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Escena en la Biblioteca de El cielo sobre Berlin

Secuencia en la Biblioteca Estatal de Berlin, de la película El cielo sobre Berlín, de Win Wenders, que muestra a diferentes usuarios, sus intereses y motivaciones al usar la biblioteca.

Háblame musa del narrador

del infantil y antiguo origen de las cosas 
perdido en el fin del mundo. 
Y haz que a través de él 
cualquiera pueda relajarse. 
Con el tiempo mis oyentes 
se han convertido en lectores, 
y ya no se sientan en un coro 
sino solos 
y no saben nada el uno del otro.

Soy un anciano con la voz rota, 
pero la historia resurge todavía desde lo más profundo 
y mi boca entreabierta repite con esfuerzo, 
con un hilo de voz, 
una liturgia donde nadie necesita estar invitado a la inauguración, 
al igual que el significado de las palabras 
y las frases.

Esta es la secuencia. Disfrutad.

Título: Cielo sobre Berlín (1987)
Título original: Der Himmel über Berlin (Alemania/Francia)
Dirección: Wim Wenders
Guión: Peter Handke, Richard Reitinger, Wim Wenders
Producción: Anatole Dauman, Wim Wenders
Fotografía: Henri Alekan
Música: Jürgen Knieper
Intérpretes: Bruno Ganz, Solveig Dommartin, Otto Sander, Curt Bois, Peter Falk

La librería de Penélope Fitzgerald

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Fitzgerald, Penelope. La librería / Penelope Fitzgerald ; traducción del inglés de Ana Bustelo. Edición 3a. ed.Publicac Madrid : Impedimenta, 2010. Des. Física 181 p. Nota Traducción de: The bookshop. ISBN 978-84-937601-4-4

Resumen: “La librería” es una delicada aventura tragicómica, una obra maesta de la entomología librera. Florence Green vive en un minúsculo pueblo costero de Suffolk que en 1959 está literalmente apartado del mundo, y que se caracteriza justamente por “lo que no tiene”. Florence decide abrir una pequeña librería, que será la primera del pueblo. Adquiere así un edificio que lleva años abandonado, comido por la humedad, y que incluso tiene su propio y caprichoso “poltergeist”. Pero pronto se topará con la resistencia muda de las fuerzas vivas del pueblo que, de un modo cortés pero implacable, emperazán a acorrarla. Florence se verá obligada entonces a contratar como a ayudante a una niña de diez años, de hecho la única que no sueña con sabotear su negocio. Cuando alguien le sugiere que ponga a la venta la polémica edición de Olympia Press de Lolita de Nabokov, se desencadena en el pueblo un terremoto sutil pero devastador.

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. Un buen libro es la preciosa savia del alma de un maestro, embalsamada y atesorada intencionadamente para una vida más allá de la vida.

…..

Cuando se vea a sí misma abriendo una librería, pregúntese cuál es su verdadero objetivo. Ésa es la primera pregunta que uno debe hacerse antes de embarcarse en cualquier tipo de negocio. ¿Espera dar a nuestro pequeño pueblo un servicio necesario? ¿Espera obtener unos beneficios considerables?

…..

—¿Por qué cree que abrir una librería es inverosímil? —le gritó al viento—. ¿La gente de Hardborough no quiere comprar libros?
—Han perdido el deseo por las cosas raras —dijo Raven mientras seguía limando—. Se venden más arenques ahumados, por ejemplo, que truchas que están medio ahumadas y tienen un sabor más delicado. Y no me diga usted que los libros no constituyen una rareza en sí mismos.

…..

Los libros nuevos venían en paquetes de dieciocho, envueltos en un fino papel marrón. A medida que los fue sacando de las cajas, fueron formando su propia jerarquía social. Los más pesados y lujosos que hablaban sobre casas de campo, los libros sobre las iglesias de Suffolk, las memorias de los hombres de Estado en varios volúmenes, tomaron el lugar que les correspondía por derecho natural en la ventana delantera. Otros, indispensables, pero no aristocráticos, ocuparían las estanterías centrales.

…….

a pared de la derecha la dejó para los libros de tapa blanda. A un chelín y seis peniques cada uno, de colores vistosos, enormemente democráticos, llenaron las estanterías en filas bien disciplinadas. Se moverían con rapidez y contaban con su aprobación; pero se acordaba de aquel mundo en el que sólo los extranjeros se contentaban con tener sus libros encuadernados en papel.

……

La camioneta de la biblioteca pública venía desde Flintmarket una vez al mes. Los libros, de tanto usarlos, habían adquirido un tufillo muy peculiar. Los que tenían algún interés por la lectura en Hardborough los habían leído todos varias veces.

