Archivo de la etiqueta: PreTextos

Mendel el de los Libros

[]

Stefan Zweig. “Mendel el de los libros” Acantilado, 2009
57 p.

Escrito en 1929, Mendel el de los libros narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío ruso no sólo es tolerado, sino querido y admirado por el dueño del café Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio austrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo xx.

Os dejo algunas citas:

«Precisamente yo, que debía saber que los libros sólo se escriben para, por encima del propio aliento, unir a los seres humanos, y así defendernos frente al inexorable reverso de toda la existencia: la fugacidad y el olvido».

“Todo lo que de extraordinario y más poderoso se produce en nuestra existencia se logra sólo a través de la concentración interior, a través de una monomanía sublime sagradamente emparentada con la locura”

«Mendel ya no era Mendel, como el mundo ya no era el mundo»

PreTextos: Que bello es ser bibliotecaria!!! Los estereotipos de la identidad profesional

 

Que Bello Es Vivir de Frank Capra (1946)

En el min. 1:47.40 del vídeo QUE BELLO ES VIVIR se produce esta escena una conversación entre Georges Bailey y el ángel Clarence.https://www.youtube.com/watch?v=bpPjOgwjI8M

 

En este caso el esterotipo de la manida imagen profesional del bibliotecario se cumple con toda la parafernalia. Es una mujer, vestida al estilo más austero, poco elegante, poco atractiva, con gafas, moño, y un tanto huraña. Además en este caso se muestra como la peor de las vidas posibles ¿Quién da más?

Es Nochebuena y tras escuchar los ruegos de los habitantes de Bedford Falls, los ángeles encargan a Clarence, ángel de  segunda que ayude a George Bailey. Clarence decide entonces hacerle ver qué habría sucedido si él no hubiera nacido: ve así el pueblo que ahora se llama Potterville, donde ninguno de sus amigos le reconoce.

La visión que Clarence hace ver a George es desoladora: el pueblo ha dejado de llamarse Bedford Falls y ahora se llama Poterville; los vecinos y amigos a los que ha ayudado no le reconocen; ve la tumba de su hermano al que no pudo salvar por no haber nacido, y piensa en los que murieron en la guerra porque su hermano no estuvo allí para salvarlo; las casas que ayudó a construir con sus empréstitos nunca se construyeron; su tío Billy está en un manicomio; su madre, viuda y sin hijos, regenta una pensión y finalmente su esposa es una bibliotecaria solterona. Desesperado por la visión, George regresa al puente donde había intentado suicidarse, y pide a Dios que le devuelva su vida.

– Curioso, ¿eh?. La vida de cada hombre afecta a muchas vidas y cuando él no está deja un terrible hueco, ¿no crees?
– Recuerda que un hombre que tiene amigos no es un fracaso.
– Ya ves Georges que tu vida ha sido maravillosa no comprendes el error que seria poner fin a ella
– Clarence Donde está Mary
– Eso no puedo…
– No se como hace estas cosas, pero digamelo, donde está!!! Si lo sabe dígame donde está mi mujer!! Por favor Clarence
– No debo decirtelo !!
– ¿Donde está Clarence?
– No te va a gustar Georges
– ¿Donde está?
– Es una solterona, nunca se casó
– ¿Donde está?
– Está, está… a punto de cerrar la biblioteca hoy
– Ay !! Debe haber un modo más fácil de ganarse unas alas…

PreTextos: La ciudad de los libros soñadores

ciudad-libros-sonadores-walter-moers-l-ggftiy

Moers, Walter: La ciudad de los libros soñadores. Madrid: Maeva, 2006.

Poco antes de morir, Danzerote entrega a su discípulo Hildegunst von Mythenmetz un extraño manuscrito y le pide que se dirija a la ciudad de los libros soñadores. Al leer el libro, el joven Hildegunst descubre que su autor tiene un don único, el Orm, y se dispone a buscarlo en aquella extraña ciudad. Hildegunst descubre un lugar subterráneo poblado por fantásticos personajes obsesionados con los poderes secretos de los libros, libreros de viejo y coleccionistas de rarezas literarias, cazadores de libros capaces de matar por un manuscrito deseado… Deberá reunir todo su valor para adentrarse en las catacumbas donde se esconde el temible rey de las sombras. Empiezan entonces para el joven unas muy inesperadas y fascinantes aventuras por el mundo mágico de los libros.

