Declaración para el futuro de Internet

Declaration for the Future of Internet

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La Declaración para el Futuro de Internet, firmada por más de 60 socios internacionales hasta la fecha, establece la visión y los principios de una Internet de confianza.

El 28 de abril de 2022, la Casa Blanca emitió una «Declaración para el Futuro de Internet», en colaboración con otras 60 naciones y acuerdos mundiales, en la que se esbozaba el programa de Estados Unidos para Internet bajo la presidencia de Joe Biden. Las redes en línea se encuentran en un estado de angustia, con muchas preocupaciones que afectan directamente a los usuarios a diario. Las cuestiones relacionadas con la privacidad en línea, la preservación de la dignidad humana y la censura han sido tema de conversación en la industria tecnológica. Algunas empresas tecnológicas han intentado abordar estas cuestiones por su cuenta, pero no ha habido una política universal del gobierno federal que marque la agenda nacional. Pero, ¿la última declaración del gobierno de Biden implementa realmente nuevas políticas para tratar de frenar estas controversias modernas?

La respuesta de Estados Unidos a los problemas introducidos por las nuevas tecnologías ha sido escasa, especialmente en comparación con otros líderes mundiales. La Unión Europea propone constantemente nuevos planes para proteger los derechos humanos y la privacidad de los consumidores que utilizan Internet y no ha hecho más que reforzar la protección de sus ciudadanos. Más recientemente, la Comisión Europea acordó la Ley de Servicios Digitales, una legislación que encomienda a las grandes corporaciones tecnológicas la carga de proteger a los consumidores de la región. Las empresas más grandes son las que más responsabilidad tienen, lo que incluye compartir los datos con las autoridades, realizar auditorías externas y la opción de que los usuarios puedan optar por no recibir ciertas recomendaciones basadas en la elaboración de perfiles. Otras normas se aplican a todos los servicios digitales cubiertos por la legislación, como la presentación de informes de transparencia, los requisitos de los acuerdos de servicio que protegen los derechos de los usuarios y la cooperación con las autoridades nacionales. La política digital de EE.UU. va muy por detrás de la de la UE, incluso después de la declaración de la Casa Blanca.

Para elaborar la declaración, Estados Unidos ha trabajado durante más de un año con líderes civiles, la industria tecnológica, académicos y «otras partes interesadas», según un comunicado de prensa. Fue respaldada por 60 socios mundiales, y estas potencias trabajarán con EE.UU. para promover la visión de Internet descrita en el documento. La «Declaración para el Futuro de Internet» expresa de forma elocuente el objetivo de la administración Biden para la Internet de hoy en día, pero no ofrece ningún plan concreto sobre cómo podría lograrse. