¿Están sobreutilizadas las suscripciones a la biblioteca?

 

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Are Library Subscriptions Over-Utilized?
By LISA JANICKE HINCHLIFFEMAY The Scholarly Kitchen 22, 2018

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El costo por uso es una relación de dos componentes: el numerador (costo) y el denominador (uso). Como tal, existen dos estrategias posibles para mejorar la relación costo por uso como medida de valor, ya sea aumentando el uso o disminuyendo el costo. Las bibliotecas disponen de muchas estrategias para aumentar el uso y los intereses de los editores están alineados con este enfoque, ya que no amenaza los ingresos por suscripciones. De hecho, los propios editores también se esfuerzan mucho por aumentar su uso. El autor plantea algunas estrategias para racionalizar los presupuestos y aumentar la eficiencia de las suscripciones

 

No tenemos que buscar demasiado para encontrar a alguien que argumente que una base de datos de suscripción es un buen valor porque tiene un costo por uso inferior al promedio. Los bibliotecarios y editores son muy dados a plantear este argumento para mostrar que nuestra institución proporciona un alto valor a sus usuarios por la inversión en la suscripción a colecciones. Sin embargo, ¿es siempre así que el bajo costo por uso es un indicador de calidad? Si el verdadero valor de una suscripción está siendo oscurecido por la sobreutilización, ¿deberían las bibliotecas tratar de amortiguar ese exceso con el  fin de disponer de medidas más apropiadas del valor real de una suscripción? Al hacerlo, ¿podría una biblioteca negociar mejores precios para algunos recursos y, por lo tanto, administrar más eficazmente una asignación presupuestaria limitada a fin de servir mejor a su comunidad de usuarios?

En contraste, los bibliotecarios han expresado frustración por su aparente incapacidad para influir en la parte del numerador de la ecuación de costo por uso. Ninguna biblioteca es capaz de comprar o licenciar todo el contenido que sería útil para su comunidad de usuarios; la mayoría de las veces su poder adquisitivo disminuye, ya que sus presupuestos no siguen el ritmo de la inflación y mucho menos de los aumentos de precios. Por lo tanto, el reto al que se enfrentan los bibliotecarios no es cómo gastar cada vez más dinero en cantidades cada vez mayores de contenido, sino más bien cómo gastar cada vez menos dinero de la manera más eficaz posible. En realidad, para muchos bibliotecarios, la tarea principal es saber que es lo que se puede cancelar.

En este ensayo se plantea la posibilidad de que la creciente disponibilidad de contenido de acceso abierto, junto con el potencial de esfuerzos sistematizados para poner ese contenido abierto en el flujo de trabajo de los usuarios, podría ser un mecanismo para que los bibliotecarios obtengan algún control de sus presupuestos y precios. En términos generales, hay pocas razones para pagar por algo que está abiertamente disponible y, sobre todo, cuando se hace así se impide pagar por otras cosas que los usuarios de la biblioteca necesitan.

Las bibliotecas han hecho un gran esfuerzo por desarrollar repositorios institucionales, apoyar los mandatos en acceso abierto a los campus y abogar por la financiación de las APC (Gastos por procesamiento de artículos). Al menos en parte, el objetivo ha sido reducir los costes (y quizás los beneficios de los editores comerciales) además de aumentar el acceso de los lectores. A medida que las versiones en acceso abierto de los artículos estén cada vez más ampliamente disponibles a través de estos y otros esfuerzos, mediante la presentación de versiones abiertas a los usuarios de las bibliotecas, o incluso privilegiando las versiones abiertas, las bibliotecas podrían aprovechar los resultados de sus esfuerzos para negociar precios más bajos. Tales contratos todavía podrían permitir a la biblioteca demostrar el valor de invertir en recursos de suscripción – cambiando el costo por uso, no aumentando el uso de los recursos de suscripción sino disminuyendo sus costos.

El autor  sugiere algunas tácticas, así como las estrategias de empuje de ResearchGate, Google Scholar y otras similares, que podrían darnos una idea de cómo las bibliotecas podrían ofrecer mejor los materiales de acceso abierto en el flujo de trabajo de los usuarios, a través de una serie de enfoques en tres categorías: adquisición, vinculación y entrega.

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