Extractos:

“Taron Trekko corría el riesgo de morirse de hambre, y eso en una ciudad que pululaba de restaurantes y gente con ganas de divertirse. Sin embargo, descubrió rápidamente con qué se podía ganar en Bibliópolis mucho más dinero que haciendo jueguecitos para borrachos: con libros raros. Llegar a esa conclusión no tuvo nada de difícil, porque allí casi todo el mundo vendía libros. Sin embargo, había un tipo de ejemplares especialmente raros para los que siempre había una gran demanda. Eran los libros de la Lista Dorada.”

librillos2

“Los libros reunidos en esa lista no se podían comprar en ninguna librería de viejo de Bibliópolis. Sólo muy rara vez aparecía realmente alguno de ellos y era adquirido enseguida en subasta por algún coleccionista rico: eran leyendas que por todas partes suscitaban la codicia, parecidas a las de los diamantes gigantes de la Fortaleza de los Dragones. Entre esos libros estaban El libro sangriento, Las maldiciones de los demonios de Nokimo Norken o el Manual de los gestos peligrosos… y algunos centenares de títulos más. Un tipo especial de aventureros – los llamaban cazadores de libros – se había especializado en buscar esas obras valiosas en las entrañas de Bibliópolis y sacarlas a la superficie. Algunos de ellos habían sido contratados por coleccionistas o libreros, otros buscaban por su cuenta. Las recompensas ofrecidas por la consecución de los libros de la Lista Dorada eran tan astronómicas que encontrar un solo ejemplar podía hacer rico a un cazador de libros. Era una profesión peligrosa, la más peligrosa de toda Bibliópolis. La búsqueda de un libro desaparecido quizá os parezca, mis audaces compañeros de viaje, una aburrida ocupación de un librero gagá, pero allí en los abismos de la misteriosa ciudad conllevaba más riesgos mortales que la caza de escorpiones de cristal en las grutas de la Garganta de los Demonios.”

PreTextos: La Biblioteca de Babel (Borges)

[]

Foto: Escalera de subida al segundo piso. Biblioteca General Histórica – Universidad de Salamanca
La Biblioteca de Babel (Borges)

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se componte de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito… La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.

PreTextos: cosas por las que llorar cien veces

[]

Kou Nakamura. Cosas por las que llorar cien veces. Madriod: EMECE, 2010. ISBN: 9788496580589. 200 p.

Leer 1er capítulo

Book es una perrita sensible que su dueño encontró en la calle dentro de una caja de cartón delante de la biblioteca. Lo que más le gusta a Book es oír el sonido del motor de la moto de su joven amo. Cuando Book enferma, su amo vuelve a casa de sus padres para pasar con la perra los que tal vez sean sus últimos días. Pero Book se recupera, su dueño regresa a casa u decide pedirle  a su novia que se case con él. Ella le propone que hagan antes una prueba y vivan juntos durante un año. Pero esta vez será la chica la que caerá enferma, circunstancia que modificará completamente sus planes.

Extractos

“Me la encontré junto al aparcamiento de bicis y motos de la biblioteca. Yo acababa de empezar mi vida de estudiante, me estaba preparando para el ingreso en la universidad, y estudiaba en la biblioteca. El aire de la sala rebosaba de la dulzura y la melancolía de un día laborable de primavera. Entre viejos que apenas se movían y estudiantes de mi edad que también parecían estar preparando exámenes de ingreso, yo resolvía un problema de planos complejos.

Cerré el libro de matemáticas y miré hacia afuera por la ventana. Un atardecer de primavera parecía diluir todos los sonidos y los colores. Cuatro o cinco estudiantes de primaria estaban reunidos alrededor de lo que parecía una caja. Me eché la mochila al hombro y me levanté.

Abandoné la sala de lectura y bajé la escalera pisando con firmeza. Mis zapatillas deportivas chirriaron contra el suelo. En un rinconcito de mi mente seguían los chicos que había visto desde la ventana. Tuve algo parecido a una intuición.

Crucé las puertas automáticas y, mientras caminaba pegado a la pared, pensé: «Estudiantes de primaria… sentados alrededor de algo, ¿qué debía de ser lo que estaban mirando? Algún cromo raro. O tal vez un estuche raro. Un insecto raro. Un color raro. Una forma rara.»

Uno de los escolares se dio cuenta de mi presencia y levantó la cabeza. Los otros dos también se volvieron hacia mí. Yo puse cara de chico mayor simpático y me asomé para ver la caja.

En su interior había un perro. Un cachorro que cabía en la palma de una mano. Pequeño. Me pregunté por qué era tan pequeño. A primera vista, comprendí que acababa de nacer.”

Pues entonces tenemos que pensar un nombre de macho ­añadí mirando a Rapado. 

Tenía que ponerle un nombre que pudieran aceptar ellos tres. Eran bastante espabilados para ser estudiantes de primaria. Si no podía dar con un nombre que superara el de Wakame, no tenía derecho a llevarme al perro, ni tampoco aprobaría el ingreso en la universidad.

