Las nuevas formas de lectura digital : el libro como sistema

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Alonso-Arévalo, J., Cordón-García, J.A. (2015). El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro. Cuadernos de documentación multimedia, 26, 24-47.

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El libro aparece como el medio utilizado por una población de autores y de lectores para satisfacer sus necesidades de comunicación escrita en la distancia y en el tiempo, necesidades que han sido satisfechas durante más de quinientos años por la estructura profesional de producción y distribución de los escritos. Las definiciones del libro se han dividido entre aquellas que lo consideran principalmente en su materialidad, y aquellas que lo consideran en su carácter de portador de un mensaje en una perspectiva sociológica y semiótica. Explicar un texto exclusivamente por su forma material sería absurdo y se incurriría en un simplismo. La identificación del mismo nunca ha representado problema alguno desde el momento en que el concepto estaba asociado a un soporte, el papel, que le confería un carácter unitario y, en cierto modo, totalizador. Pero la aparición de tecnologías de la información electrónica ha cambiado radicalmente este concepto de libro. La realidad es que, durante estos últimos años, el ecosistema del libro ha experimentado un cambio radical en todos sus elementos. La aparición de los libros electrónicos y las prestaciones asociadas a los mismos a través de las aplicaciones de e?reader y tablet, blog, plataformas y sistemas de lectura social, etc., han puesto en cuestión las definiciones canónicas asociadas al libro tradicional, lo que a su vez está trastocando las pautas y hábitos de lectura en particular.

Se transforma el papel de las librerías como núcleos de acceso al libro impreso, el papel de las bibliotecas como sitios de salvaguarda y difusión del saber, los derechos asociados a la función de autor y su dimensión económica, con la crisis del copyright y de la propiedad intelectual, la crisis de los intermediarios obligados a reinventarse e idear nuevas estructuras que les permitan sobrevivir en el contexto digital, en el que se está articulando una nueva cultura resultante de una economía del intercambio, colaboración, de la reputación, de la interactividad y de la integración, y en el que se ha producido la fractura digital con un nuevo concepto de lector cada vez más acostumbrado al uso de la lectura electrónica. Respondiendo con ello a un modelo de tecnologías disruptivas, es decir tecnologías o innovaciones que conducen a la desaparición de productos, servicios que utilizan preferiblemente una estrategia no sostenible frente a la nueva tecnología, que tiende hacia una progresiva consolidación en el mercado.

La tecnología no es un elemento neutro en como leemos, como producimos información, como la gestionamos, organizamos o difundimos. El libro digital no es una mera transposición de blancos sobre negros a una pantalla. En este contexto se están produciendo nuevas prácticas comunicativas, a través de nuevas estructuras y géneros discursivos que están caracterizados por la no linealidad y la interactividad. El libro se involucra con el software y se convierte en software. No en vano una de sus manifestaciones más innovadoras y rupturistas es la obra convertida en aplicación, en “app”, involucrando todo tipo de desarrollos y prestaciones multimedia o  incorpora un concepto más amplio se hace transmedia, esto es el desarrollo de un contenido sobre varios medias diferenciados, lo cual le abre las puertas al mundo de cualquiera de los sistemas de comunicación, convirtiéndose en una interfaz compartida.

La historia de la escritura es la historia de la socialización de la misma; la invención de la imprenta incrementó exponencialmente, las audiencias e incluso el vocabulario disponible, de varios miles de palabras en el siglo XV, a un millón en la actualidad; de manera similar la llegada del libro electrónico ha amplificado considerablemente la capacidad de lectura gracias a la naturaleza social de los contenidos que se imbrican en la cultura compartida de la filosofía de la web 2.0. Esta yuxtaposición de sus líneas fronterizas ha creado espacios novedosos y cambiantes en los que el concepto de libro se ha extendido a territorios antes inexplorados, lo que a su vez está repercutiendo en su visibilidad. Si a menudo se pone de manifiesto que la llegada de la digitalización está acabando con el libro y la lectura, las prácticas generales de lecto-escritura se están incrementando. Ahora más gente escribe, más gente lee, más autores publican a través de diferentes géneros como pueden ser blogs, prensa o redes sociales. Y al albur de todos estos cambios el mismo concepto de libro cambia.