……

Los libros disponibles para préstamo estaban divididos en tres clases: A, B y C. Los de la clase A eran los que se pedían mucho, los de la clase B eran simplemente aceptables, mientras que los de la clase C eran libros francamente viejos y que no interesaban a nadie. Por cada A que se llevara, debía llevarse tres Bes y un número considerable de Ces para sus lectores. Si pagaba más, podía llevarse más Aes, pero también un montón enorme de Bes y de Ces.

……

En las tardes lluviosas, cuando se levantaba el mal tiempo, Old House se llenaba de visitantes extraviados y desconsolados. Christine, que decía que ponían la tienda perdida de arena, era implacable con ellos, y les exigía que decidieran qué querían comprar.
—Hojear libros es parte de la tradición de una librería —le dijo Florence—. Debes dejar que se queden y toquen los libros.

……

La Biblioteca Pública de New York instala cabinas con fotos de sus usuarios

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Esta es una de las ideas más fantásticas para llevar a la gente a las bibliotecas y dejar que ellos (en silencio) expresan la emoción de estar en un lugar tan maravilloso. En julio, la Biblioteca Pública de Nueva York instaló cabinas de fotos en dos bibliotecasStephen A. Schwarzman Building in Astor Hall, y en Mid-Manhattan Library. Los usuarios de la biblioteca pueden utilizar cabinas de fotos para mostrar de dónde son y lo que están haciendo. Hay varias etiquetas para elegir: explorar, aprender, leer, investigar, estudiar, visitar, escribir, endeudarse. Las fotos son una inspiración extra para el desarrollo de la creatividad. Las galerías físicas también tienen una réplica virtual que podemos ver directamente en flickr.

Cosas que nos mantienen vivos

 

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“Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos”.

“El Club de los Poetas Muertos”

Extractos de «El nombre de la rosa» que hablan sobre las bibliotecas y los bibliotecarios

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«El nombre de la Rosa» fue una novela que nos encantó y asombró y a casi todos . Un relato histórico en torno a la censura, la risa y los libros. Aquí os dejo algunos de los fragmentos más vibrantes del libro que hablan sobre la biblioteca y los bibliotecarios

El efecto Marcus: El chico de la biblioteca

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Jussi Adler-Olsen. El efecto Marcus (Departamento Q – 05)

Argumento: 

Marcus solo tiene quince años, pero no ha tenido infancia. Pertenece a una banda cuyo violento líder, Zola, obliga a sus miembros a robar y a cometer otros actos criminales. Cuando amenaza con mutilarlo para que dé más pena, Marcus huye. Pero antes descubre el cadáver de un hombre cerca del escondite de Zola. Más tarde, Marcus averigua que el muerto era William Stark, responsable de un proyecto de ayudas al desarrollo en Camerún, y se convierte así en un peligro tanto para Zola, que ejecutó el asesinato, como para quienes se lo encargaron, personas poderosas que desviaron los fondos del proyecto.La investigación arrastrará a Carl, Assad, Rose y Gordon, el nuevo miembro del Departamento Q, a una ciénaga de corrupción y crímenes en el mundo de la política y la economía, cuyos tentáculos llegan hasta la selva africana. Busca refugio en la biblioteca donde no le pueden encontrar. Además, él es un chico que quiere estudiar, progresar y se da cuenta que en las bibliotecas tiene acceso al conocimiento e información que necesita

Extractos:

«Encontraba refugio en las bibliotecas, a esos sitios no iba nunca la gente de Zola, estaba seguro. Y Eivind y Kaj le habían dicho que si solo se sentaba a leer en las salas de lectura sin pedir ningún libro prestado, no tenía que enseñar ningún documento de identidad. Era perfecto.

Todos los días echaba un vistazo a los titulares de los periódicos. Todos los días hojeaba algún libro nuevo. Y los demás se fijaban en él, lo percibía con claridad. Se daban cuenta de que no era como el resto de chicos de tez morena, que siempre andaban gritando y jugando en Internet. Cuando Marcus estaba en la biblioteca, leía, y cuando alguna vez entraba en Internet, era para encontrar respuestas.

– El chico solía venir a diario, en diversos momentos del día, y enseguida se ponía a leer en una de las sillas, o iba a los ordenadores. Nunca se llevaba nada en préstamo, así que nunca le pedimos la documentación.

– Creo que es un chico fantástico. En mi antigua biblioteca estábamos de acuerdo en que nunca antes habíamos visto a un chico de su edad que tuviera tantas ganas de saber. Para una de mis compañeras, casi era un juego controlar qué había leído, cuando volvía a dejar el libro en la estantería. Es que era increíble lo polifacético que era. Además, nunca se daba cuenta de lo fascinadas que estábamos por él. Era muy divertido.»

