
Nos llamamos bibliotecarios, porque no existe el titulo oficial de mago de libros
lema de estas camisetas que se pueden adquirir en Awesome Librarians

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Citizen.Kane.(1941)
La bibliotecaria en la película «Ciudadano Kane»

Alameddine, Rabih. «La mujer de papel». Lumen 2012
La historia de una mujer que vive por y para la buena literatura en el convulso Beirut de estos últimos años. Somos lo que leemos, dijo un sabio, y Aaliya es eso: un ser adorable, hecho de papel y sin embargo vivo, con un sentido del humor muy peculiar, que se resguarda de todo y de todos a la sombra de una vieja chaqueta de lana y de la buena literatura, buscando en los libros el amor que su familia no supo darle. Una mañana de diciembre Aaliyah Sobhi de 72 años y residente en Beirut lee incorrectamente la etiqueta del champú y se tiñe el pelo de azul. El incidente lleva a Aaliya a rememorar su pasado y reflexionar sobre el presente. Así empieza la novela del libanés Rabih Alameddine, en la cual el autor hilvana la historia de una vida en Beirut, una ciudad donde se vive a pesar de la guerra o la paz. Y nos obsequia con una lectura a la que denominar exquisita es quedarse muy corto.
«Hace ya mucho que me abandoné a una lujuria ciega por la palabra escrita. La literatura es mi caja de arena. En ella juego, construyo mis fuertes y castillos, me lo paso en grande. Lo que me da problemas es el mundo que hay fuera de ese parque. Me he adaptado dócilmente, aunque no de manera convencional, a ese mundo visible para poder retirarme sin muchos inconvenientes a mi mundo de libros. Para continuar con la metáfora, si la literatura es mi cajón de arena, el mundo real es mi reloj de arena, un reloj que se vacía grano a grano. La literatura me da vida, y la vida me mata.»
«Los libros en sí mismos casi nunca son aburridos, excepto las memorias de los presidentes de Estados Unidos (no, no, Nixon); o mejor dicho, las memorias de los estadounidenses en general. Es el síndrome “Vivo en el país más rico del mundo, pero compadeceos de mí porque de joven tenía los pies planos y una vagina maloliente, pero al final he triunfado”. ¡Puaj!»
«Mis libros me muestran cómo es la vida en un país serio donde le das a un interruptor y está garantizado que la bombilla se encenderá y seguirá encendida, donde sabes que los coches se detendrán en los semáforos en rojo y donde los semáforos no dejan de funcionar un par de veces al día. ¿Qué se siente cuando el fontanero se presenta a la hora acordada, o al menos se presenta? ¿Qué se siente cuando sabes que si alguien dice que hará una cosa tal día, la hará?»

“Creo que la biblioteca del presente se parece más a una cocina, mientras que en los tiempos pasados la biblioteca era más una tienda de comestibles”
Cassie Guthrie directora de la Greece Public Library
Ver más https://prezi.com/9ncks-3wzawk/edit/#17_24309637

