en sustituir una herramienta por otra, sino en una progresiva integración de diferentes capas de búsqueda, síntesis y recomendación.