
Una Community-Led Library (Biblioteca Dirigida por la Comunidad) es un enfoque y modelo de gestión de bibliotecas que coloca a la comunidad de usuarios en el centro de todas sus decisiones y servicios. En lugar de seguir un enfoque tradicional en el que los profesionales de la biblioteca determinan los servicios y recursos que se ofrecen, una biblioteca dirigida por la comunidad busca activamente la participación y colaboración de los usuarios y la comunidad local en la planificación, diseño y operación de la biblioteca.
En una biblioteca dirigida por la comunidad, se presta especial atención a la escucha activa de los intereses, necesidades y deseos de la comunidad a la que sirve. Esto implica llevar a cabo investigaciones, encuestas y consultas para comprender las expectativas de los usuarios y asegurarse de que la biblioteca esté proporcionando servicios y recursos que sean verdaderamente relevantes y significativos para ellos.
El proyecto Working Together fue un proyecto financiado por el Gobierno de Canadá que se desarrolló entre 2004 y 2008 en cuatro ciudades canadienses. Durante esos cuatro años, la Biblioteca Pública de Vancouver, las Bibliotecas Públicas de Halifax, la Biblioteca Pública de Toronto y la Biblioteca Pública de Regina experimentaron con la adaptación de técnicas de desarrollo comunitario para desarrollar un enfoque más integrador del servicio de biblioteca pública.
Como parte de estos objetivos, el proyecto desarrolló el Modelo de Planificación de Servicios Dirigidos por la Comunidad, para guiar a las bibliotecas en la planificación y prestación de servicios bibliotecarios inclusivos. Al final del proyecto, se publicó The Community-Led Libraries Toolkit para proporcionar información sobre las experiencias del proyecto, así como orientación práctica y filosófica para la aplicación del Modelo de planificación de servicios dirigidos por la comunidad. Desde que finalizó el proyecto, los sistemas bibliotecarios de todo Canadá y de otros países han utilizado el kit de herramientas, que también ha servido como herramienta didáctica en programas de educación bibliotecaria.
A continuación, se presenta una estrategia que puede guiar el proceso:
- Investigación y diagnóstico: Realizar una investigación profunda para comprender las necesidades y características de la comunidad a la que se quiere servir. Esto implica llevar a cabo encuestas, entrevistas, grupos de enfoque y análisis de datos demográficos para obtener una visión clara de qué servicios y recursos son más relevantes y necesarios.
- Constituir un comité asesor: Formar un grupo de usuarios representativo de la comunidad para que participe activamente en la planificación y toma de decisiones de la biblioteca. Este comité asesor debe reflejar la diversidad y pluralidad de la comunidad.
- Planificación participativa: Involucrar a la comunidad en sesiones de planificación y diseño de la biblioteca. Escuchar sus ideas y opiniones para garantizar que la biblioteca refleje sus intereses y necesidades.
- Diseño del espacio: Incluir a los usuarios en el diseño del espacio de la biblioteca. Preguntarles sobre la disposición de los estantes, zonas de lectura, áreas de juego para niños, espacios de estudio y zonas para eventos y actividades.
- Selección de colecciones: Invitar a la comunidad a sugerir materiales para la colección de la biblioteca. Esto puede ayudar a asegurar que los recursos sean relevantes y de interés para los usuarios.
- Programación comunitaria: Desarrollar programas y actividades basados en los intereses y necesidades de la comunidad. Esto puede incluir clubes de lectura, talleres, charlas, eventos culturales y actividades para todas las edades.
- Colaboración con organizaciones locales: Establecer alianzas con otras instituciones y organizaciones locales para ofrecer servicios complementarios y enriquecer la oferta de la biblioteca. Por ejemplo, colaborar con escuelas, centros comunitarios o grupos culturales.
- Capacitación y empoderamiento: Brindar oportunidades de capacitación para que los miembros de la comunidad adquieran habilidades en el uso de recursos de la biblioteca y en la realización de sus propios proyectos.
- Promoción y difusión: Utilizar estrategias de marketing efectivas para promocionar los servicios y eventos de la biblioteca, asegurándose de llegar a todos los sectores de la comunidad.
- Evaluación continua: Realizar evaluaciones periódicas para obtener retroalimentación de la comunidad sobre el funcionamiento de la biblioteca y realizar mejoras en base a los comentarios recibidos.
- Inclusividad y accesibilidad: Asegurarse de que la biblioteca sea inclusiva y accesible para todas las personas, incluyendo a aquellos con necesidades especiales o en situaciones vulnerables.
- Flexibilidad y adaptación: Mantenerse abierto al cambio y a la evolución de las necesidades de la comunidad. La biblioteca debe ser flexible y estar dispuesta a adaptarse a medida que la comunidad cambie y crezca.
- Medición de impacto: Establecer indicadores para medir el impacto de la biblioteca en la comunidad. Evaluar el alcance de los servicios y el grado de satisfacción de los usuarios para demostrar el valor y la relevancia de la biblioteca.
- Participación digital: Ampliar el alcance de la biblioteca a través de plataformas digitales y redes sociales para llegar a un público más amplio y diverso.
- Preservación del patrimonio local: Incluir en la biblioteca materiales y recursos que reflejen la historia y cultura local, preservando el patrimonio y la identidad de la comunidad.
Así, una biblioteca dirigida por la comunidad busca ser un espacio dinámico y participativo donde los usuarios se sientan involucrados y parte activa de la vida bibliotecaria. Este enfoque puede generar un mayor sentido de pertenencia y aprecio por la biblioteca como un recurso valioso para el desarrollo cultural, educativo y social de la comunidad a la que sirve.