La inteligencia artificial ya interviene en un tercio del descubrimiento de información científica

Students studying in a library beside graphic reading “STUDY FINDS: AI NOW MEDIATES A THIRD OF SCHOLARLY INFORMATION DISCOVERY,” “33% AI-ASSISTED,” and labels for academic databases, articles, researchers, journals, and an AI neural network hub.

AI now mediates a third of scholarly information discovery, study finds”. Research Information (16 de julio de 2026), https://www.researchinformation.info/news/ai-now-mediates-a-third-of-scholarly-information-discovery-study-finds/

El artículo recoge los resultados de la primera fase del estudio Taming the Crocodile, impulsado por Kudos, que analiza cómo está cambiando la forma en que investigadores, estudiantes y bibliotecarios descubren información científica en un entorno cada vez más mediado por herramientas de inteligencia artificial.

El estudio revela un cambio profundo en las prácticas de búsqueda de información académica: aproximadamente un tercio del descubrimiento de información científica ya está mediado por la inteligencia artificial. La investigación combina encuestas realizadas a 11.500 investigadores y 200 bibliotecarios, además de un análisis de más de 300 fuentes. Uno de los datos más significativos es que uno de cada diez investigadores comienza directamente sus búsquedas en herramientas de IA, mientras que otro 25 % utiliza buscadores generales en los que las respuestas generadas por inteligencia artificial están cada vez más integradas. El fenómeno es todavía más intenso entre los investigadores que se encuentran en las primeras etapas de su carrera y entre quienes trabajan en organizaciones empresariales, donde el porcentaje que inicia sus búsquedas directamente mediante IA llega a duplicarse.

El problema no es únicamente que cambien los instrumentos de búsqueda, sino que muchos investigadores no son plenamente conscientes del papel que desempeña la IA en los resultados que reciben. El estudio señala que un 40 % de los investigadores cree que los resúmenes generados por IA que aparecen en los buscadores han sido elaborados o seleccionados por personas; entre los estudiantes esta percepción asciende al 46 %. Esta falta de comprensión tiene consecuencias prácticas: los bibliotecarios están observando que algunos usuarios solicitan artículos que en realidad no existen porque han recibido referencias bibliográficas alucinadas por sistemas de inteligencia artificial. Por tanto, la alfabetización en IA se convierte también en una cuestión de alfabetización informacional y científica: no basta con saber formular preguntas a un chatbot, sino que es necesario comprender cómo se generan las respuestas, de dónde proceden las fuentes y cómo comprobar su existencia y fiabilidad.

Otro aspecto especialmente relevante para las bibliotecas es que esta transformación puede estar modificando las propias formas de acceso y utilización de la literatura científica. Los bibliotecarios participantes en el estudio señalan una posible disminución del uso de las fuentes primarias, ya que los investigadores pueden quedarse con la síntesis o respuesta proporcionada por un sistema de IA sin llegar necesariamente al artículo original. Esto introduce una tensión importante porque las estadísticas tradicionales de uso continúan teniendo un peso considerable en decisiones como la renovación de suscripciones. Si los investigadores encuentran información a través de interfaces de IA y dejan de acceder directamente a los documentos originales, las métricas tradicionales podrían dejar de reflejar adecuadamente el verdadero impacto o valor de una colección científica.

El estudio también plantea una nueva responsabilidad para editores y proveedores de información científica. Los bibliotecarios reclaman mayor transparencia sobre la forma en que los contenidos editoriales son incorporados y representados por los sistemas de IA, así como criterios claros para la utilización de contenidos en el entrenamiento de modelos y en las nuevas formas de consulta mediante agentes de inteligencia artificial. En este escenario, ya no es suficiente con que un artículo esté correctamente indexado en una base de datos o sea recuperable mediante un buscador tradicional: las editoriales tendrán que conseguir que sus contenidos sean legibles, interpretables, atribuibles y correctamente representados por los sistemas de IA.

Una de las principales recomendaciones del informe es precisamente desarrollar contenidos “answer-ready”, es decir, preparados para ser comprendidos y utilizados por sistemas de inteligencia artificial. Esto implica utilizar estructuras claras, lenguaje comprensible, metadatos adecuados y mecanismos que permitan identificar inequívocamente autores, artículos, instituciones, resultados y fuentes. La segunda fase del proyecto se centrará precisamente en establecer buenas prácticas relacionadas con esquemas, metadatos y marcado estructurado, con el objetivo de mejorar la visibilidad de la investigación en los entornos de IA y, sobre todo, garantizar una correcta atribución.

Para las bibliotecas, el informe tiene una implicación especialmente importante: la alfabetización informacional debe evolucionar hacia una alfabetización crítica en inteligencia artificial. Los profesionales no solo tendrán que enseñar a localizar información en bases de datos, catálogos y buscadores, sino también a comprender cómo los sistemas de IA seleccionan, resumen y presentan el conocimiento. Esto incluye aprender a verificar referencias, rastrear una afirmación hasta su fuente original, distinguir entre una respuesta generada y una evidencia científica, reconocer posibles sesgos y comprender que una respuesta aparentemente convincente puede contener información falsa. El propio estudio recomienda desarrollar materiales educativos específicos para bibliotecarios e investigadores y establecer métodos para evaluar la visibilidad de los contenidos científicos en los sistemas de IA.

En definitiva, la IA está pasando de ser una herramienta complementaria para buscar información a convertirse en una nueva capa de intermediación del conocimiento científico. El cambio afecta simultáneamente a investigadores, bibliotecas, editoriales, autores y proveedores de información. La cuestión ya no es únicamente cómo conseguir que un artículo aparezca en Google Scholar, Scopus o Web of Science, sino también cómo conseguir que sea encontrado, interpretado y citado correctamente por los sistemas de inteligencia artificial. El estudio Taming the Crocodile apunta así hacia un nuevo escenario de comunicación científica en el que los metadatos, la trazabilidad, la atribución, la transparencia y la calidad de las fuentes adquieren una importancia todavía mayor.