Makerspaces en bibliotecas escolares: crear, experimentar y construir su futuro.

Makerspaces: the Benefits. CURIOSITYCOMMONS

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Los espacios de creación en las bibliotecas permiten a todo el mundo desarrollar el pensamiento crítico y la capacidad de resolución de problemas; facilitan las oportunidades de colaboración y participación de la comunidad que ayudarán al pensamiento emprendedor, así como a la próxima generación de empleos STEM. Proporcionan acceso a herramientas (desde libros a impresoras 3D) y, lo que es más importante, «acceso a los demás». Los makerspaces de las bibliotecas son potentes espacios de aprendizaje informal que ofrecen a los miembros de la comunidad local la posibilidad de crear, experimentar y construir su futuro.

American Library Association (ALA)

Los beneficios de los makerspaces educativos son muchos y variados. Aunque no están exentos de dificultades, los makerspaces pueden tener un impacto significativo en el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes. De hecho, los makerspaces fueron identificados recientemente como uno de los seis desarrollos importantes en tecnología educativa para la educación K-12 por el Informe Horizon del New Media Consortium (NMC) para 2015, que afirma: «Los makerspaces son cada vez más vistos como un método para involucrar a los estudiantes en la resolución creativa de problemas de orden superior a través del diseño práctico, la construcción y la iteración» (p. 38). Según el NMC (2015), los makerspaces tienen el potencial de abordar eficazmente las competencias necesarias para los estudiantes del siglo XXI (p. 38). Lo que sigue es una explicación de algunos de los beneficios potenciales que se pueden obtener a través del aprendizaje maker y de los makerspaces bien establecidos.

Hacer y cacharrear son formas poderosas y poderosas de aprender

Los espacios de creación dentro de las escuelas y las bibliotecas escolares proporcionan contextos y oportunidades poderosas para que los estudiantes aprendan y desarrollen nuevas habilidades. Dado que el movimiento de los makerspaces «se basa en el deseo innatamente humano de hacer cosas utilizando nuestras manos y nuestros cerebros», los makerspaces escolares pueden proporcionar esta salida necesaria para los estudiantes, alimentando el compromiso, la creatividad y la curiosidad al mismo tiempo (Fleming, 2015, p.2). Por ejemplo, un estudio de investigación realizado por Small (2014) descubrió que «los estudiantes que participaban en actividades que implicaban innovación eran inquisitivos, imaginativos y estaban motivados. Querían resolver problemas reales que pudieran ayudar a la gente» (citado en Moorefield-Lang, 2015, p. 108).

La educación «Maker» fomenta la curiosidad, el jugueteo y el aprendizaje iterativo, lo que a su vez conduce a un mejor pensamiento a través de un mejor cuestionamiento. Creo firmemente que este entorno de aprendizaje fomenta el entusiasmo por aprender, la confianza de los estudiantes y la colaboración natural. En última instancia, el resultado de la educación maker y de los makerspaces educativos conduce a la determinación, a la resolución independiente y creativa de problemas, y a una auténtica preparación para el mundo real mediante la simulación de retos del mundo real (p. 48).

Los espacios de creación ofrecen oportunidades centradas en el alumno

«Cuando permitimos que los niños experimenten, se arriesguen y jueguen con sus propias ideas, les damos permiso para confiar en sí mismos. Empiezan a verse a sí mismos como aprendices que tienen buenas ideas y pueden transformar sus propias ideas en realidad» (Martínez y Stager, 2013, p. 36).

«En última instancia, la naturaleza interdisciplinaria y empoderadora de estos makerspaces puede ayudar a preparar a los jóvenes para un futuro que aún no podemos imaginar» (Davee, Regalla y Chang, 2015, p. 10).

Como sostienen Martínez y Stager (2013), «Hacer pone al alumno en el centro del proceso educativo y crea oportunidades que los estudiantes tal vez nunca hayan experimentado por sí mismos» (p. 30). En un aula o biblioteca «maker», el profesor actúa como mentor y, a veces, como aprendiz él mismo, ya que los estudiantes pueden aportar sus propias habilidades e ideas. Según Kurti, Kurti y Fleming (2014), los makerspaces fomentan la exploración independiente y «la apropiación de la experiencia de aprendizaje abre horizontes inexplorados a los estudiantes porque los pensadores independientes tienen la extraña capacidad de adentrarse en territorios inexplorados» (p. 20). Los Makerspaces proporcionan disposiciones de aprendizaje flexibles que promueven tanto la autonomía como la colaboración, permitiendo a los estudiantes poner a prueba sus propias ideas e innovaciones.

Los Makerspaces ofrecen experiencias de aprendizaje auténticas conectadas con el mundo real

«Los centros escolares están recurriendo a los makerspaces para facilitar actividades que inspiren confianza a los jóvenes estudiantes y les ayuden a adquirir habilidades empresariales de aplicación inmediata en el mundo real» (NMC Horizon Report: 2015 K-12 Edition, p. 39).

