
Mia Sato, The Verge. “Meta addresses ‘pervert glasses’ reputation with a privacy fix and a new marketing campaign”. 27 de agosto de 2026. Artículo original en The Verge
Meta ha actualizado sus gafas inteligentes con IA para solucionar un problema de privacidad que permitía continuar grabando después de cubrir el pequeño LED frontal que indica a las personas cercanas que la cámara estaba activa. Con la nueva actualización, la cámara deja de funcionar automáticamente si se tapa el indicador luminoso durante una grabación. La compañía afirma que seguirá introduciendo medidas para garantizar que el LED pueda cumplir de forma fiable su función de advertir a terceros.
El problema había generado preocupación porque algunos usuarios habían descubierto cómo burlar el sistema de aviso luminoso, lo que permitía grabar a otras personas sin que estas fueran conscientes de ello. Las gafas ya incorporaban mecanismos para desactivar la cámara cuando se manipulaba físicamente el LED, pero el nuevo parche pretende cerrar específicamente la posibilidad de iniciar la grabación y posteriormente ocultar la luz.
La cuestión tiene especial importancia porque las gafas de Meta combinan cámara, micrófonos e inteligencia artificial en un dispositivo que puede utilizarse de forma aparentemente discreta. Las críticas han aumentado a raíz de casos de personas grabadas sin consentimiento, bromas realizadas en espacios públicos y otras situaciones de posible acoso. También han surgido inquietudes relacionadas con la incorporación de funciones de reconocimiento facial.
Paralelamente, Meta ha puesto en marcha una campaña de comunicación pública para explicar cómo funciona el indicador de grabación. La compañía está colocando carteles y difundiendo vídeos en lugares donde sus gafas tienen una presencia importante. El mensaje central es sencillo: si la luz está encendida, las gafas están capturando imágenes; si no hay luz, no están capturando.
El caso pone de manifiesto uno de los grandes retos de las tecnologías vestibles con IA: no basta con incorporar mecanismos técnicos de privacidad, sino que estos deben ser comprensibles y visibles para las personas que rodean al usuario. La decisión de Meta combina así una solución técnica con una estrategia de educación pública, en un intento de recuperar la confianza ante el temor de que unas gafas capaces de grabar y procesar información de forma prácticamente invisible puedan convertirse en una herramienta de vigilancia cotidiana.