Los servicios bibliotecarios no deben limitarse a quienes tienen capacidad de leer

Literacy as Liberation
Centering reading in library work

By Tracie D. Hall | May 2, 2022

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«Los servicios bibliotecarios no deberían limitarse a quienes tienen la capacidad de leer. Hay personas que no tienen la capacidad -y otras que no tienen el acceso- de leer. Ambos grupos merecen nuestra atención y defensa».

TRACIE D. HALL is executive director of the American Library Association.

Es famosa la frase del abolicionista y sufragista Frederick Douglass, anteriormente esclavizado: «Una vez que aprendas a leer, serás libre para siempre». Las leyes del Código de los Esclavos o del Código Negro que prevalecían en la época de Douglass no sólo criminalizaban la lectura y la escritura de los negros esclavizados con la amenaza de la cárcel y los castigos corporales, sino que también prohibían su instrucción.

Desde Alabama hasta Virginia, los estados imponían multas de hasta 500 dólares (el equivalente a 11.300 dólares de hoy) por enseñar a leer a los negros. La alfabetización se consideraba una amenaza tan directa para la esclavitud que un editorial de Harper’s Weekly de 1867 afirmaba: «El alfabeto es abolicionista. Si quieres mantener a un pueblo esclavizado, niégate a enseñarle a leer».

Ese vínculo entre la alfabetización y la autodeterminación se mantiene hoy en día. En algunas ciudades de Estados Unidos, hasta el 20% de la población adulta no puede leer a un nivel de 5º grado. Peor aún, como sociedad hemos llegado a aceptar e incluso a normalizar la baja alfabetización en algunos segmentos de la población, a pesar de sus nefastas consecuencias. Según el Instituto Nacional de Alfabetización, el 43% de los adultos con un nivel de alfabetización muy bajo viven en la pobreza, y el 70% de los adultos que reciben asistencia social tienen un nivel de alfabetización bajo.

Los adultos con un nivel de alfabetización limitado tienen más probabilidades de abandonar la escuela antes de tiempo, de ser encarcelados y de tener una tasa de mortalidad más alta que las personas con un nivel de lectura adecuado. Un estudio de la Universidad Northwestern de 2007 proclama: «La baja alfabetización equivale a una sentencia de muerte temprana«.

El Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos define la alfabetización como la capacidad de identificar, comprender, interpretar, crear, comunicar y calcular utilizando materiales impresos y escritos asociados a diversos contextos, lo que permite a las personas alcanzar sus objetivos, desarrollar sus conocimientos y su potencial y participar plenamente en su comunidad y en la sociedad en general. El Comité de Alfabetización de la ALA utiliza un marco que incluye la alfabetización digital, la alfabetización en salud, la alfabetización financiera, la alfabetización en información y la alfabetización en medios de comunicación, destacando las distintas necesidades de alfabetización de los adultos, los adolescentes, los niños pequeños y sus familias, los estudiantes de inglés y las personas implicadas en la justicia y recientemente liberadas.

A lo largo del próximo año, ALA profundizará en la conexión entre la alfabetización de adultos y la movilidad socioeconómica.