Berthoud, Ella ; Elderkin,Susan . Manual de remedios literarios. Madrid: Siruela, 2017
En su libro The Novel Cure: An A-Z of Literary Remedies (Penguin) estas dos autoras aconsejan un libro para cada uno de los males, de la A a la Z, que puedan aquejar al lector. No se refieren a los típicos libros de autoayuda, si a la literatura como remedio curativo. Por ejemplo si tienes la tensión alta debes leer «Las olas» de Virginia Woolf. O si tienes miedo a la muerte te recomiendan «Cien años de soledad» de Gabriel Garcia Márquez
Mal de amores, anginas, crisis de identidad, insomnio, resaca, vergüenza, pesadillas, miedo a volar, catarro, estrés, dolor de espalda, desencanto, claustrofobia, celos, miedo al compromiso… ¿Qué tal una dosis de las Brontë para sanar el corazón roto? ¿Y una inyección de Hemingway para sobrellevar los días de resaca? El libro adecuado en el momento preciso puede cambiarnos la vida y los amantes de la literatura llevamos siglos utilizándola como tónico contra cualquier enfermedad, pero nunca antes habíamos tenido a nuestro alcance un manual como este. Tanto si sufrimos jaquecas como si es el alma lo que tenemos maltrecho, en sus páginas encontraremos un ingenioso remedio en forma de novela que nos ayudará a curar nuestro mal. Un compendio que es además una buena manera de descubrir nuevas lecturas, de recuperar algunas ya olvidadas o de resolver los problemas más habituales entre los lectores: qué hacer si tenemos demasiados títulos pendientes, si solemos dejarlos siempre a medias… Nuestros males y cómo sanarlos con libros de la A a la Z.
¿Abrumado/a por todos los libros que tienes en casa?
A veces, el tremendo volumen de libros que tienes en casa se te puede ir de las manos. No sólo los libros ocupan todas las paredes, sino que se apilan al pie de la cama y por las escaleras. Hay una pila en el servicio, y ocupan las repisas de las ventanas, los zapateros y la cama. A veces, tienes que quitarlos de la pila antes de poder fregar.
Lector/a: haz una criba entre tus libros. Hazlo cada seis meses, y reduce tu biblioteca al menos un 10% cada vez que lo hagas. Dona los libros que no conseguiste terminar y los que te forzaste a hacerlo. Lleva a un rastrillo los libros que te decepcionaron. Quédate sólo con los libros que se ajustan a estas categorías: libros que has amado, libros que son objetos bellos por sí mismos, libros que consideras van a ser importantes, edificantes o de algún modo necesarios, libros a los que quizá vuelvas algún día, y libros que guardarás para tus hijos.
Todo lo demás es sólo papel ocupando espacio. De este modo, mantendrás tu biblioteca despejada y con espacio para nuevas adquisiciones.
De «The Novel Cure: An A to Z of Literary Remedies», de Susan Elderkin y Ella Berthoud

Ángel Gabilondo
RBA, 23 feb. 2012 – 208 páginas
Este libro nos convoca a hacerlo y es un compromiso en un tiempo en el que no faltan quienes encuentran más fecundo ocuparse de otros menesteres. Sin embargo, vivir entre libros, en un ámbito de pensamiento, de estudio, de enseñanza, de ensayo es bien compatible con cultivar la poesía, leer novelas y, sobre todo, ver ya con ojos de lector alguien que elige y selecciona. Desde esta pasión por la lectura, por los libros y por las nuevas formas y modalidades de leer, Ángel Gabilondo nos ofrece, en textos breves, consideraciones, perspectivas, análisis y miradas que confirman que estamos ante una reivindicación de la acción de leer que impregna nuestra vida cotidiana y resulta liberadora.
«Leer no es un sucedáneo ni un sustituto de la vida, sino una forma de vivirla. Implicados en la modificación del mundo existente, leemos alentados por la curiosidad, que es curiosidad de transformación. Para empezar, de uno mismo. Al leer reabrimos posibilidades hasta el punto de diversificarnos, de divertirnos. Leer acerca de la lectura es, para algunos, redundante; para otros, una necesidad reflexiva».
“Ningún libro, ni siquiera el menos desafortunado, nos deja en el mismo lugar que antes de su lectura, ni en el mismísimo momento. Todo es ya otro. Y, más o menos, hemos estado con alguien. Tal vez con nosotros mismos.”
Ángel Gabilondo – “Darse a la lectura”

«Es pasado el tiempo en que la biblioteca se parecía a un museo, en que el bibliotecario era una suerte de ratón entre húmedos libros y en que los visitantes miraban con ojos curiosos los antiguos tomos y los manuscritos. Es presente el tiempo en que la biblioteca es una escuela, en que el bibliotecario es en el más alto sentido un maestro y en que el visitante tiene la misma relación con los libros que el trabajador manual tiene con sus herramientas»
Melvin Dewey
Ode to Librarians
Esta canción enseña a los estudiantes cual es la importancia del Especialista en Medios de Comunicación en su escuela. ¿Qué hacen los bibliotecarios? ¿Cómo pueden ayudarle a investigar? Aprende todo eso y más con este rap educativo. Para letras, actividades y más, visita la unidad completa: http: //www.flocabulary.com/ode-to-lib ... ¡Y no te pierdas el concurso We Heart Librarians! http: //www.flocabulary.com/we-heart-l …

“Es más fácil llegar a santo como bibliotecario en Yucatán que como mártir en Toledo”.
Gabriel García Márquez