
Gallup. (2026, 28 de julio). Front Page: The voice of the world in numbers (Newsletter, 28 July 2026). Gallup.
Gallup, presenta una panorámica de la evolución del uso de la inteligencia artificial en el entorno laboral estadounidense y su relación con la productividad, el compromiso de los empleados y la gestión organizacional. A través de cinco indicadores principales, Gallup muestra cómo la IA ha dejado de ser una tecnología emergente para convertirse en una herramienta de trabajo cotidiana para una parte creciente de la población activa. Los datos evidencian que la adopción continúa acelerándose y que las organizaciones se enfrentan ahora al desafío de integrar estas herramientas de manera estratégica, acompañando su implantación con liderazgo, formación y una comunicación clara.
Uno de los datos más destacados es que el 15 % de los trabajadores estadounidenses utiliza inteligencia artificial todos los días en el desempeño de sus funciones. La cifra representa un crecimiento muy significativo respecto al segundo trimestre de 2023, cuando únicamente el 4 % declaraba un uso diario. Más revelador aún es que más de la mitad de los empleados (52 %) ya emplea herramientas de IA en alguna medida dentro de su trabajo, lo que confirma que estas tecnologías han alcanzado una difusión generalizada. Paralelamente, la integración organizativa también avanza: el porcentaje de empleados que considera que su empresa incorpora la IA como parte de su estrategia para alcanzar objetivos corporativos ha aumentado del 41 % al 47 %, señalando que la adopción ya no depende únicamente de iniciativas individuales, sino que empieza a formar parte de la planificación empresarial.
El informe también identifica los principales usos que los trabajadores hacen de estas herramientas. Las aplicaciones más frecuentes son la redacción y edición de textos (51 %), la búsqueda y análisis de información (49 %) y la asistencia general para resolver problemas (39 %). Estos resultados indican que la IA se utiliza principalmente para apoyar tareas cognitivas y de gestión del conocimiento, más que para procesos altamente especializados. Sin embargo, Gallup observa que los mayores incrementos de productividad son percibidos por quienes emplean la IA para programación informática, creación de presentaciones y automatización de procesos, ámbitos donde las herramientas permiten reducir considerablemente el tiempo dedicado a tareas repetitivas y aumentar la eficiencia operativa.
En contraste con el rápido crecimiento del uso de la IA, el estudio muestra que el compromiso laboral permanece prácticamente estancado. Solo el 31 % de los trabajadores estadounidenses se considera comprometido con su trabajo, mientras que el 17 % manifiesta un nivel de desafección activa, porcentajes que apenas han variado durante los dos últimos trimestres. Gallup recuerda que su conocido índice de compromiso se basa en doce factores relacionados con la implicación psicológica y el rendimiento laboral. Entre ellos destaca una ligera recuperación en la claridad de las expectativas laborales, que aumenta dos puntos porcentuales hasta alcanzar el 49 %, después de haber experimentado uno de los descensos más pronunciados de los últimos cinco años.
Uno de los hallazgos más relevantes del boletín es que la forma en que las organizaciones gestionan la inteligencia artificial tiene una influencia directa sobre el compromiso de los empleados. En aquellas empresas que disponen de un plan claro de integración de la IA, cuyos responsables apoyan activamente su utilización y donde los trabajadores utilizan estas herramientas al menos semanalmente, el nivel de compromiso alcanza el 53 %, una cifra muy superior a la media nacional. Asimismo, los empleados cuyos directivos fomentan el uso de la IA presentan un compromiso del 48 %, frente al 30 % registrado entre quienes no perciben ese apoyo. Gallup interpreta estos resultados como una evidencia de que el liderazgo desempeña un papel decisivo para convertir la adopción tecnológica en una oportunidad de mejora organizativa y no en una fuente de incertidumbre o resistencia al cambio.
Finalmente, el boletín incorpora una perspectiva histórica mediante la recuperación de un estudio realizado en 1999, cuando Gallup preguntó por el impacto de tecnologías entonces emergentes —como el correo electrónico, Internet, los ordenadores personales, los faxes o el buzón de voz— sobre las relaciones entre compañeros de trabajo. En aquel momento, el 55 % de los trabajadores consideraba que esas tecnologías apenas influían en sus relaciones laborales, mientras que un 26 % afirmaba sentirse más cercano a sus compañeros gracias a ellas, el doble del porcentaje que decía sentirse más aislado (13 %). La comparación invita a reflexionar sobre los paralelismos entre las transformaciones tecnológicas del pasado y la actual expansión de la inteligencia artificial, sugiriendo que el impacto de estas innovaciones depende menos de la tecnología en sí que de la forma en que las organizaciones la incorporan a sus procesos, su cultura y sus modelos de liderazgo.