Una editorial investiga a revisor por pares por presunto plan de soborno.

Gallegos, Alicia. Publisher investigating peer reviewer for alleged bribery scheme. Retraction Watch, 20 de julio de 2026 https://retractionwatch.com/2026/07/20/publisher-investigating-peer-reviewer-for-alleged-bribery-scheme/#more-135422

El investigador Tushar Sen denunció un presunto intento de soborno tras recibir correos de un supuesto revisor que le ofrecía aceptar su artículo a cambio de un pago. Wiley abrió una investigación y confirmó que la dirección de correo utilizada no coincidía con la de ningún revisor oficialmente asignado. Como medida cautelar, la editorial revisó nuevamente la decisión sobre el manuscrito sin considerar esa evaluación. El caso ha reavivado el debate sobre la integridad, la seguridad y la transparencia del proceso de revisión por pares.

El investigador independiente Tushar Sen, especializado en ciberseguridad y residente en Nueva Delhi, denunció un presunto intento de extorsión durante el proceso de revisión por pares tras enviar un manuscrito sobre modelado de malware polimórfico a la revista Security and Privacy, publicada por Wiley. Días después del envío recibió varios correos electrónicos de una persona que afirmaba ser uno de los revisores del artículo. En ellos le indicaba que el trabajo aún no estaba preparado para su publicación, pero le proponía un «proceso de revisión de pago», asegurándole que, si aceptaba, revisaría el manuscrito en una semana y recomendaría su aceptación. Sen interpretó el mensaje como un intento de obtener dinero a cambio de una evaluación favorable y decidió no responder.

Tras ignorar la propuesta, el supuesto revisor continuó enviándole mensajes en los que advertía que, si no recibía respuesta, recomendaría el rechazo del manuscrito. Finalmente, el mismo día en que el individuo afirmó haber recomendado la denegación del artículo, Sen recibió la comunicación oficial de la revista notificándole el rechazo de su trabajo. Las observaciones incluidas en los informes de evaluación coincidían en parte con las críticas expresadas previamente en los correos del supuesto revisor, lo que reforzó las sospechas del investigador sobre una posible manipulación del proceso editorial. Convencido de que había sido víctima de un intento de soborno, Sen denunció inmediatamente el caso ante la revista.

El episodio tuvo un importante impacto personal sobre el investigador, quien afirmó haber sufrido una intensa ansiedad y una profunda pérdida de confianza en el sistema de revisión por pares. Según explicó, cada nuevo mensaje recibido le provocaba una gran angustia, hasta el punto de impedirle continuar con su trabajo diario. Posteriormente amplió sus denuncias enviando numerosos correos a Wiley, a la revista, al Committee on Publication Ethics (COPE), a profesores, periodistas y organismos estadounidenses como el FBI y la Securities and Exchange Commission (SEC), solicitando una auditoría independiente de los registros editoriales, una revisión ética completa de la revista y una nueva evaluación de su política editorial.

Por su parte, Wiley confirmó que su equipo de integridad de la investigación abrió una investigación formal tras recibir la denuncia y las copias de las conversaciones aportadas por Sen. La editorial recordó que los revisores tienen prohibido contactar directamente con los autores y que cualquier solicitud de compensación económica constituye una grave violación de las normas éticas. Sin embargo, también señaló que la dirección de correo electrónico utilizada por la persona que contactó con Sen no coincidía con la de ninguno de los revisores oficialmente invitados, por lo que no podía confirmar que realmente se tratara de un evaluador asignado al manuscrito ni garantizar la autenticidad de todos los mensajes. Aun así, como medida cautelar, Wiley decidió revisar nuevamente la decisión editorial sin tener en cuenta la evaluación atribuida al supuesto revisor implicado.

La investigación periodística realizada por Retraction Watch tampoco logró confirmar la identidad del individuo que envió los correos. La dirección electrónica dejó de estar operativa y las dos universidades argelinas con las que supuestamente estaba vinculado negaron que esa persona hubiera pertenecido a sus instituciones. Incluso un antiguo colaborador declaró que había interrumpido su relación científica precisamente porque nunca pudo verificar la identidad ni la afiliación académica del supuesto investigador, quien se presentaba como un investigador palestino independiente interesado en matemáticas y astronomía.

El caso se complicó además por el intercambio de mensajes entre Sen y el editor jefe de la revista, Mohammad S. Obaidat. En su denuncia, Sen acusó a la revista de estar «infectada por revisores corruptos» y sugirió que el editor podía estar implicado en el escándalo. Obaidat respondió agradeciendo la comunicación, pero reprochó al autor el uso de un lenguaje poco profesional y las acusaciones dirigidas contra la revista y sus responsables, advirtiéndole de las posibles consecuencias de formular imputaciones sin pruebas concluyentes.

En conjunto, el episodio pone de manifiesto las vulnerabilidades que pueden afectar al sistema de revisión por pares, desde posibles intentos de extorsión o suplantación de identidad hasta la dificultad de verificar la autenticidad de determinadas comunicaciones. Aunque Wiley considera que se trata de un caso aislado, la investigación ha reabierto el debate sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de seguridad, confidencialidad y supervisión de los procesos editoriales para preservar la confianza en uno de los pilares fundamentales de la comunicación científica.