
American Library Association. *Guidance on the Use of Artificial Intelligence in Libraries*. American Library Association (ALA), 2026. Documento aprobado por el Consejo de la ALA el 16 de julio de 2026 como marco de referencia para el desarrollo de políticas institucionales sobre inteligencia artificial en bibliotecas.
El documento ofrece orientación para que las bibliotecas desarrollen o revisen políticas locales sobre IA (generativa, agéntica, sistemas predictivos, de recomendación, decisiones automatizadas y funciones de IA integradas en productos de proveedores). Se aplica tanto a herramientas de IA independientes como a funciones de IA incorporadas en catálogos, sistemas de descubrimiento, plataformas escolares, universitarias, municipales o consorciales.
La IA puede apoyar la instrucción, las operaciones, la accesibilidad y la educación pública siempre que exista un propósito claro de servicio público, se hayan evaluado beneficios y riesgos, se preserve el juicio humano y existan salvaguardas adecuadas. La IA no debe sustituir el juicio ni la responsabilidad del personal.
Cada evaluación de un sistema de IA debe considerar el propósito de servicio, beneficios, riesgos, salvaguardas necesarias, capacidad del personal, efectos comunitarios y alternativas. El resultado puede ser: adopción, uso limitado, prueba piloto, aplazamiento, pausa, no adopción, eliminación o suspensión. Decidir no usar una herramienta de IA es una decisión profesional legítima, no un fracaso.
Valores bibliotecarios y la IA
1. Bien público — La IA debe usarse solo con fines documentados de servicio público. Debe complementar, no sustituir, el razonamiento humano; el personal debe conservar autoridad para cuestionar o anular recomendaciones algorítmicas. Los usuarios tienen derecho a una explicación cuando la IA afecte una decisión que les concierne. La IA no debe justificar recortes de personal. Se recomienda alfabetización en IA con enfoque de reducción de daños, sin estigmatizar a quienes la usan, la evitan o son escépticos. En colecciones, se debe evaluar cuidadosamente el material generado por IA antes de adquirirlo.
2. Libertad intelectual — La IA puede amenazar la libertad intelectual si oculta cómo se clasifica la información o prioriza el «enganche» del usuario sobre la reflexión. Se recomienda documentación clara sobre el funcionamiento de sistemas automatizados, opciones de exclusión («opt-out»), y alternativas sin IA. Debe auditarse regularmente si las funciones de descubrimiento o recomendación distorsionan la visibilidad de ciertos temas, autores o comunidades.
3. Privacidad — El personal debe entender cómo la IA maneja datos personales. Se debe evaluar a los proveedores sobre qué datos recopilan, si se usan para entrenar modelos, dónde se almacenan y cómo pueden eliminarse. Se prohíbe introducir información de identificación personal, historiales de préstamo o lectura, o datos de referencia en sistemas de IA no aprobados formalmente.
4. Sostenibilidad — Las bibliotecas deben preferir herramientas de IA con menor impacto ambiental documentado (modelos más pequeños o específicos por tarea), exigir a los proveedores que divulguen huella de carbono y uso de agua, y considerar el ciclo de vida completo del hardware (fabricación, consumo energético, residuos electrónicos).
5. Diversidad, equidad, inclusión y acceso (DEIA) — Se debe evaluar el sesgo en conjuntos de datos y algoritmos antes y durante el uso. Se debe garantizar acceso equitativo a comunidades marginadas y apoyar herramientas de código abierto que reduzcan el sesgo.
6. Trabajo (labor) — La IA no debe sustituir servicios de referencia, asesoría de lectura, instrucción o apoyo comunitario. El personal debe participar en las decisiones sobre qué tareas pueden automatizarse. Se debe evaluar a los proveedores sobre las condiciones laborales de quienes etiquetan datos o moderan contenido, y usar las ganancias de eficiencia para mejorar condiciones laborales, no para justificar despidos.
Orientación general
Usar la IA solo cuando tenga un propósito claro centrado en el usuario; divulgar su uso de forma clara y accesible; obtener consentimiento informado; tratar las salidas de la IA como borradores que requieren revisión humana, no como respuestas autorizadas; y ofrecer siempre una vía de asistencia humana y, cuando sea posible, una opción sin IA.
Conclusión
La guía es un punto de partida basado en valores, destinado a evolucionar junto con la tecnología y las necesidades de las bibliotecas.
Apéndice — Marco ético de IA (basado en Luciano Floridi)
Seis principios:
1) el bien común de la humanidad y el planeta;
2) el principio de no dañar, privacidad y protección;
3) dignidad humana;
4) responsabilidad y explicabilidad;
5) democracia; 6) equidad, justicia social y un mejor futuro.