Uso del diseño participativo en bibliotecas con la inclusión de las partes interesadas

 

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Process Matters in Design: Using participatory design to include stakeholders
By Meredith Farkas | American Libraries September 3, 2019

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En ocasiones  los métodos de diseño valoran las voces de poblaciones diversas y las incorporan al proceso de creación. Sin embargo, con demasiada frecuencia, las partes interesadas (stakeholder) sólo participan de manera superficial, lo que lleva a depender de generalizaciones y suposiciones sobre la forma en que la gente utiliza las bibliotecas.

El diseño participativo es más que una evaluación de necesidades, un grupo focal o incluso un estudio etnográfico: las partes interesadas contribuyen activamente a definir problemas y diseñar soluciones. Se les considera miembros iguales de un equipo de investigación y diseño en lugar de ser tratados como sujetos de investigación. Dada la diversidad de proyectos de diseño de bibliotecas y nuestro enfoque centrado en el usuario, parece que encaja perfectamente en nuestra profesión.

Una parte importante del diseño participativo es reconocer los desequilibrios de poder que existen en los procesos de diseño tradicionales, así como en la sociedad en general. El diseño participativo valora por igual el conocimiento experiencial y la experiencia profesional. El bibliotecario Scott Young y los miembros de la tribu Sioux de la Universidad Estatal de Montana (MSU) y los estudiantes de la MSU Connie y Celina Brownotter ven el diseño participativo como una herramienta importante para empoderar a los usuarios y abordar la inequidad. Su proyecto Experiencias de los usuarios con poblaciones subrepresentadas “creó un espacio para que los estudiantes nativos americanos contaran la historia de sus experiencias en la universidad, para codeterminar el proceso de diseño y para expresar sus preocupaciones dentro de la biblioteca”.

El diseño participativo es inherentemente político. Según Young y Brownotter, se centra “igualmente en crear mejores diseños y mejores condiciones sociales para los participantes”. Young y los Brownotters desarrollaron Indigenous Participatory Design Toolkit con ejercicios que cualquier biblioteca puede adoptar.

El diseño del servicio, una metodología relacionada, se concentra en la comprensión del comportamiento de las partes interesadas y examina de manera holística los elementos que intervienen en sus interacciones con un servicio en particular. Se diferencia del diseño participativo en su falta de enfoque explícitamente político.

La colaboración profunda que se requiere en el diseño participativo lleva tiempo y requiere la voluntad de dar poder a los clientes. Sin embargo, muchas bibliotecas han adoptado algunos de estos métodos para informar y mejorar los proyectos de diseño sin involucrar plenamente a las partes interesadas como cocreadores, como el uso de técnicas de investigación etnográfica que ayudan a los diseñadores a comprender mejor las necesidades y hábitos de las partes interesadas. Hay más ejemplos de bibliotecas que han utilizado estos métodos limitados, a veces sin el elemento de cocreación, en el Council on Library and Information Resources’ Participatory Design in Academic Libraries: New Reports and Findings.

Si bien estos métodos pueden ayudar a las bibliotecas a diseñar espacios que respondan mejor a las necesidades cambiantes de los usuarios, el proceso puede ser tan valioso como el producto. Incluir a las partes interesadas y respetar sus voces puede conducir a una mejor y más duradera conexión entre la biblioteca y la comunidad. Ya sea que las bibliotecas utilicen o no métodos de diseño participativo, pensar en cómo incluir a los miembros de la comunidad en los procesos de diseño y valorar su experiencia podría mejorar tanto las relaciones con la comunidad como los propios diseños.