El espacio como estrategia de la biblioteca del siglo XXI

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Ya no hay catedrales silenciosas con paredes forradas de libros, las bibliotecas locales se están convertido en plazas públicas, lugares confortables para que la comunidad se reúna para todo tipo de actividades.

Fundadas en el ideal de un lugar tranquilo para la autoeducación, las bibliotecas de hoy no sólo dan cabida a un mundo cambiante en el exterior, sino que acomodan las necesidades creadas por los estilos de vida digitales al tiempo en que vivimos. Contrariamente a lo que cabría pensar en la era digital muchas bibliotecas están notando un importante aumento en el número de visitas a sus instalaciones.  Según datos de la Biblioteca Pública de Plymouth en los cinco años entre 2011 a 2015, la asistencia a programas públicos en la biblioteca aumentó en un 65 por ciento.

A parte de leer, en la biblioteca muchas personas encuentran un lugar donde realizar tareas en equipo que no pueden hacer en otros lugares como estudiar en grupo, aprender inglés, obtener asesoramiento fiscal, hablar de los libros que leen, ver películas y comentarlas en común, escuchar actuaciones en vivo, jugar con compañeros, aprender algo nuevo como bailar, yoga o también a tejer, experimentar un arte como la pintura en colores pastel, o obtener consejos sobre el uso de un dispositivo. La lista de propuestas es interminable, hay personas que aprenden cosas de otras personas, y construyen relaciones de comunidad.

Se trata de la reorientación del espacio actual para satisfacer las necesidades contemporáneas, revitalizando las bibliotecas para servir mejor al público y a un estilo de vida moderno. De este modo las bibliotecas están utilizando el espacio disponible de manera diferente, reutilizando los espacios y añadiendo – o tratando de añadir – nuevos espacios a los edificios actuales para atener diferentes propuestas, con el establecimiento de zonas flexibles y versatiles que se adaptan a un mundo en continuo cambio. El espacio es una de las principales propuestas de la biblioteca del siglo XXI, cuando buena parte de la información que anteriormente casi era sólo consultable en la biblioteca, está disponible a través de internet, justo lo que no pueden ofrecernos las redes, un lugar donde relacionarnos cara a cara, donde reunirnos y donde convivir, donde proyectarnos como personas y cooperar entre nosotros.

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