El animal estaba envuelto en una toalla. Un nombre que le fuera bien y que resultara pegadizo e impactante. Su cuerpo estaba cubierto de pelo corto, marrón y ensortijado. Era pequeño. Extremadamente pequeño.

¡Ya está! ­exclamé­. Estaba en una biblioteca, así que se llamará Book”

PreTextos: F.W. Lancaster. “La información es una cosa bastante intangible”

lancaster_photo

“La información es una cosa bastante intangible, no es posible verla, oírla o sentirla. Estamos informados acerca de una materia si nuestro estado de conocimiento de aquélla se transforma de alguna manera”

F.W. Lancaster. In memorian

(+Illinois, Estados Unidos, 25 de agosto de 2013)

Cancion Librarian del grupo My Morning Jacket

f35ea76b-6bba-4333-bce2-67344303ee13

Cancion Librarian del grupo My Morning Jacket. 

Canción de cierre de PLANETA BIBLIOTECA de Radio USal

Escuchar la canción

Camina por el patio, hacia la biblioteca…
Puedo oír el zumbido de los insectos y las hojas…

Paseas por la escalera que hay junto al pasillo de los libros…
que desde que tenemos internet, casi nadie  utiliza
Entro en el baño… me peino…

Mientras buscas algo en la prensa…
Te espío escuchando la radio …

Mientras llueve canta Karen de Carpenters …
Otra encantadora víctima del diabólico espejo…

Te miro con un lápiz en tu pelo…
observo la belleza que el señor puso en ti…

Simple y pequeño ratón de biblioteca. Escondida debajo de tus gafas…
Eres la más sexy bibliotecaria… Quítate esas gafas y deja caer tu pelo para mí.

Te veo en la biblioteca y me imagino
a ti y a mi cenando, pasando el tiempo, y luego hacemos el amor
.
Y entonces ¿Qué podría decirte yo mientras estamos en la cama?
¿Qué pasa dentro de nosotros que nos hace hacer lo contrario…?

Dulce pequeño ratón de biblioteca. Escondida debajo de tus gafas…
Es la bibliotecaria más sexy …
Quítate esas gafas y deja caer tu pelo para mí.

Simple pequeña belleza. Siento el cielo en tu respiración.
El más simple de los placeres.

“The Librarian” del grupo My Morning Jacket

PreTextos – Carl Sagan – Que cosa más sorpendente es un libro


http://www.scalzi.com/whatever/csagan1220.jpg

“Qué cosa más sorprendente es un libro. Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en las que están impresos montones de curiosos garabatos. Pero, cuando se empieza a leer, se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto hace miles de años. A través del Tiempo, un autor habla clara y silenciosamente dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente. La escritura es, tal vez, el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí. Personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del Tiempo. Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione”

Carl Sagan (1934 – 1996), astrónomo y divulgador científico estadounidense

http://farm6.staticflickr.com/5473/9796593564_5a26d1acc3_o_d.jp

PreTextos: Balzac y la joven costurera china

 

[]

Sijie, Dai. Balzac y la joven costurera china. Madrid: Salamandra, 2002
ISBN:978-84-7888-650

Balzac y la joven costurera china es un ejemplo de cómo la realidad puede superar y convertirse en ficción, y de cómo aún es posible encontrar un nuevo giro en la lectura de los clásicos, lamentable peaje que sin duda hay que agradecerle a Mao y a su nefasta política cultural. Además de valioso testimonio histórico, “Balzac y la joven costurera china” es un conmovedor homenaje al poder de la palabra escrita y al deseo innato de libertad.

Dos adolescentes chinos son enviados a una aldea perdida en las montañas del Fénix del Cielo, cerca de la frontera con el Tíbet, para cumplir con el proceso de «reeducación» implantado por Mao Zedong a finales de los años sesenta. Soportando unas condiciones de vida infrahumanas, con unas perspectivas casi nulas de regresar algún día a su ciudad natal, todo cambia con la aparición de una maleta clandestina llena de obras emblemáticas de la literatura occidental. Así pues, gracias a la lectura de Balzac, Dumas, Stendhal o Romain Roland, los dos jóvenes descubrirán un mundo repleto de poesía, sentimientos y pasiones desconocidas, y aprenderán que un libro puede ser un instrumento valiosísimo a la hora de conquistar a la atractiva Sastrecilla, la joven hija del sastre del pueblo vecino.

Extractos

“A su lado se hallaba una mujer comunista disfrazada de campesina, con un pañuelo rojo en la cabeza (según un chiste vulgar que por aquel entonces circulaba entre los alumnos, se había envuelto la cabeza con su propia compresa). Aquellos manuales y El pequeño libro rojo de Mao siguieron siendo, durante varios años, nuestra única fuente de conocimiento intelectual. Todos los demás libros estaban prohibidos.”