—Creo que tienes que preguntar a Lisbeth, que de vez en cuando sustituye a nuestra jefa de sección —dijo la bibliotecaria del mostrador—. Estaba aquí en el momento al que te refieres. Lisbeth tardó diez minutos en aparecer, pero la espera valió la pena. Resplandecía. Era una mujer de esas que te cargan las baterías al primer vistazo. Madura, segura de sí y con una mirada de lo más directa. Si las tonterías que dijo Mona iban en serio, y él no tenía ninguna gana de creerlo, aunque en aquel momento le importaba un bledo, no iba a ser la última vez que hacía una visita a aquella biblioteca.

La risa de Lisbeth llegó tan de sorpresa como una suave caricia. Carl le miró los labios. ¿Qué diablos estaba pasando allí? —¿Cuándo sales del trabajo? —preguntó, y estuvo a punto de morderse la lengua. ¿En qué diablos se estaba metiendo? ¿Por qué había hecho aquella pregunta tan boba? ¿Qué iba a preguntarle luego? ¿A ver cómo solía volver a casa? —¿Cómo sueles volver a casa? —se oyó preguntar por puro reflejo. —Bueno, podrías llevarme en coche. Y soltó una carcajada. Seguro que no lo decía en serio. Carl aspiró profundamente. Aparte de la infinitud del universo, el humor de las mujeres debía de ser lo más difícil de comprender en este mundo. Miró a Assad. La sonrisa pareció un tanto irónica. ¿Qué se estaba pensando? —Tal vez sea una buena idea que cenemos juntos —continuó Lisbeth—.

Una niña dispone de una prótesis de mano gracias a una impresora 3D que le proporcionó la biblioteca pública de su ciudad

 

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Hace poco hablábamos en este blog de como las bibliotecas cambian vidas, ya que capacitan a los ciudadanos de todas las edades para desarrollar y crear las habilidades, y poder disponer del conocimiento y las ideas que necesitan para participar plenamente y de forma independiente en la sociedad.

 

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Diseño de prótesis de mano de código abierto de NABLE

 

Con la llegada de la era digital el mundo de la información ha cambiado radicalmente asumiendo la obligación de tener que ocuparse de nuevas cuestiones más allá de los objetos físicos, lo que conlleva un cambio de perspectiva que afecta a los objetivos principales que debe cumplir la biblioteca. De este modo se ha creado una brecha cada vez mayor entre los que creen que el objetivo fundamental de la biblioteca es apoyar y promover los objetivos de la institución de acogida y los que creen que el papel más importante de la biblioteca es el de ser un agente colaborativo del progreso y apoyo a una comunidad. En este nuevo contexto las bibliotecas se están reorientado hacia la participación pública más allá de préstamo y lectura. Por ello ya en la actualidad, muchas bibliotecas ofrecer una gama creciente de actividades creativas enfocadas en la comunidad.Prestando sus espacios con herramientas y tecnologías que se basan en la práctica de la economía social o compartida. De este modo la gente puede ir a la biblioteca para utilizar costosos equipos que difícilmente podrían ser comprados por una persona a título individual. Entre estos tipos de maquinaria encontraríamos máquinas para hacer cortes con láser y por chorro de agua, espacios para soldar, para trabajar con plásticos o madera, impresoras 3D, software especializado y programas de diseño en 2D y 3D. Se trata de espacios en los que la gente se siente cómoda y donde se propician las relaciones para de ese modo propiciar la socialización y la cooperación que refuerzan la identidad de comunidad y el apoyo al desarrollo de la economía local.

 

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La cara de Katelyn se iluminó cuando vio a su nueva mano y se la puso con la ayuda de su padre. 

Mucha gente puede contar como las bibliotecas han impactado en sus vidas en un momento u otro, pero va a ser difícil de superar la historia de Katelyn Vinick. , una niña de cinco años de Texas que nació sin la mano izquierda, que llevaba  esperando una prótesis funcional durante mucho tiempo. Ella trató de hacerse una operación, pero aquello no le gustó, y su familia decidió hacer un poco de investigación de alternativas. Su búsqueda los llevó a Clear Lake City-County Freeman Branch Library, una biblioteca que dispone de un makerspace que contiene, entre otras herramientas, varias impresoras 3D.  La madre de Katelyn, Kimberly Vinick, también había descubierto la organización NABLE durante su investigación, y se puso en contacto con ellos para ver si era posible considerar el uso de uno de los diseños de prótesis de código abierto para imprimir una mano para Katelyn. Después de unas semanas de creación de prototipos y ajustar el diseño a la medidad de la niña, Katelyn tuvo una prótesis de mano gracias a la impresora ·D de la biblioteca pública. La cara de Katelyn se iluminó cuando vio a su nueva mano y se la puso con la ayuda de su padre.

 

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 Katelyn camina de la mano con su hermana menor Lacey.

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