Mientras los libros impresos han privilegiado la abstracción y la conceptualización, las nuevas tecnologías han permitido la configuración de nuevas identidades expresivas, donde el orden cognitivo, emocional y sociocultural, está siendo sustituido. Aún no sabemos de manera definitiva si esta nueva realidad es un cambio en positivo o en negativo en unos u otros aspectos. Muy frecuentemente nos encontramos con titulares de prensa que nos dicen una cosa o la contraria, que se lee más, que se lee menos en digital, que se lee más despacio, o más deprisa, que lo digital contribuye a una lectura no concentrada y dispersa, o bien que la percepción de la lectura no es sólo visual, y que las nuevas tecnologías favorecen un aprendizaje multimedia más completo; en la mayoría de estos casos los estudios cuentan con muestras muy fragmentadas y a veces apriorísticas de sólo unos pocos lectores analizados. Por ello debemos de ser prudentes, y esperar que haya estudios más amplios y contrastados.

En el cambio de lo analógico a lo digital el libro objeto desaparece y se convierte en una intefaz que se imbrica perfectamente con el software, en la que cobran importancia el acceso, lo abierto, la comunicación y lo social, conformando más como un sistema de comunicación que como un objeto. Los libros devienen en  una experiencia compartida en un lugar en red, y la lectura que siempre fue social, se hace más SOCIAL. De este modo la «lectura social» se desarrolla en entornos virtuales en donde el libro y la lectura propician la formación de una «comunidad» y alguna forma de intercambio. Es un espacio de intercambio de información y de comunicación horizontal, donde las obras se evalúan, califican y etiquetan. Es habitual que los lectores compartan información sobre libros impresos y electrónicos que poseen, libros que han leído, libros que están leyendo, los que quisieran tener, y los que quisieran llegar a leer algún día.

Por lo que podemos decir que se está produciendo una asincronismo entre la progresión rápida de la tecnologías de la comunicación, por una parte, y la evolución de las prácticas de lectura de los usuarios por otra; originándose una asimilación lenta de estas por parte de las instituciones. Si bien es preciso tener en cuenta el cambio natural de las generaciones de lectores, que se ven directamente influenciados por las mutaciones inducidas en cuanto a los dispositivos y las practicas de lectura. Y será esta primera generación que comienza a tener contacto desde la infancia con los dispositivos de pantalla táctil, tablet y smartphones, la que hará parte de su aprendizaje de lectura y de escritura sobre estos dispositivos digitales, y la que marcará sin ninguna duda la ruptura con el soporte impreso. Por lo que es preciso pensar la lectura más allá del libro, en un contexto de computación de lo real, con libros electrónicos que presentaran narratividades reticulares, no lineales, en un contexto aumentado de web en tiempo real, y de soportes de lectura que utilizarán nanotecnologías de almacenamiento. El futuro está por escribir.

Más en: Alonso-Arévalo, Julio and Cordón-García, José-Antonio Lectura Social, metadatos y visibilidad de la información., 2014 . In XLV Jornadas Mexicanas de Biblioteconomía, Monterrey, México, 16 de mayo de 2014. (In Press) [Conference paper] http://eprints.rclis.org/23095/1/Lectura%20Social%20corregido2.pdf

Alonso-Arévalo, J. and J. A. Cordón-García “El libro como sistema: hacia un nuevo concepto de libro.” Cuadernos de Documentación Multimedia vol. 26, n. 0 (2015).  pp. 25-47. http://revistas.ucm.es/index.php/CDMU/article/view/50628 

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