¿Por qué abrir la ciencia y fomentar la comunicación es clave para el progreso científico?

 

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Why opening up science & encouraging communication is key to scientific progress SANDHYA RAMESH The Print 10 November, 2019 12:02 pm IST

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Para aumentar el compromiso de la gente con la ciencia que afecta a la vida cotidiana, la UNESCO designó el 10 de noviembre como Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo, y este año se centró en el concepto de “ciencia abierta”.

 

Según la UNESCO, los objetivos de este día son sensibilizar a la opinión pública, promover la solidaridad científica, fomentar el uso de la ciencia en beneficio de la sociedad y llamar la atención sobre los desafíos a los que se enfrenta la ciencia.

Cada año, hay un tema que acompaña al aniversario. Este año, el objetivo de la jornada es llamar la atención sobre la “Ciencia abierta, sin dejar a nadie atrás”.

La ciencia abierta, al igual que el acceso abierto y los datos abiertos, se refieren a dar a la sociedad acceso a la investigación. La ONU afirma: “A pesar de los progresos realizados en los últimos años, seguimos siendo testigos de grandes disparidades entre las distintas regiones y países y dentro de cada uno de ellos en lo que respecta al acceso a la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) y al disfrute de sus beneficios”.

Hoy en día, abrir la ciencia es la necesidad del momento. Dado que Internet une a ciudadanos e investigadores de todo el mundo, cualquier barrera para acceder a la información es un obstáculo para el progreso científico.

Asegurar el acceso abierto a la ciencia permite más oportunidades de colaboración internacional e interdisciplinaria, ambas muy solicitadas en la actualidad debido a la urgencia que se requiere para mitigar la actual crisis climática.

Historia de la publicación científica

Antes de que existieran las revistas científicas, los científicos de antaño difundían sus hallazgos codificándolos crípticamente para que sólo otros científicos pudieran entenderlos. Figuras famosas como Galileo Galilei e Isaac Newton lo hicieron, principalmente porque sus vidas estaban en juego ya que todo tipo de ciencia iba en contra de la Iglesia.

Huelga decir que esta no era una metodología muy propicia para nuevos descubrimientos. No se difundieron con la suficiente rapidez y, debido a su carácter secreto, el plagio y las afirmaciones sobre los hallazgos científicos eran prácticas habituales. Las reivindicaciones sobre los hallazgos eran importantes porque la ciencia sobrevivió gracias al mecenazgo.

Pero todo eso cambió en el siglo XVII. En 1665, la Royal Society of England estableció la primera revista científica y académica llamada Philosophical Transactions of the Royal Society. A finales de siglo, había 29 revistas. Para 1800, había más de 1.000 revistas.

La ciencia evolucionó para incluir lentamente llevar la comunicación sobre ella a la gente común. Esta es otra herramienta más que fomenta el acceso abierto. Una herramienta muy eficaz en este campo es el periodismo científico, especialmente la divulgación científica. La primera publicación periódica de este tipo dedicada a la divulgación de la ciencia recibió el nombre de Popular Science.

Hoy en día, gracias a una mezcla de todo lo anterior, existe un impulso constante para hacer de la comunicación de la ciencia una parte de la vida diaria de los científicos y se ha publicado más estudios científicos que nunca antes.

Sin embargo, la mayoría de los estudios se publican en revistas comerciales con fines de lucro. La investigación se lleva a cabo a menudo mediante la financiación a través del dinero de los contribuyentes, pero los contribuyentes tendrían que pagar de nuevo para leer los resultados de la investigación.

Ya existen muchas revistas científicas abiertas como BMC Medicine, Royal Society Open Science, Scientific Reports, Science Advances y Nature Communications, entre otras. La European Open Science Cloud (EOSC) intenta hacer posible un ecosistema científico totalmente abierto federando los ecosistemas de investigación, la infraestructura, los datos y las herramientas utilizadas por más de un millón de investigadores en la UE.

En el futuro, el acceso abierto a la ciencia requerirá mejores marcos jurídicos y reglamentarios que permitan una mayor colaboración y una difusión más rápida de la investigación.