El mercado de los libros de Sant Antoni

 

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Otro lugar que se parece a estar dentro de un cuento infantil, primero, y después en una gran novela del siglo XIX es el mercado de los libros de Sant Antoni, los domingos por la mañana. Un espacio que respira envejecimiento y alegría. Casi un kilómetro de puestos de libros de segunda mano. Ni las autoridades franquistas ni la Iglesia aparentan tener nada que decir aquí, donde, de algún modo, pervive la riqueza cultural anterior a la guerra. Ninguna librería de la ciudad causa un impacto semejante. Cualquiera sabe que, si busca y pregunta, puede encontrar o encargar libros contemporáneos prohibidos. Me engulle la multitud y me resulta difícil ponerme delante del puesto, el único sitio desde el que puedo ver los libros y las revistas. Avanzo con dificultad, agarrándome a mi padre para no perderlo. Por encima de todos los olores que desprende la multitud, me gusta percibir el olor del papel viejo, y tendrán que pasar muchos años para que de este teatro de los libros ya únicamente me emocione el recuerdo.

JOAN MARGARIT en “Para tener casa hay que ganar la guerra”.