“Advertí un libro abandonado en una mesa, y me pasmó aquel descubrimiento en una región poblada por analfabetos; hacía una eternidad que no tocaba las páginas de un libro. Me acerqué enseguida, pero el resultado fue más bien decepcionante: era un catálogo de colores de tejidos, editado por una fábrica de tintes.”

“­Supongo que son libros ­dijo Luo rompiendo el silencio­. El modo como la ocultas y  la aseguras con cerraduras basta para revelar tu secreto: sin duda contiene libros prohibidos. La maleta estaba sin duda llena de libros prohibidos. Hablábamos a menudo de ello, Luo y yo, sin conseguir imaginar de qué tipo de libros se trataba. (Por aquel entonces, todos los libros estaban prohibidos, salvo los de Mao y sus partidarios, y las obras puramente científicas.) Establecimos una larga lista de libros posibles: las novelas clásicas chinas, desde Los Tres Reinos combatientes hasta el Sueño en el Pabellón Rojo, pasando por el Jin Ping Mei, conocido por ser un libro erótico. Estaba también la poesía de las dinastías Tang, Song, Ming y Qin. Y también las pinturas tradicionales de Zu Da, de Shi Tao, de Tong Qicheng…  Hablamos incluso de la Biblia, Las palabras de los cinco ancianos, un libro supuestamente prohibido desde hacía siglos, en el que cinco grandes profetas de la dinastía Han revelaban, en la cima de una montaña sagrada, lo que iba a suceder en los dos mil años por venir.

“­¿Has oído hablar de la literatura occidental? ­me preguntó un día Luo

.­No demasiado. Ya sabes que mis padres sólo se interesan por su profesión. Al margen de la medicina, no conocen gran cosa.

Con los míos pasa lo mismo. Pero mi tía tenía algunos libros extranjeros traducidos al chino antes de la Revolución cultural. Recuerdo que me leyó unos pasajes de un libro que se llamaba Don Quijote, la historia de un viejo caballero bastante chusco.

¿Y dónde están ahora esos libros?

Se hicieron humo. Fueron confiscados por los guardias rojos que los quemaron en público, sin compasión alguna, justo al pie de su edificio.”

“Tras habernos abierto los ojos, Úrsula Mirouët fue devuelta en el plazo fijado a su propietario titular, el Cuatrojos sin gafas. Habíamos acariciado la ilusión de que nos prestaría otros libros ocultos en su maleta secreta, a cambio de los duros trabajos, físicamente insoportables, que hacíamos para él”

“Nos acercamos a la maleta. Estaba atada con una gruesa cuerda de paja trenzada, anudada en cruz. La liberamos de sus ataduras y la abrimos silenciosamente. En el interior, montones de libros se iluminaron bajo nuestra linterna eléctrica y los grandes escritores occidentales nos recibieron con los brazos abiertos: a su cabeza estaba nuestro viejo amigo Balzac, con cinco o seis novelas, seguido de Victor Hugo, Stendhal, Dumas, Flaubert, Baudelaire, Romain Rolland, Rousseau, Tolstoi, Gogol, Dostoievski y algunos ingleses: Dickens, Kipling, Emily Bronte… ¡Qué maravilla! Tenía la sensación de que iba a desvanecerme en las brumas de la embriaguez.”

“Mis libros preferidos eran, normalmente, las colecciones de cuentos, que narran una historia bien compuesta, con ideas brillantes, a veces divertidas o que te dejan sin aliento, historias que te acompañan toda la vida. Por lo que a las novelas largas se refiere, salvo por algunas excepciones, me mostraba bastante desconfiado. Pero Jean­Christophe, con su empecinado individualismo, sin mezquindad alguna, fue para mí una saludable revelación. Me zambullí literalmente en el poderoso río de aquellos centenares de páginas. Era para mí el libro soñado: al acabar de leerlo, ni la maldita vida ni el maldito mundo volvían a ser como antes. ”

“Cada vez que pienso en él, recuerdo una anécdota que me contaron: cierto día, los guardias rojos registraron su casa y encontraron un libro oculto bajo la almohada, escrito en una lengua extranjera que nadie conocía. La escena no dejaba de parecerse a la de la pandilla del cojo en torno a El primo Pons. Fue preciso enviar el botín a la Universidad de Pekín para saber,  finalmente, que se trataba de una Biblia en latín. Le costó muy caro al pastor pues, desde entonces, estaba obligado a limpiar la calle, siempre la misma, de la mañana a la noche, ocho horas diarias, hiciera el tiempo que hiciese. Acabó así convirtiéndose en un adorno móvil del paisaje.”