Luchando contra las noticias falsas: lecciones de la Guerra de la Información

 

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Helen Lee. Bouygues. Fighting Fake News: Lessons From The Information Wars, The Reboot Foundation, november 2019

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Las noticias falsas son un problema que amenaza las raíces mismas de la democracia moderna. Sin embargo, no hay una solución fácil o simple. Hay demasiados incentivos para difundir información falsa. Las naciones a menudo promueven noticias falsas como parte de campañas de desinformación para promover agendas políticas. Los especuladores generan noticias falsas y las distribuyen ampliamente para obtener ingresos publicitarios. El diseño de plataformas de medios sociales en línea permite – y a menudo estimula – la distribución generalizada de noticias falsas. El resultado es una cantidad significativa de desinformación que atraviesa el panorama de los medios de comunicación en todo el mundo.

 

Este informe pretende responder a estas preguntas, y se basa en revisiones de la literatura, entrevistas con expertos, evaluaciones de los sitios web del estado, y nuestra propia investigación independiente realizada con miles de personas a través de una plataforma en línea.

La investigación sobre el impacto de las noticias falsas es escasa. Aunque la investigación sobre la propaganda se remonta a décadas atrás, las noticias falsas modernas suelen difundirse a través de las redes sociales en línea y se presentan más claramente bajo la apariencia de “noticias”, lo que las diferencia de la propaganda estatal.

Es más, las nuevas tecnologías pueden empeorar el problema con frecuencia. Por ejemplo, los bots se extienden cada vez más por las redes sociales, amplificando a menudo los mensajes de noticias falsas. Un estudio estima que entre el 9 y el 15 por ciento de los usuarios de Twitter son bots y, al menos algunas investigaciones sugieren que juegan un papel clave en la amplificación de las noticias falsas.

Las noticias falsas tienen otros costos: los principales medios de comunicación y los sitios de verificación de hechos tienen que dedicar tiempo a desacreditar la última mentira viral. Los académicos también sospechan que los informes contradictorios entre los medios de comunicación falsos y los medios de comunicación reales pueden llevar al escepticismo o a la desconexión de todos los medios de comunicación, tanto falsos como legítimos.

La proliferación de noticias falsas también llega en un momento en que la confianza en las fuentes de noticias legítimas ha alcanzado niveles históricamente bajos Sólo el 32 por ciento de los estadounidenses dicen que confían “mucho” o “bastante” en los medios de comunicación para informar sobre las noticias “de manera completa, justa y precisa”, lo que constituye el nivel más bajo jamás documentado.

Otro temor es que la combinación de noticias falsas y redes sociales en línea, al menos tal como funcionan actualmente, produzca altos niveles de extremismo. Dado que las redes sociales quieren llamar la atención de los usuarios, suelen sugerir material que a los usuarios les puede gustar, basándose en lo que ya han visto. Las demostraciones con YouTube consideran que el mero hecho de seguir los vídeos sugeridos conduce rápidamente a contenidos cada vez más extremos.

Dada esta dinámica, las noticias falsas plantean claros riesgos para la democracia. Los gobiernos democráticos dependen de que los votantes estén bien informados, sin embargo, las elecciones en todo el mundo se han visto sacudidas por las campañas de desinformación. Muchos países occidentales han acusado a Rusia, por ejemplo, de utilizar noticias falsas para perturbar las elecciones, y los actores políticos han utilizado noticias falsas para promover sus agendas en varios países, incluyendo Myanmar, Filipinas e Indonesia.

La información falsa y la manipulación de los medios de comunicación siempre estarán con nosotros. Pero los cambios en la tecnología -y en el consumo de los medios de comunicación- han hecho más difícil que los ciudadanos detecten información débil y han hecho que la influencia de las noticias falsas sea más nociva y generalizada.

Esta investigación revela que más de un tercio de los estudiantes de secundaria en Estados Unidos dicen que “rara vez” o “nunca” aprenden a juzgar la fiabilidad de las fuentes. La buena noticia es que el interés por los programas de alfabetización mediática está creciendo. Varias organizaciones están presionando a favor de los programas de alfabetización mediática y también proporcionan planes de estudio, herramientas y otros recursos a las escuelas.