Bibliotecas que conectan personas: una respuesta integral a la exclusión digital

Planning, Implementation, and Evaluation (PIE) Org. (2026, 26 de junio). Libraries as the Connective Tissue in Addressing the Digital Divide. Programming Librarian. American Library Association. Programming Librarian

Community Connect: Fostering Digital Access 

El artículo presenta los resultados del programa Community Connect: Fostering Digital Access, una iniciativa impulsada por la American Library Association (ALA) con financiación de Capital One para combatir la brecha digital en comunidades rurales de Estados Unidos. Su premisa fundamental es que las bibliotecas públicas constituyen el «tejido conectivo» de sus comunidades: instituciones de confianza capaces de articular el acceso a Internet, la alfabetización digital, la educación financiera y el desarrollo comunitario. Más que simples proveedores de tecnología, las bibliotecas se consolidan como espacios donde las personas pueden adquirir las competencias necesarias para participar plenamente en la sociedad digital.

Durante la segunda fase del programa, desarrollada entre enero de 2025 y mayo de 2026, participaron treinta bibliotecas rurales ubicadas principalmente en comunidades con bajos ingresos. Cada biblioteca recibió cinco puntos de acceso Wi-Fi portátiles (hotspots) y una subvención de 2.000 dólares para ampliar los servicios digitales. Los resultados muestran un impacto considerable: los dispositivos fueron prestados 4.893 veces, consumieron más de 145.700 GB de datos y se organizaron 124 actividades formativas sobre alfabetización digital y educación financiera, con la participación de 1.694 personas. Estas cifras evidencian que el acceso a la conectividad continúa siendo una necesidad básica en muchas zonas rurales y que las bibliotecas desempeñan un papel esencial para garantizarla.

El artículo profundiza en dos experiencias particularmente representativas. La primera corresponde a la Storm Lake Public Library (Iowa), situada en una comunidad caracterizada por una gran diversidad cultural y lingüística. Aunque la ciudad dispone de infraestructura de banda ancha, numerosos residentes no pueden costear una conexión doméstica o necesitan apoyo para utilizar la tecnología. La biblioteca respondió implantando un servicio de préstamo de hotspots, ofreciendo talleres sobre créditos, inversiones y planificación financiera y, especialmente, proporcionando atención personalizada para resolver problemas relacionados con teléfonos móviles, correo electrónico o programas informáticos. El personal observó cómo muchos usuarios perdían progresivamente el miedo a utilizar la tecnología gracias a este acompañamiento individualizado.

El segundo caso analiza la experiencia de la East Carroll Parish Library (Luisiana), ubicada en una de las regiones con mayores índices de pobreza del país. Allí, una parte importante de la población carece de conexión fija a Internet y depende exclusivamente del teléfono móvil para acceder a servicios digitales. La biblioteca utilizó los hotspots tanto para préstamo domiciliario como para dotar de conectividad a su biblioteca móvil, ampliando el acceso a colecciones y recursos electrónicos. Paralelamente, organizó actividades sobre emprendimiento, prevención de fraudes financieros y comprensión del sistema sanitario. El proyecto incrementó la participación ciudadana, atrajo nuevos usuarios y reforzó la percepción de la biblioteca como una institución imprescindible para el bienestar de la comunidad.

Una de las principales conclusiones del artículo es que la brecha digital no puede reducirse únicamente proporcionando acceso a Internet. La verdadera inclusión digital requiere combinar infraestructura tecnológica con formación, acompañamiento y creación de capacidades. Muchas personas necesitan aprender desde habilidades muy básicas, como utilizar un navegador, gestionar el correo electrónico o protegerse frente a fraudes en línea, hasta competencias más avanzadas relacionadas con la búsqueda de empleo, la administración electrónica o la educación permanente. En este contexto, las bibliotecas se convierten en mediadoras entre la tecnología y la ciudadanía, desempeñando un papel educativo y social que trasciende ampliamente sus funciones tradicionales.

Iniciativas como Community Connect: Fostering Digital Access  demuestran que las bibliotecas son infraestructuras esenciales para promover la equidad digital. Su capacidad para generar alianzas con administraciones públicas, entidades financieras, organizaciones comunitarias y otros agentes locales les permite actuar como nodos de cohesión social y desarrollo económico. En un escenario donde el acceso a los servicios públicos, la educación, el empleo y la participación ciudadana dependen cada vez más de las competencias digitales, las bibliotecas se consolidan como instituciones estratégicas para garantizar que nadie quede excluido de la sociedad de la información.