Manual apegado a APA 7.a edición para citar, documentar y transparentar el uso de Inteligencia Artificial Generativa (IAGen)

Ruiz Mendoza, K. K. Manual apegado a APA 7.ª edición para citar, documentar y transparentar el uso de IAGen. 2026. El documento ofrece orientaciones prácticas para documentar de manera transparente el uso de herramientas de inteligencia artificial generativa en trabajos académicos y de investigación

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El documento propone un marco práctico para transparentar el uso de la inteligencia artificial generativa (IAGen) en la producción académica, partiendo de una idea fundamental: no basta con declarar de forma genérica que se ha utilizado IA. La transparencia exige explicar qué herramienta se empleó, con qué finalidad, qué partes del trabajo fueron afectadas, cómo se verificó la información generada y qué responsabilidad asumieron finalmente los autores.

El principio central es que la utilización de IA debe ser documentable y auditable, manteniendo siempre la contribución intelectual humana como elemento fundamental del trabajo académico.

Uno de los principios más importantes del manual es la responsabilidad humana final. La inteligencia artificial puede ayudar a organizar ideas, redactar, traducir, revisar la claridad de un texto, elaborar tablas, generar imágenes o apoyar determinados análisis, pero no puede asumir la responsabilidad ética, académica o legal del trabajo. Las decisiones sobre las ideas, la interpretación de los resultados, las conclusiones, la selección de fuentes y la edición definitiva corresponden a las personas autoras. Por esta razón, el documento recomienda que la IA nunca aparezca como autora o coautora de una investigación.

El manual insiste especialmente en la verificación de los resultados producidos por la IA. Toda afirmación, dato, cita, DOI, referencia bibliográfica, tabla, figura o resultado sugerido por una herramienta generativa debe contrastarse con fuentes originales o documentación primaria. La salida de un modelo de lenguaje no debe considerarse por sí misma una fuente de conocimiento. Esta recomendación resulta especialmente relevante porque los sistemas generativos pueden producir información incorrecta, referencias inexistentes o interpretaciones que parecen plausibles pero carecen de respaldo documental.

Una aportación práctica del documento es la creación de una bitácora de uso de IA generativa. Esta debería registrar elementos como la fecha, la herramienta y el modelo utilizado, el objetivo académico, el prompt, la salida que finalmente se empleó y las modificaciones o verificaciones realizadas por el autor. De este modo, el uso de IA deja de ser una actividad opaca y pasa a formar parte de la metodología documentada de la investigación. El manual señala que el registro debe ser suficientemente claro para que otra persona pueda comprender qué intervención tuvo la IA, aunque no necesariamente pueda reproducir exactamente la misma respuesta.

El documento también ofrece modelos concretos para redactar una declaración metodológica sobre el uso de IA. La fórmula propuesta consiste en indicar qué herramienta se utilizó, para qué finalidad y dejar constancia de que la persona autora revisó, verificó y modificó la salida antes de incorporarla al trabajo. Se pretende así evitar declaraciones ambiguas como “se utilizó inteligencia artificial” y sustituirlas por explicaciones específicas sobre la naturaleza y alcance de la intervención tecnológica.

Otro aspecto destacado es la documentación de los prompts y de las salidas relevantes mediante apéndices. El manual recomienda identificar la herramienta, el modelo y la fecha de utilización, explicar el objetivo académico, conservar el prompt suficientemente completo, registrar la salida relevante, documentar las modificaciones humanas y señalar las fuentes utilizadas para verificar los resultados. Esta documentación proporciona una especie de rastro de auditoría que permite reconstruir cómo intervino la IA en el proceso de elaboración del trabajo.

La guía presta también atención a la privacidad y protección de datos. No recomienda incorporar a los apéndices conversaciones que contengan nombres, matrículas, correos electrónicos, rostros, direcciones, datos médicos u otra información sensible. Del mismo modo, deben evitarse prompts que revelen contraseñas, credenciales, documentos internos o información protegida. La transparencia sobre el uso de IA no debe convertirse, por tanto, en una nueva fuente de exposición de información personal o confidencial.

En cuanto a la presentación formal, el manual adapta estas prácticas al estilo APA 7.ª edición. Propone modelos para las declaraciones metodológicas, las notas de figuras generadas con IA, las tablas elaboradas con asistencia de IA y las referencias de chats específicos. También explica cómo organizar los apéndices y cómo numerar sus tablas y figuras: por ejemplo, Tabla A1 o Figura A1 para el Apéndice A.

En definitiva, el documento plantea que la cuestión no es prohibir o permitir genéricamente la inteligencia artificial en la investigación, sino establecer condiciones de uso responsable. La IA puede convertirse en una herramienta legítima para mejorar determinados procesos académicos siempre que exista supervisión humana, transparencia, trazabilidad y verificación. La idea esencial podría resumirse así: la IA puede participar en el proceso de producción del conocimiento, pero la responsabilidad sobre ese conocimiento continúa siendo humana.