La Biblioteca del Pueblo

76abc0b205dc6afda1bd2820e24e138c

Fort Patti o la Occupy Wall Street Library

https://peopleslibrary.wordpress.com/

 

La Biblioteca del Pueblo, también conocida como Fort Patti o la Occupy Wall Street Library (Biblioteca OWS), fue una biblioteca fundada en septiembre de 2011 por los miembros de Occupy Wall Street en el Parque Zuccotti del bajo Manhattan, ubicado en el Distrito Financiero de la ciudad de Nueva York. La biblioteca fue cerrada temporalmente cuando se desalojo de ocupas el parque Zuccotti el 15 de noviembre de 2011, durante el cual el Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York se deshizo de 5.554 libros. En abril de 2013, se ordenó al gobierno de la ciudad de Nueva York que pagara 366.700 dólares por la redada, la cual se determinó que violó los derechos de los manifestantes de la Primera, Cuarta y Decimocuarta Enmienda.

La Biblioteca del Pueblo comenzó con una simple caja de cartón llena de libros que fue dejada en el Parque Zuccotti por un estudiante de biblioteconomía de la Universidad de Nueva York, lo que llevó a Betsy Fagin miembro del movimiento ocupa a llevar la idea de una biblioteca oficial ante la Asamblea General del movimiento unas semanas más tarde. La asamblea nombró a Fagin bibliotecaria y se inició una segunda colección.

En uno de estos casos, la músico Patti Smith contribuyó con una tienda de campaña a la biblioteca, la cual fue nombrada “Fort Patti” en su honor y utilizada como estructura principal de la biblioteca hasta que fue destruida en noviembre. El 13 de octubre de 2011 Brookfield Properties, propietaria del Parque Zuccotti, el lugar donde se ubica el campamento de los OWS, ordenó que se despejara el parque bajo el pretexto de su “limpieza”. Los grupos de trabajo dentro de OWS estaban divididos sobre cómo responder, sin embargo, se tomó una decisión de que la infraestructura y las posesiones se trasladaran a un lugar seguro. De este modo los dos mil libros se trasladaron a un gran almacén de artistas en Jersey City. Brookfield Properties finalmente cedió a las presiones de la gente y no siguió adelante con la limpieza. Los libros regresaron al parque.

La biblioteca tenía más de 10.000 libros catalogados en LibraryThing, y su colección fue descrita incluyendo algunos artículos raros o únicos de interés histórico que se originaron como resultado de las protestas por la ocupación. Según las American Libraries, la colección de la biblioteca tenía “miles de volúmenes en circulación”, que incluían “libros sagrados de todas las religiones, libros que reflejan todo el espectro político y obras para todos los tiempos sobre una amplia gama de temas” En opinión de un bibliotecario “los libros donados nunca son rechazados, aunque parezcan contrarios a la ideología que subyace a la protesta”. La política de desarrollo de las colecciones de la Biblioteca, o la falta de ella, es ésta: “Sólo tiene dos puntos: todo lo que tenemos nos fue donado, y lo aceptamos todo”, por lo tanto, “no sólo era la Biblioteca para el pueblo, sino que, como ellos son responsables de su creación, es del pueblo”. El Grupo de Trabajo de Bibliotecas de la Biblioteca Popular de OWS trabajó en una estructura de liderazgo consensuada, lo que significa que necesitan al menos un acuerdo del 90% entre los miembros para tomar una decisión. Sin embargo, los bibliotecarios titulados podían llevar a cabo tareas autónomas, siempre que no afectaran negativamente a la biblioteca o a su misión. Entre los artículos únicos se incluían la Antología de la Poesía de Ocupar Wall Street, que fue compilada por la biblioteca sobre la base de sus sesiones de poesía en vivo y en la que figuraban poetas como Adrienne Rich y Anne Waldman “junto a los niños de la escuela secundaria”.

