La alfabetización en inteligencia artificial y las habilidades socioemocionales como competencias transversales en la educación.

Licardo, Marta, y Alenka Lipovec, eds. Artificial Intelligence Literacy and Social-Emotional Skills as Transversal Competencies in Education. Hamburgo: Verlag Dr. Kovač, 2024

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Esta monografía científica, financiada en el marco del proyecto SETCOM (Entornos de Soporte para la Mejora de Competencias Transversales en la Educación), aborda en profundidad la intersección crítica entre la alfabetización en Inteligencia Artificial (IA) y el desarrollo de habilidades socioemocionales (SE) dentro de los sistemas educativos actuales.

A través de una rigurosa aproximación metodológica basada en la investigación pedagógica empírica, el volumen se compone de múltiples estudios orientados a tender puentes entre las directrices de las políticas públicas y la práctica real en las aulas. El postulado central de la obra sostiene que tanto la capacidad técnica para comprender la IA como las competencias humanas de índole emocional no deben avanzar de forma aislada, sino converger de forma sinérgica como pilares fundamentales y transversales que doten a estudiantes y profesores de las herramientas necesarias para navegar un ecosistema digital dinámico y en constante transformación.

En la dimensión puramente tecnológica, el texto examina el panorama de la Inteligencia Artificial aplicada en la educación (AIED), desglosando conceptualmente sus aproximaciones en cuatro ejes: aprender con la IA, utilizar la IA para comprender los procesos de aprendizaje (mediante la analítica de trazas digitales y movimientos del usuario), aprender sobre la tecnología en sí y prepararse éticamente para sus implicaciones laborales y de privacidad. Se ofrece un repaso histórico riguroso que va desde las primeras máquinas de opción múltiple de Sidney Pressey en la década de 1920 y los dispositivos de retroalimentación inmediata basados en el condicionamiento de B.F. Skinner, hasta los actuales Sistemas de Tutoría Inteligente (ITS). La monografía resalta que, gracias a los modelos de aprendizaje automático y por refuerzo, los sistemas de tutoría actuales han alcanzado capacidades competitivas comparables a las de un tutor humano personalizado, reduciendo drásticamente los tiempos de asimilación de contenidos y adaptándose de forma flexible a las necesidades e inclusión de cada estudiante.

Por otro lado, la obra categoriza las tecnologías de IA vigentes en tres grandes grupos superpuestos según sus destinatarios: las enfocadas en el estudiante (que incluyen aplicaciones asistidas, simulaciones, herramientas para personas con discapacidad, chatbots de tutoría y evaluaciones formativas automatizadas), las enfocadas en el docente (como la detección de plagio, curación inteligente de materiales de enseñanza y asistentes de corrección) y las institucionales (centradas en la planificación de horarios, procesos de admisión y la detección temprana de deserción escolar). En este sentido, la irrupción de las herramientas de IA generativa ocupa un espacio analítico relevante; mediante diversos estudios de caso prácticos con estudiantes universitarios de educación de la Universidad de Maribor, se demuestra el inmenso valor de estas plataformas como catalizadores de lluvia de ideas y copilotos de investigación creativa. Sin embargo, los investigadores lanzan una advertencia contundente al ilustrar cómo una formulación imprecisa de instrucciones (prompts de baja calidad) o una terminología inadecuada pueden desembocar en resultados defectuosos, lo que sitúa la capacidad de evaluación crítica y el dominio conceptual del ser humano por encima del automatismo computacional.

Finalmente, el libro profundiza en el factor humano analizando el rol fundamental del Aprendizaje Socioemocional (SEL) y la competencia relacional de los profesores. Se presentan análisis de tipologías para comprender las actitudes de los alumnos ante la IA y su relación con el trabajo en equipo, una destreza indispensable puesto que los propios algoritmos de IA ya se usan con éxito para conformar grupos de estudio heterogéneos y dinámicos en las aulas. Los capítulos de cierre se enfocan en los educadores de distintos niveles escolares, señalando que las creencias y actitudes que posee un docente acerca del aprendizaje socioemocional actúan como predictores directos de su competencia relacional, es decir, de su capacidad para establecer y sostener vínculos humanos constructivos y empáticos. El libro concluye con una firme defensa de la ética y la cautela: la tecnología en la enseñanza no debe mitificarse ni emplearse ciegamente (lo que generaría un oxímoron pedagógico debido a las respuestas absurdas que las máquinas aún producen), sino que debe gestionarse a través de un enfoque centrado en el bienestar humano para dar pie a una educación equitativa, transformadora, inclusiva y verdaderamente holística.









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