¿Deben las bibliotecas tirar los libros viejos? Una foto viral de un basurero de Chicago suscita un acalorado debate en los medios sociales

 

65545505_2290170357728188_9178620831272534016_n-e1562191929329-900x0-c-default

 

Una foto en Facebook de un basurero de una escuela secundaria de Chicago lleno de libros de texto ha encendido una acalorado debate en los medios sociales sobre el papel de las bibliotecas y si las escuelas públicas gestionan bien sus recursos.

 

La foto que mostraba libros en un basurero como “El Gran Gasby” de F. Scott Fitzgerald y “Hiroshima” de John Hersey en las afueras de la Escuela Secundaria Senn en el lado norte de Chicago, la tomó y publico un vecino en un grupo de padres de Facebook. Mientras que la reacción inicial en Facebook fue denunciar a la escuela por haber se desecho de algunos clásicos de la literatura, muchas personas en redes sociales, incluyendo maestros y bibliotecarios, simpatizaron con la necesidad de las escuelas de liberar espacio para nuevos materiales y/o nuevas actividades. Otros discutieron la escasez de bibliotecarios en las escuelas públicas de Chicago y la falta de fondos para los materiales escolares.

Un portavoz de Chicago Public School dijo que Senn está renovando los fondos de su biblioteca, y como parte de ese proceso, la escuela está eliminando los libros que estaban en mal estado, que estaban repetidos y obsoletos. Y dijo que además, cuando los bibliotecarios tratan de donar los libros que ya no se utilizan, la mayoría de los sitios no los quieren.

Por mi parte decir que en nuestra biblioteca recibimos a menudo libros por donaciones, que por escaso interés temático no incorporamos a la biblioteca, pero que ofrecemos a las bibliotecas que si les interesan, pero aquellos que no incorporamos los ponemos en una zona que hemos denominado “Libros libres” para que las personas se los puedan llevar, y de esa manera darles una segunda oportunidad para alguien que esté interesado en leerlos. Este tipo de iniciativas están teniendo una gran relevancia en torno al movimiento de las “Pequeñas bibliotecas libres“. También hay una tercera alternativa la venta de libros usados en bibliotecas.