La biblioteca funcionaba 24 horas al día, y ofrecía lecturas semanales de poesía los viernes por la noche, proporcionaba un servicio de referencia que a menudo estaba a cargo de bibliotecarios profesionales y trataba de obtener materiales que no estaban en la Biblioteca del Pueblo. El sistema de catalogación de la biblioteca es accesible en línea en LibraryThing, que donó una membresía gratuita de por vida. Antes de la redada del parque Zuccotti, también ofrecía una sala de lectura iluminada, computadoras portátiles públicas y una red Wi-Fi.

Durante la madrugada del 15 de noviembre de 2011, trabajadores del Departamento de Policía y del Departamento de Saneamiento desalojaron por la fuerza a todas las personas que estaban en el parque en ese momento y cargaron sus propiedades y la colección de más de 5.500 libros en camiones de basura, después de una decisión de los funcionarios de la ciudad y de los propietarios de los parques, Brookfield Office Properties, aduciendo como motivo “cuestiones de salud pública y medio ambiente” como justificación. Entre los bienes confiscados se encontraba el edificio de la Biblioteca del Pueblo. Después de la acción de la policía, según se informó, los observadores vieron cómo se arrojaban los libros de la biblioteca a los contenedores de basura.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, declaró que la colección de la biblioteca estaba almacenada de forma segura en el garaje de saneamiento de la calle 57. Después de que los representantes de la biblioteca regresaron del garaje de saneamiento el miércoles, publicaron en el sitio web de la biblioteca que la mayoría de su colección y equipo habían sido destruidos, dañados o perdidos. Entre los bienes desaparecidos o dañados se encontraba la carpa que albergaba la biblioteca (incluyendo la infraestructura necesaria), computadoras portátiles y sellos de goma con marcas utilizadas para identificar los recursos de la biblioteca. En total, los representantes de las bibliotecas reportaron haber recuperado 26 cajas de libros de la biblioteca. Se recuperó un total de 802 libros que aún eran utilizables, una pequeña fracción del número incautado.

La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA) declaró que la disolución de la biblioteca era “inaceptable” porque las bibliotecas “sirven como la piedra angular de nuestra democracia y deben ser salvaguardadas”. La ALA añadió que “la existencia misma de la Biblioteca Popular demuestra que las bibliotecas son una parte orgánica de todas las comunidades” y que las bibliotecas “sirven a las necesidades de los miembros de la comunidad y preservan el registro de la historia de la comunidad”. Algunos de los libros perdidos o destruidos, además contenían la forma de sus autores.

El director ejecutivo de Causa Común dijo en una declaración que la ciudad debería “reemplazar cada título, comprando dos copias nuevas por cada uno destruido”. El profesor de historia de UC Irvine, Mark LeVine, expresó su sentimiento de que “las tiendas de campaña pueden ser reemplazadas, incluso la mayoría de los efectos personales”. Pero destruir libros es como destruir el alma del movimiento” y el cineasta Udi Aloni añadió que “cuando no respetan los libros, no respetan a la humanidad, y cuando destruyen libros, destruyen el espíritu de la humanidad. La biblioteca era genial porque la gente daba más de lo que recibía. OWS no era sólo un lugar para el activismo, sino también un lugar para la educación y el replanteamiento; no sólo para parlotear cuando no se sabe, sino para ser humilde y estar dispuesto a aprender. Al desalojar la biblioteca, han tratado de detener ese proceso crucial”.

Los esfuerzos para restaurar la biblioteca se iniciaron poco después de su incautación. La biblioteca inició una tercera colección con 100 libros de reemplazo, que posteriormente fueron incautados por la policía y confiscados por los trabajadores de la basura en la noche del 16 de noviembre de 2011. Se formó una cuarta colección el 17 de noviembre de 2011 y actualmente la biblioteca sigue cumpliendo su labor desde carros móviles. Sin embargo, el Parque Zuccotti se ve muy diferente ahora, siendo prácticamente otra estéril extensión de piedra en la ciudad.