Aproximadamente uno de cada cinco estadounidenses utiliza un reloj inteligente

 

African American woman checking fitness tracker while running, Kittery, Maine, USA

 

Vogels, Emily A. About one-in-five Americans use a smart watch or fitness tracker. NY: Pew Research Center, 2020

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Al comenzar el año 2020  aproximadamente uno de cada cinco adultos estadounidenses (21%) dice que regularmente usa un reloj inteligente o un rastreador de acondicionamiento físico portátil, según una encuesta del Pew Research Center realizada del 3 al 17 de junio de 2019.

 

Como ocurre con muchas otras formas de tecnología digital, el uso de estos dispositivos varía sustancialmente según los factores socioeconómicos. Alrededor de tres de cada diez estadounidenses que viven en hogares que ganan 75.000 o más dólares al año (31%) dicen que usan un reloj inteligente o un rastreador de acondicionamiento físico regularmente, en comparación con el 12% de aquellos cuyo ingreso familiar anual cae por debajo de 30.000 dólares. Las diferencias por educación siguen un patrón similar, con los graduados universitarios que adoptan estos dispositivos en tasas más altas que aquellos que tienen una educación de secundaria o menor, de acuerdo con la encuesta de 4.272 adultos estadounidenses.

Hay diferencias más modestas por género, raza y etnia. Las mujeres son más dadas que los hombres a decir que usan regularmente estos dispositivos (25% vs. 18%). Los adultos hispanos son más inclinados que los blancos a informar que usan regularmente un rastreador de acondicionamiento físico (26% vs. 20%), mientras que los adultos negros se ubican entre ambos con un 23%.

Un rastreador de acondicionamiento físico puede recopilar una variedad de datos sobre las actividades del usuario, dependiendo de la complejidad del dispositivo. Los usuarios pueden monitorear estos datos con una aplicación correspondiente, donde pueden introducir manualmente información adicional sobre ellos mismos y su estilo de vida. Como resultado, los creadores de los rastreadores de fitness acumulan una gran cantidad de datos sobre sus usuarios que pueden ser utilizados de muchas maneras. Las políticas de privacidad actuales de muchas aplicaciones de seguimiento de fitness permiten que los datos de los usuarios se compartan con otros. Algunos investigadores ya están utilizando los datos de estas aplicaciones para la investigación en salud. Recientemente, se han planteado algunas preocupaciones sobre quién puede y debe tener acceso a estos datos de salud.