¿Qué significa el acceso a la información? No es lo mismo acceso a la información que abundancia de información

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Fister, Bárbara. Access Means More than Abundance: Exploring what “free to all” might mean today. En Inside Highter June 26, 2018

 

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Con toda la información que podemos obtener a través de cualquier buscador de información ¿qué significa el acceso a la información? ¿por qué necesitamos bibliotecas cuando todo se puede buscar en Google? ¿Cómo podríamos los bibliotecarios simplificar el uso de nuestros sistemas tal como lo hace Google? ¿Qué vamos a hacer con el hecho de que la mayoría de la gente ya no comienza su búsqueda en la biblioteca sino en Google? ¿Cómo pueden las bibliotecas argumentar su relevancia dada la ubicuidad de una de las corporaciones más poderosas del mundo?  ¿Qué pasaría si tuviéramos un gran éxito con el acceso abierto y los modelos de financiamiento evolucionaran de tal manera que compartir toda la investigación fuera libre y gratuito? ¿Podríamos todos buscar todo en Google? ¿Sería ese el acceso definitivo?

 

 

En el siglo XIX, el acceso fue un valor que impulsó la fundación de las primeras bibliotecas públicas, poniendo libros y periódicos a disposición de todos con la esperanza de mejorar a las personas y a la sociedad en general. Al principio se llamaba “la fe en la biblioteca” – donde toda esta amplia gama de acceso al conocimiento conduciría inevitablemente a una vida mejor y a una sociedad más fuerte. ¿Qué significa esa fe cuando estamos tan saturados de información?

De promedio, a nivel mundial se publican diariamente más de 6.000 artículos científicos, más de 6.000 libros, sin contar los que son autoeditados. Eso es sólo la punta del iceberg de contenido. Cada día, según varias estimaciones, 1.450 millones de personas se conectan a Facebook para compartir fotos y enlaces. Se envían 500 millones de Tweets. Mil millones de horas de contenido de vídeo se ven en YouTube. Google responde a más de 3.000 millones de solicitudes de búsqueda utilizando los 130 billones de páginas web que ha indexado. Mientras tanto, las bibliotecas han reducido drásticamente su adquisición de libros y están comenzando a desprenderse de los paquetes de revistas. (Suecia acaba de decirle No a Elsevier), con toda esta abundancia  ¿qué significa el acceso a la información?

Al principio sentimos una gran confianza en la red, se encontraba buena información. Posteriormente la red se volvió competitiva. ¿Cómo podríamos los bibliotecarios simplificar el uso de nuestros sistemas tal como lo hace Google? ¿Qué podemos hacer con el hecho de que la mayoría de la gente ya no comienza su búsqueda en la biblioteca sino en Google? ¿Cómo pueden las bibliotecas argumentar su relevancia dada la ubicuidad de una de las corporaciones más poderosas del mundo?

Por otra parte, los académicos están haciendo más investigación, y cada vez a un nivel más avanzado, las expectativas de investigación se han disparado, la cantidad publicada es vertiginosa, y mientras que las bibliotecas de los países pudientes tenemos sistemas para conseguirle casi cualquier cosa que deseemos a través de las plataformas de las 5 grandes de la edición científica. Pero además, algunas personas tienen tanta prisa que recurren a bibliotecas ilegales como SciHub, que tienen casi el 85% de todos los artículos y no piden credenciales. Y eso también es una amenaza para los bibliotecarios que han escuchado con demasiada frecuencia “¿por qué necesitamos bibliotecas cuando todo se puede buscar en Google?

Los bibliotecarios están atrapados en ese extraño lugar intermedio de querer tomarnos en serio el lema “gratis para todos” luchando por el acceso abierto a la investigación, pero  ¿Qué pasaría si tuviéramos un gran éxito con el acceso abierto y los modelos de financiamiento evolucionaran de tal manera que compartir toda la investigación fuera libre y gratuito? ¿Podríamos todos buscar todo en Google? ¿Sería ese el acceso definitivo?

… hay algunos problemas con ese posible escenario de futuro. Google está en el negocio de la publicidad, y para aumentar sus ingresos, necesitan mantener nuestra atención y adaptar los anuncios a nuestros perfiles. Lo llaman “mejorar la experiencia del cliente”, pero cuando dependemos de las corporaciones tecnológicas monopolísticas para nuestro acceso, les dejamos decidir quién puede ver qué. Cada vez más, les permitimos responder a nuestras preguntas, no mostrándonos una gama de opciones, sino diciéndonos a través de un asistente de voz o resaltando en un recuadro la respuesta, por lo general un poco de texto de Wikipedia o alguna otra fuente de gran flujo de información, lo que le proporciona gran autoridad. Incluso si ignoramos esa respuesta singular, es poco probable que vayamos más allá de la primera página de resultados, y el algoritmo utilizado para posicionar lo que aparece en primer lugar es un secreto comercial (Page Rank), cambiando constantemente para superar a la industria de optimización que ha surgido para hacer que determinadas paginas queden optimizadas en un buen posicionamiento. Los sistemas de bibliotecas para catalogación están lejos de ser perfectos y son poco visibles a los buscadores, pero al menos son transparentes, y no asumen que el punto es encontrar una respuesta simple.

Cuando buscamos, tenemos una variedad de metas autodirigidas que influirán en nuestro camino. Es posible que estemos buscando un conjunto de datos o un libro en particular, o que hayamos oído hablar de una teoría que queramos explorar en el contexto de alguna idea que estemos probando. En una búsqueda de Google todo se mezcla con la idea de que siempre vas a encontrar una respuesta, al igual que cuando vas a una gran superficie para encontrar un producto. El conocimiento no se presta a ese tipo de estilo de búsqueda de entrar y salir. Sin contexto, sin poder discernir conexiones y relaciones, tenemos abundancia, pero eso no es lo mismo que acceso.

Otra cosa a tener en cuenta es que estos sistemas son vastos y globales, pero no tienen sentido de la cultura local y de cómo se elabora el significado de la misma. Se ven forzados a hacer algunas concesiones legales porque el contenido que cruza las fronteras internacionales choca con las leyes nacionales, pero eso es todo lo que se puede hacer para hacer frente al hecho de que es un mundo cada vez más globalizado. Mucha gente tiene acceso a la información a través de Facebook y sus implicaciones globales son masivas. Facebook está desplegando acceso a Internet a jardines amurallados en los países en desarrollo, proporcionando acceso “gratuito” a Facebook y a algunas otras plataformas elegidas por Facebook, todas ellas vigiladas por burócratas locales que protegen su poder. El liderazgo de Facebook tiene una comprensión muy poco sofisticada de lo que sucede cuando se proporcionan a la gente herramientas que permiten la comunicación, pero que están diseñadas para amplificar el material más buscado para vender la publicidad y atención de los anunciantes.

 

 

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