Julio Alonso-Arévalo. El tercer grado bibliotecario

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El tercer grado bibliotecario

Con motivo de la campaña #bibliotízate y la celebración del Día de la Biblitoteca hemos adaptado al universo bibliotecario nuestra sección El tercer grado lector, el interrogatorio que hacemos a personas del mundo del libro y la lectura. Es una manera de rendir un pequeño y humilde tributo a las bibliotecas y, sobre todo, a los bibliotecarios, auténticos héroes cotidianos a los que queremos dar mayor visibilidad durante estos días

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Uno de los motivos que hacen que las bibliotecas ejerzan sobre nosotros, los lectores, un efecto casi hipnótico, son las personas que trabajan en ellas. Bibliotecarios vocacionales que nos ayudan al otro lado del mostrador, que nos descubren algún libro maravilloso, que se rompen la cabeza para organizar actividades estupendas para todos los públicos, que con su esfuerzo y dedicación nos hacen sentir que estamos en nuestra casa…

Por eso nos hemos querido acercar a siete bibliotecarios que trabajan en diferentes bibliotecas y en distintas localidades para tener una visión más variada del mundo bibliotecario. Contamos con Begoña Marlasca, directora de la Biblioteca Pública del Estado de Cuenca; Julio Alonso Arévalo, bibliotecario de la Universidad de Salamanca; Glòria Pérez-Salmerón, presidenta electa de la IFLA y presidenta de FESABID; Inmaculada García Fernández, bibliotecaria de la Biblioteca para Jóvenes Cubit (Zaragoza); Mª Antonia Carro Castro, intrépida bibliotecaria del Biblobús 5 de la provincia León y ganadora de nuestra campaña del año pasado #vivalabiblio; Alicia Martínez, bibliotecaria que trabaja en la biblioteca del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid); y Fernando Juárez, responsable de la biblioteca municipal de Muskiz (Vizcaya).

Julio Alonso Arévalo: “Una biblioteca es lo mejor que puede tener un barrio, porque es más que un sitio al que acudir para llevar en préstamo un libro”

 

Julio Alonso Arévalo desempeña su trabajo en la Biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de SalamancaLink externo desde hace más de un cuarto de siglo. Además es editor del repositorio E-LIS, coordinador de la lista InfoDoc, creador del blog Universo abiertoLink externo y autor de diferentes artículos en revistas especializadas.

También ha publicado númerosos libros, como Informe APEI sobre acceso abierto, Las nuevas fuentes de información: Información y búsqueda documental en el contexto de la web 2.0, junto con José Antonio Cordón-García, Raquel Gómez-Díaz y Jesús López-Lucas; o Gutenberg 2.0: la revolución de los libros electrónicos, con José Antonio Cordón-García

1. ¿Te acuerdas de cuándo acudiste por primera vez a una biblioteca?

No tengo una percepción muy clara del primer día que acudí a una biblioteca. Sobre todo porque fue un proceso natural en mi vida desde muy pequeño en un pequeño pueblo de la provincia de Ávila en el que nací, llamado Mingorría. Sí recuerdo haberlo hecho junto con mis hermanos mayores, que nos llevaban a mí y a mi hermano gemelo a la biblioteca, ellos conformaron parte de mi gusto como lector, a mi hermano Mario le encantaban los cómics del Jabato y el Capitán Trueno, en casa tenía toda la colección de los que se publicaban en una gran caja de cartón, junto con otros como Hazañas Bélicas, Roberto Alcázar y Pedrín o las novelas del oeste de Marcial Estefanía. Los cómics fueron lo que más influyó en mi primer gusto por la lectura, como a mucha otra gente de mi generación. Por ello considero que son un género mayor de la literatura.

2. ¿Qué recuerdo tienes de esa visita?

La biblioteca estaba en el ayuntamiento del pueblo y se encargaba de ella el secretario o el alguacil, no existía un bibliotecario, y el concepto que se tenía de biblioteca era el de un lugar estricto y silencioso. Por lo que cuando acudía la biblioteca, prefería llevar prestados los libros y cómics para leer bajo el árbol que había junto a la iglesia al lado de casa. Aún recuerdo vivamente pasar muy buenos ratos leyendo bajo la sombra de aquella acacia con mis hermanos y amigos. Aún hoy en día cuando voy al pueblo me saco el libro que estoy leyendo y me siento allí, es como si fuera una reconciliación con los días felices que viví en aquel lugar.

