Crítica despiadada de todo lo existente: Marxismo, tecnología y trabajo bibliotecario.

 

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Popowich, Sam. ‘Ruthless Criticism of All that Exists’: Marxism, Technology, and Library Work The Politics of Theory and the Practice of Critical Librarianship, Karen P. Nicholson and Maura Seale, eds. (Library Juice Press, 2018).

 

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En su discurso titulado “The Place of Machines” presentado a la Society of American Archivists (SAA) en 1968, Jay Atherton aseguró a su audiencia que “la automatización no tiene más peligro para la dignidad humana que la rueda, la máquina de vapor o el generador eléctrico”. Es irónico, dada nuestra preocupación actual por el cambio climático antropogénico, que Atherton haya elegido esos ejemplos para apoyar su afirmación de la promesa positiva del cambio tecnológico. Para Atherton, el efecto práctico de la automatización “reside en los seres humanos que intentan hacer uso de ella o administrar a los que la utilizan, y no en la naturaleza misma de la automatización” ; la automatización es “nada más que una’extensión del hombre‘”.

Finalmente Atherton discute en un lenguaje pragmático desde una posición tecno-utopica en contra de aquellos que en su profesión temen que su práctica profesional está a punto de desaparecer a consecuencia de los procesos de automatización. Atherton, en su discurso a los archiveros, sugiere que las maneras en el que la práctica de los archiveros se ve modificada por la automatización depende de cómo eligen entender la tecnología en sí misma. En otras palabras, la práctica viene determinada por una elección teórica a priori: “El hombre a su cargo no es esclavo de una máquina, sino que la domina para cumplir sus deseos.” Casi dos décadas después del siglo XX, nuestra comprensión de la tecnología y la relación de la teoría con la práctica no es tan clara. Como lo demostró la crisis financiera de 2008, cuando incluso los propios banqueros fueron esclavos de los procesos automatizados que desarrollaron, en lugar de mantener el control.

Ya en 2007, un bibliotecario podría escribir que con el auge de la automatización, “muchos han comenzado a cuestionar la necesidad de bibliotecarios“, y en 2017 esto sigue siendo un argumento común en la narrativa actual de los recortes presupuestarios de las bibliotecas. La amenaza de la reducción del trabajo a lo más simple y mecánico, llevando a la “re-proletarización” de varios sectores económicos, muchos de los cuales eran considerados demasiado intelectuales, complejos o afectivos para la automatización, está llegando rápidamente a su fin. Desde una perspectiva práctica como la de Babbage, la sustitución del trabajo humano por la máquina es una cuestión de eficacia, una cuestión práctica; el aspecto político está fuera de lugar. Para Marx, sin embargo, la automatización del trabajo humano es precisamente una cuestión teórica y política, ya que implica cuestiones de poder, libertad, justicia y sociedad. A lo largo de este capítulo, se analiza cómo se ha desarrollado la automatización de las bibliotecas desde finales de los años sesenta, cómo el enfoque teórico marxista puede ayudarnos a entender y navegar en el “vórtice digital” de la tecnología del siglo XX, y cómo todo esto afecta a la práctica profesional de los bibliotecarios y los trabajadores de la información.