Las experiencias auténticas del mundo real atraen a los niños, permitiéndoles ver más allá de su propio contexto para comprender las aplicaciones de lo que están aprendiendo y haciendo. El aprendizaje de los creadores está diseñado para proporcionar esas experiencias auténticas. Como informan Martínez y Stager (2014), «los creadores están construyendo conocimiento a medida que construyen artefactos físicos que tienen valor en el mundo real», lo que permite a los niños «resolver problemas reales con sus propias invenciones». Fleming (2015) también aborda la naturaleza en red, fuera de las cuatro paredes, del aprendizaje en los makerspaces, argumentando que los makerspaces «ofrecen esferas de comunicación mucho más amplias y permiten alcanzar una masa crítica de aprendizaje a nivel global en lugar de necesariamente a nivel local» (p. 10). Por último, Burke (2014) describe un ejemplo de actividad maker en una clase de química de secundaria, en la que los alumnos estudiaban iones y diseñaban modelos tridimensionales de moléculas. Burke (2014) informa de que la parte de la actividad maker del aprendizaje «lo hace más interesante y les da [a los estudiantes] la oportunidad de aprender un nuevo software, que tendrán que desarrollar más adelante en la vida. Tiene una conexión con el mundo real para los estudiantes más allá de lo que están aprendiendo en química» (p. 27).

Los Makerspaces ayudan a preparar a los estudiantes para el futuro

«El cambio del siglo XXI ha señalado un cambio en los tipos de habilidades que tienen un valor real y aplicable en un mundo que avanza rápidamente. En este panorama, la creatividad, el diseño y la ingeniería se están abriendo paso en el primer plano de las consideraciones educativas, a medida que herramientas como la robótica, las impresoras 3D y las aplicaciones de modelado 3D basadas en la web se hacen accesibles a más personas. Los espacios de creación se consideran cada vez más un método para involucrar a los alumnos en la resolución creativa de problemas de alto nivel a través del diseño, la construcción y la iteración» (NMC Horizon Report: 2015 K-12 Edition, p. 38).

Al proporcionar oportunidades de emprendimiento, exponer a los estudiantes a nuevas habilidades y tecnologías y abrir las puertas a nuevas trayectorias profesionales, los makerspaces pueden ayudar a preparar a los estudiantes para el futuro y encender la pasión por el aprendizaje permanente. Martínez y Stager (2013) afirman que la fabricación expone a los jóvenes estudiantes a las habilidades de ingeniería, lo que proporciona un contexto útil para algunos de los conceptos más abstractos de las matemáticas o la ciencia. Además, «para los estudiantes mayores, hacer combina disciplinas de manera que mejora el proceso de aprendizaje para diversas poblaciones de estudiantes y abre las puertas a las trayectorias profesionales imprevistas» (Martínez y Stager, 2013, p. 3). Fleming (2015) expone además las valiosas características que fomenta el aprendizaje maker, como el desarrollo de una mentalidad de crecimiento y la tolerancia al riesgo y al fracaso, argumentando que «el fracaso es un paso necesario en el camino hacia el éxito y la innovación» (p. 9). Por último, como informa Kalil (2010), «la mentalidad maker capacita a las personas no solo para buscar trabajos en los campos STEM o creativos, sino para crear sus propios trabajos e industrias, en función de sus intereses y de las necesidades emergentes que ven en una sociedad que cambia rápidamente» (como se cita en Pepplar & Bender, 2013, p. 23).

Los espacios de creación abordan la diferenciación y las inteligencias múltiples

Los espacios de creación, al igual que el nuevo modelo de biblioteca escolar, son entornos de aprendizaje flexibles y adaptables que pueden abordar la diferenciación y las inteligencias múltiples, modificando la experiencia educativa para aquellos que aprenden de forma diferente. Según Martínez y Stager (2013), «el aprendizaje práctico a través del tipo de proyectos ricos defendidos por los makers ofrece oportunidades flexibles para que los estudiantes aprendan en su estilo o estilos personales» (p. 22). Como afirma Fleming (2015), los makerspaces son «entornos de aprendizaje singularmente adaptables en los que nuestros estudiantes necesitan, quieren y prosperarán» (p. 46). Los makerspaces, por su naturaleza, reflejan los intereses y necesidades de la comunidad y se adaptan a medida que esos intereses y necesidades evolucionan con el tiempo.

Los espacios de creación involucran a la comunidad e invitan al aprendizaje intergeneracional

«La comunidad es el elemento que define el movimiento maker tanto a escala local como internacional», y como comunidades, los makerspaces ejemplifican las siguientes cualidades: trabajo conjunto, colaboración, enseñanza, aprendizaje y un intercambio abierto de ideas (Burke, 2014, p. 12). Los makerspaces invitan a los «expertos» locales a compartir sus habilidades y pasiones con los estudiantes para que estos, a su vez, puedan compartirlas con otros, llevando así la comunidad al aula. Además, en las comunidades de makerspaces a menudo se produce una inversión de roles. Por ejemplo, Burke (2014) informa sobre un makerspace en un entorno académico donde «los estudiantes, el personal y los profesores han venido regularmente a participar en talleres. La experiencia está creando realmente una comunidad de pares en la que los miembros de la facultad y del personal a menudo aprenden de los estudiantes» (p. 91).

