La biblioteca del futuro como espacio público de derecho

 

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En la era digital, cuándo parece que todo se desvanece y se convierte en secuencias de bits, cuándo las relaciones digitales se construyen en el anonimato; las bibliotecas de todo el mundo están abriendo sus puertas e invitando a los miembros de la comunidad a su interior. Convirtiendose en un  auténtico conector de sus comunidades. Una nueva filosofía del edificio público como un espacio democrático de derecho y convivencia que contribuye al moderno concepto de ciudad inteligente.

Un edificio público representa algo más, que lo que perciben los visitantes cuando entran en su vestíbulo. La filosofía de los espacios públicos está cambiando.

Las nuevas bibliotecas son el ejemplo más llamativo del cambio que están operando los edificios públicos, disponen de cafeterías, escenarios, rincones acogedores para sentarse y espacios multifunción diseñados para acomodar espacios creativos, clases de baile y gimnasia, o exposiciones de arte público que muestran obras contemporáneas de los artistas de la región. De piso a piso no hay barreras, con acceso público a todo, excepto a las oficinas de trabajo. Es un marcado contraste con las silenciosas bibliotecas de antaño, con pasillos que hacian eco y accesos limitados. Reemplazándo esta visión por un espacio más humano y lúdico.

Se trata de conseguir que la biblioteca sea un espacio publico de derecho; el espacio democrático por excelencia de cualquier comunidad; en el que cualquier persona hace de su visita a la biblioteca un acto social. Transformando la biblioteca en la sala de estar comunitaria.

La biblioteca de esta manera está liderando el nuevo concepto de espacio social, en un momento que los gestores de fondos públicos se plantean la rentabilidad de la biblioteca en la era digital, cuando casi todo que antes era accesiblea a través de la biblioteca,  ahora está disponible en Internet. Este cambio intenta también demostrar a nuestros ciudadanos y dirigentes políticos la utilidad de la biblioteca,  y que vale la pena invertir fondos en bibliotecas, porque son lugares vibrantes para la comunidad que contribuyen a la felicidad y al empoderamiento de las personas.

Esto significa apertura, democracia, transparencia, flexibilidad, usos múltiples, que se han iniciado en las bibliotecas concebidas como terceros espacios, pero se trata de una nueva  filosofía de futuro del espacio público en general. La evolución hacia espacios públicos cada vez más vitales, polivalentes y participativos.

Así, los espacios públicos se están empezando a concibir con un nuevo significante de la nueva identidad urbana. Nuevos diseños que intentan enriquecer la vida de las personas hacia un nuevo concepto de ciudad, la “smart city“, cómo lugares que favorecen la identidad de grupo y unen a las personas, en un tiempo en el que las relaciones entre las personas en el mundo digital se diluyen en el anonimato, es más importante que nunca el valor de los espacios comunes y abiertos a todos los residentes. Espacios públicos en un mundo en continua privatización, donde las personas buscan lugares para socializarse de una manera no comercial. Lugares en los que nadie necesita comprar nada, tener un boleto o una membresía. La revolución de las bibliotecas en el mundo digital ha comenzado su cuenta atrás.