3. ¿Qué es lo más curioso que te ha pasado en una biblioteca?

Lo más curioso que me ha pasado en la biblioteca fue un hecho determinante en mi vida. Corría el año 1993 y cuando estaba atendiendo el préstamo en la biblioteca de Traducción y Documentación en la que aún sigo trabajando, se acercó una chica que estaba haciendo su memoria de grado. No sé si existen los flechazos, pero para mí aquello fue lo más parecido a saber que si volvía a ver a esa chica iba entrar muy dentro de mí. Al día siguiente volvió a buscar aquel diccionario, y precisamente yo estaba leyendo el libro El jinete polaco, de Antonio Muñoz Molina, con la coincidencia de que ella también lo estaba leyendo, así que fue el mejor modo de iniciar una conversación que 21 años después seguimos haciendo, porque es la persona que hoy en día es mi mujer y con quien tengo dos hijas.

4. ¿Cuál es tu lugar preferido de una biblioteca?

Me gusta siempre sentarme junto a un ventanal que me permite ver la calle. Leer es también levantar la mirada y leer la vida. Recuerdo que Marcelo Mastroianni hacía lo mismo porque allí discurre la vida, y mientras lees te conectas con el mundo, con las personas, y te imaginas sus historias, sus vidas. Ese es mi lugar preferido en una biblioteca o en un bar. Somos seres fundamentalmente sociales.

5. Tu reino… por qué biblioteca

Mi biblioteca preferida es la biblioteca de mi barrio, la Biblioteca Municipal Torrente Ballester de Salamanca. Los trabajadores de esta biblioteca hacen una gran labor en uno de los barrios más grandes y populosos de Salamanca como es el barrio Garrido. Programan actividades, cuentacuentos, cine de verano… y 1000 actividades más. Además, por lo general suelen tener un trato muy cariñoso con las personas, que va más allá de su oficio y es más una vocación. Tengo recuerdos muy gratos de cuando de pequeñas acudían mis hijas durante las tardes frías del invierno salmantino.

6. ¿Para qué sueles acudir a las bibliotecas cuando vas como usuario? (Coger libros u otros materiales en préstamo, participar en alguna actividad o taller, estudiar o consultar materiales, etc.)

Generalmente acudo para coger libros sobre música y también discos. Soy un gran aficionado a la música y leo muchas bibliografías de músicos. Incluso tengo un programa de radio sobre música en la Universidad de Salamanca. Cuando mis hijas eran pequeñas acudíamos entre semana a las actividades que programaban. Y también los sábados por la mañana. Y en verano a las emisiones de cine en la calle. Una biblioteca es lo mejor que puede tener un barrio, porque es más que un sitio al que acudir para llevar en préstamo un libro. Es un lugar en el que vivir ilusiones y experiencias, y de los lugares que más contribuyen a la igualdad de los ciudadanos y a la propia democracia, un auténtico resorte para mitigar cualquier deficiencia en la igualdad de las personas a la información y a la tecnología. Como manifiesta Dudley “las bibliotecas han dejado de ser importantes porque hemos olvidado lo importantes que son”.

7. ¿Cuál es la última biblioteca que has visitado como usuario?

La biblioteca de mi barrio.

8. ¿Qué es lo que más te gusta de las bibliotecas?

Me gusta que sean puntos de encuentro con las personas. Lugares no sólo para ir a buscar contenidos, sino lugares para socializarse, charlar con los amigos y colegas bibliotecarios o encontrarte algún amigo y entablar una conversación.

9. Algún descubrimiento reciente del mundo bibliotecario que quieras compartir con otros usuarios (Puede ser un libro, un autor, un blog, alguna actividad de fomento de la lectura, etc.)

El libro del escritor leonés Julio Llamazares Distintas formas de mirar el agua. Se trata de una visión coral de un mismo momento vivido por más de 30 personajes pertenecientes a una familia el día que van a enterrar al pantano que sumergió el pueblo al abuelo de la familia. Sorprende la capacidad del autor para meterse en la piel de 30 personajes que han tenido distinta relación con el fallecido, y como en función de ello viven esos 20 minutos que hay desde que aparcan los coches junto al pantano y depositan las cenizas.

10. Define con una sola palabra qué significa para ti la biblioteca

Vida.

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