Los Makerspaces también invitan al aprendizaje intergeneracional y al aprendizaje permanente (Fleming 2015). Como informan Peppler y Bender (2013), el cruce de generaciones puede abarcar desde «padres con experiencia en arreglar o modificar coches, hasta abuelos que cosen o hacen ganchillo, pasando por tías y tíos que tallan en casa en un taller de madera». Los makerspaces son un lugar en el que personas con distintos conocimientos pueden compartir sus pasiones» (p. 27). Al igual que las bibliotecas, los makerspaces están diseñados como una invitación a toda la comunidad, ofreciendo «algo para todos».

Los makerspaces son reflejos interdisciplinarios de la vida real


Al igual que las bibliotecas escolares, los makerspaces promueven el aprendizaje y el conocimiento interdisciplinario, disolviendo eficazmente las barreras artificiales que las escuelas crean para las áreas temáticas. Martínez y Stager (2013) argumentan en contra de estas distinciones de materias, afirmando que «¡el mundo real no funciona así! Los arquitectos son artistas. Los artesanos se ocupan de la estética, la tradición y la precisión matemática. Los diseñadores de videojuegos se basan en la informática. La ingeniería y el diseño industrial son inseparables. Los mejores científicos suelen ser músicos consumados» (p. 2). Los Makerspaces pueden crear un entorno más realista que refleje cómo los profesionales abordan su trabajo. Peppler y Bender (2013) también hablan de cómo los makerspaces «son interdisciplinarios y están centrados en los intereses, lo que contrasta con la participación escolar tradicional en la que las disciplinas están aisladas unas de otras y los problemas o proyectos se imponen a los alumnos» (p. 27). Los espacios de creación promueven una mezcla innovadora de disciplinas que puede dar lugar a la resolución de problemas y a la creación de nuevos inventos.

Los Makerspaces pueden funcionar como catalizadores del cambio

«La educación en los Makerspaces también tiene el potencial de empoderar a los jóvenes para que se conviertan en agentes de cambio en sus comunidades» (NMC Horizon Report: 2015 K-12 Edition, p. 38).

Por último, como afirman Peppler y Bender (2013), «está claro que el movimiento maker es una forma innovadora de reimaginar la educación» (p. 26). Fleming (2015) también apoya la opinión de que los makerspaces pueden apoyar el rediseño de las oportunidades de aprendizaje en la escuela, afirmando:

Creo firmemente que los makerspaces son más que capaces de impulsar un cambio sistémico real y sostenido desde dentro del sistema… Eso, en mi opinión, tiene las cosas exactamente al revés: el cambio real tiene que venir desde dentro del sistema, desde un creciente reconocimiento de una necesidad de cambio en las propias escuelas y aulas (p. 55).

Biliografía

Burke, J. J. (2014). Makerspaces: a practical guide for librarians (Vol. 8). Lanham, MD: Rowman & Littlefield.

Davee, S., Regalla, L., & Chang, S. (2015, May). Makerspaces highlights of select literatureRetrieved from http://makered.org/wp-content/uploads/2015/08/Makerspace-Lit-Review-5B.pdf

Johnson, L., Adams Becker, S., Estrada, V., and Freeman, A. (2015). NMC Horizon Report: 2015 K-12 Edition. Austin, Texas: The New Media Consortium. Retrieved from http://cdn.nmc.org/media/2015-nmc-horizon-report-k12-EN.pdf

Kurti, R. S., Kurti, D., & Fleming, L. (2014). Practical implementation of an educational makerspace: part 3 of making an educational makerspace. Teacher Librarian42(2), 20-24.  Retrieved from http://www.teacherlibrarian.com/2014/12/17/educational-makerspaces-2/

Martinez, S. L., & Stager, G. (2013). Invent to learn: Making, tinkering, and engineering in the classroom. Torrance, CA: Constructing modern knowledge press

Martinez, S. & Stager, G. (2014, July 21). The maker movement: A learning revolution. [Web log post]. Retrieved from https://www.iste.org/explore/articledetail?articleid=106

Moorefield-Lang, H. M. (2015). Change in the making: Makerspaces and the ever- changing landscape of libraries. Techtrends, 59(3), 107-112.doi:10.1007/s11528-015-0860-z

Peppler, K., & Bender, S.. (2013). Maker movement spreads innovation one project at a time. The Phi Delta Kappan95(3), 22–27. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/23611809

Small, Ruth V. (2014). The Motivational and Information Needs of Young Innovators: Stimulating Student Creativity and Inventive Thinking. School Library Research, 17, School Library Research, 2014, Vol.17. Retrieved from http://www.ala.org/aasl/sites/ala.org.aasl/files/content/aaslpubsandjournals/slr/vol17/SLR_MotivationalNeeds_V17.pdf