
Wentz, Lisa. “How Libraries and Scholarly Publishers Can Work Together Toward Born-Accessible Publishing.” The Scholarly Kitchen, May 1, 2025. https://scholarlykitchen.sspnet.org/2025/05/01/guest-post-how-libraries-and-scholarly-publishers-can-work-together-toward-born-accessible-publishing/
Actualmente, menos del 10% de las publicaciones en el mundo están disponibles en formatos accesibles para personas con discapacidades perceptivas. Esto significa que la gran mayoría del contenido académico y general no puede ser utilizado por quienes dependen de tecnologías como lectores de pantalla o necesitan adaptar visualmente los textos. La falta de metadatos de accesibilidad, descripciones de imágenes, transcripciones o subtítulos en materiales digitales agrava esta exclusión. En este contexto, bibliotecas y editoriales académicas tienen un papel crucial para colaborar y fomentar la producción de contenidos nacidos accesibles desde su origen.
En la Conferencia de Bibliotecas de Charleston de 2024, un grupo de expertos propuso siete recomendaciones para mejorar esta colaboración. Una de las más relevantes es apoyar iniciativas nacionales y legislaciones que promuevan la accesibilidad. Por ejemplo, el Acta Europea de Accesibilidad (EAA) obligará a los editores a cumplir con estándares específicos a partir de junio de 2025. En Estados Unidos, la actualización del Título II de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) establece que los gobiernos estatales y locales –incluidas universidades públicas– deberán asegurar el acceso equitativo a sus contenidos digitales antes de abril de 2026. Esto fomenta la adquisición de recursos ya accesibles como solución eficiente.
Otro punto clave es realizar pruebas de accesibilidad en las publicaciones y compartir los resultados. Algunas bibliotecas, como las de la Universidad de Florida, han detectado errores que afectan la accesibilidad en sus libros de acceso abierto. Por ello, se han comprometido a revisar todo su contenido antes de su publicación. Además, existen herramientas gratuitas como el validador ACE para ePubs y el verificador de accesibilidad de PDF de Adobe, que ayudan a detectar problemas. Las bibliotecas también pueden usar recursos de organizaciones como la Library Accessibility Alliance y el DAISY Consortium.
Incluir a personas con discapacidades en el desarrollo de publicaciones es esencial. El lema “Nada sobre nosotros sin nosotros” subraya la importancia de contar con la participación directa de los usuarios en el diseño y prueba de productos accesibles. Elsevier, por ejemplo, está organizando grupos de enfoque con lectores que tienen necesidades especiales para mejorar la calidad de los textos alternativos. Asegurar la flexibilidad en la forma de consumir el contenido (lectura visual, auditiva o táctil) es otro objetivo clave, y los formatos como XML y ePub son fundamentales para permitir esta adaptabilidad.
Finalmente, es urgente aumentar la conciencia sobre los metadatos de accesibilidad. Muchos libros electrónicos carecen de información clara sobre sus características de accesibilidad, lo que dificulta su localización en catálogos y plataformas. Aunque existen campos en el formato MARC 21 para registrar estos datos (como los campos 341 y 532), bibliotecas y editoriales deben colaborar para alinear sus prácticas y terminología, promoviendo la interoperabilidad y una mejor experiencia para los usuarios con discapacidad.