Correlación entre la alfabetización y el éxito en el mercado laboral

 

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Wood, William C. “The Role of Literacy and Policy in Labor Market Success” Washington, DC  Employment Policies Institute, 2010

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En general, las personas menos cualificadas o con menos experiencia sufrían tasas de desempleo considerablemente más elevadas y pasaban más tiempo buscando trabajo que sus homólogos con más formación. Esta desafortunada brecha de empleo no es sorprendente. Los datos de Bureau of Labor Statistics muestran consistentemente que la falta de educación en el mercado laboral se correlaciona fuertemente con una mediana de calificaciones más baja y tasas de desempleo más altas.

La nueva investigación del economista William C. Wood explora el importante papel que la alfabetización y las políticas juegan en la brecha de empleo entre estadounidenses con más y menos educación.

Utilizando datos de National Assessment of Adult Literacy (NAAL), Wood encuentra que la baja alfabetización está asociada con una variedad de resultados desfavorables en el mercado laboral. Un hecho sorprendente es que las personas con los puntajes más bajos de alfabetización tienen 16,5 veces más probabilidades de haber recibido ayuda financiera pública en el último año, en comparación con las del grupo de alfabetización más alto. También es más probable que estén en el grupo de salario mínimo, trabajando a tiempo completo pero ganando menos de $300 por semana. Incluso, aquellos que tienen más dificultad para rellenar formularios para trabajar (por ejemplo, las solicitudes de empleo, elaboración de currículos) tienen un mayor riesgo de ser empleados de bajos ingresos.

Las personas menos alfabetizadas se incorporan a la fuerza laboral con otras desventajas: Wood encuentra que casi el 64%  nunca ha usado un ordenador, y sólo el 27% psee un título de bachillerato o equivalente. Aquellos con un diploma de escuela secundaria o superior tienen entre un 2 y un 4 por ciento más de probabilidades de ser empleados a tiempo completo que sus contrapartes con menos nivel de educación.

Para aquellos que tienen un menor nivel educativo, el lugar de trabajo puede funcionar como un segundo salón de clases, una oportunidad para adquirir la valiosa experiencia necesaria para ascender en el mercado laboral. Pero en lugar de hacer que los empleados potenciales sean más atractivos para los empleadores, las políticas laborales más populares hacen que los empleados menos calificados sean más caros de contratar. Wood clasifica estos mandatos de pago y beneficios como políticas de empuje del empleador. Los gobiernos a nivel municipal, estatal y federal frecuentemente utilizan tales políticas en la forma de un salario mínimo obligatorio.

La investigación de Wood demuestra que estas políticas pueden ser una barrera para trabajar si las habilidades de un individuo no pueden justificar el aumento de los salarios. Si el dueño de una pequeña tienda de comestibles tiene que pagar un salario mínimo de 8$ o 9$ por hora para contratar a alguien para abastecer las estanterías, es mucho menos probable que se arriesgue a capacitar a un solicitante que no puede leer las etiquetas de los alimentos o usar una computadora para registrar su trabajo. En lugar de proporcionar una oportunidad a un individuo menos calificado, los salarios o beneficios obligatorios pueden quitarle esa oportunidad.

Con aproximadamente 27 millones de estadounidenses que carecen de la capacidad básica para llenar una solicitud de empleo, los resultados de este estudio tienen importantes implicaciones legislativas: Las políticas bien intencionadas que imponen condiciones más costosas de aumentos similares a los del salario mínimo pueden tener resultados perversos que terminan perjudicando a los beneficiarios previstos.

Aunque persisten los argumentos sobre la fuente de financiación adecuada, las investigaciones sugieren que las políticas diseñadas para aumentar las capacidades y habilidades tienen el potencial de aumentar los salarios y hacer que los solicitantes sean más atractivos para los empleadores. Otras opciones incluyen un salario de capacitación ampliamente aplicado que permita a los miembros menos alfabetizados adquirir habilidades laborales y ponerse al nivel de sus coleas de más capacidad educativa, evitando que se conviertan en “una estadística más”