Ciencia abierta y ciencia ciudadana: ¿una relación simbiótica?

 Vohland, K., Göbel, C.: Open Science und Citizen Science alssymbiotischeBeziehung? TATuPZeitschriftfürTechnikfolgenabschätzung in Theorie und Praxis 26(1–2), 18–24 (2017)

«Mientras que la Ciencia Abierta abre la puerta del mundo académico al mundo, la Ciencia Ciudadana invita al mundo a entrar (a experimentar la ciencia). La interacción entre ciudadanos y científicos reduce la brecha entre ambos. De este modo, expertos y no expertos resuelven juntos problemas de interés común, según el rigor del método científico.» (encuestado)

Vohland, K., Göbel, C.: Open Science und Citizen Science alssymbiotischeBeziehung? TATuPZeitschriftfürTechnikfolgenabschätzung in Theorie und Praxis 26(1–2), 18–24 (2017)

Texto completo

La Ciencia Ciudadana (CS) es un campo de aplicación prominente para la Ciencia Abierta (OS), y ambos tienen fuertes sinergias, tales como: abogar por que los datos y metadatos generados a través de la ciencia se pongan a disposición del público; apoyar una colaboración más equitativa entre los diferentes tipos de científicos y ciudadanos; y facilitar la transferencia de conocimientos a una gama más amplia de audiencias.

Ambos conceptos postulan e impulsan una futura apertura de la ciencia, si bien la política de Ciencia Abierta se centra principalmente en el proceso de la ciencia, mientras que la conceptualización de la Ciencia Ciudadana se centra más en los actores y sus interacciones. Ambos enfoques tienen en común la exigencia de un proceso de investigación transparente y unos resultados de investigación de libre acceso. Existen sinergias en cuanto a la participación de los ciudadanos y la accesibilidad de los resultados y procesos de investigación.

La Ciencia Ciudadana y la Ciencia Abierta son dos paradigmas que no sólo describen cómo puede realizarse la investigación, sino que también encierran opiniones normativas sobre cómo debería realizarse la ciencia. En diferentes entornos, a veces se desarrollan de forma independiente y otras veces de forma interdependiente. Dependiendo de la interpretación, pueden compartir valores fundamentales para el avance de la ciencia y la sociedad, por lo que merece la pena examinar sus relaciones (reales y potenciales). Dado que la UNESCO ha optado por plantear la Ciencia Abierta como concepto global, se propone entender la Ciencia Ciudadana como un elemento vinculado y esencial de la primera. La Ciencia Abierta suele definirse mediante una serie de conceptos clave que hacen referencia a la accesibilidad de los resultados y procesos de investigación, y cada vez más a las infraestructuras de investigación. La Ciencia Ciudadana, por su parte, suele proponer ampliar la comprensión de la apertura incluyendo la participación de investigadores no profesionales (Figura)

«Abrir los datos y el acceso a los artículos científicos es necesario, pero no es suficiente para la transición hacia la Ciencia Abierta: ¡la producción de conocimiento también debe ser más abierta para una participación más profunda!»

(encuestado)

La Ciencia Ciudadana puede entenderse como la que da sentido a la Ciencia Abierta en una dimensión de proceso, al constituir el medio para procesos abiertos, holísticos y participativos de generación de conocimiento. Para considerar cómo la Ciencia Ciudadana puede beneficiarse o se ve obstaculizada por una ciencia académica más abierta y para debatir cómo es la Ciencia Ciudadana abierta, es necesario centrarse en los elementos clave del Acceso Abierto, los Recursos Educativos Abiertos, los Datos Abiertos y el Software y Hardware Abiertos.

Los actores clave de la Ciencia Ciudadana son los «científicos», como los investigadores académicos profesionales, y los «científicos ciudadanos» (normalmente) no remunerados, o voluntarios. Ambos recurren a una serie de fuentes de conocimiento y niveles de experiencia. En un extremo del espectro, los expertos suelen ser (aunque no exclusivamente) investigadores profesionales, académicos y/o con credenciales tradicionales que abren sus actividades de investigación al público. En el otro extremo, los investigadores ciudadanos suelen ser miembros del público en general que participan o contribuyen a las actividades científicas sin haber recibido una formación formal en la disciplina concreta a la que se recurre en las actividades de ciencia ciudadana.

La experiencia que aportan los científicos ciudadanos suele ser de naturaleza diferente a la de los investigadores profesionales, por ejemplo, aportando conocimientos locales o acceso a datos privados. Suelen pasar de la perspectiva de los legos a la de los expertos a lo largo de su participación en la ciencia. Por ejemplo, un investigador que empieza participando en un proyecto de ciencia ciudadana puede acabar desempeñando un papel más autorizado con el tiempo, por ejemplo, validando los datos aportados por otros participantes o siendo coautor de una publicación. Además, los investigadores formados en una disciplina específica suelen adquirir experiencia en diferentes enfoques epistemológicos a través de las actividades de Ciencia Ciudadana. De hecho, uno de los valores de la Ciencia Ciudadana es promover el aprendizaje y desarrollar una mayor comprensión a través del compromiso. En el contexto de la Ciencia Ciudadana, los científicos son personas que pueden trabajar en instituciones (por ejemplo, universidades, organizaciones de investigación, autoridades públicas y museos) o de forma independiente.

Tanto la Ciencia Abierta como la Ciencia Ciudadana tienen potencial para abordar muchos de los grandes retos de nuestro tiempo, como la justicia social, las epidemias, la respuesta a las emergencias y la resiliencia, la vigilancia del medio ambiente, el cambio climático y el desarrollo sostenible