Tomé el librito de mano del ángel y me lo comí

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“Vi entonces otro ángel vigoroso que bajaba del cielo envuelto en una nube; el arco iris aureolaba su cabeza, su rostro parecía el sol y sus piernas columnas de fuego. Llevaba en la mano un librito abierto. Plantó el pie derecho en el mar y el izquierdo en la tierra y dio un grito fuerte, como rugido de león; al gritar él hablaron las voces de los siete truenos. Cuando hablaron los siete truenos, me dispuse a escribir, pero oí una voz del cielo que decía: ‘Guárdate lo que han dicho los siete truenos, no lo escribas ahora’. El ángel que había visto de pie sobre el mar y la tierra levantó la mano derecha al cielo y juró por el que vive por los siglos de los siglos, por el que creó el cielo y cuanto contiene, la tierra y cuanto contiene, el mar y cuanto contiene: ‘Se ha terminado el plazo; cuando el séptimo ángel empuñe su trompeta y dé su toque, entonces, en esos días, llegará a su término el designio secreto de Dios, como lo anunció a sus siervos los Profetas’.La voz del cielo que había escuchado antes se puso a hablarme de nuevo diciendo: ‘Ve a tomar el libro abierto de la mano del ángel que está de pie sobre el mar y la tierra’.Me acerqué al ángel y le dije: ‘Dame el librito’. El me contestó: ‘Toma y cómetelo; té amargará las entrañas, aunque al paladar te sabrá dulce como miel’. Tomé el librito de mano del ángel y me lo comí; en la boca me sabía dulce como miel, pero cuando me lo tragué sentí una amargura en las entrañas. Entonces me dijeron: ‘Tienes que profetizar todavía contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reinos’.”

 

Apocalipsis 10:9 – Nueva Biblia Española (1975)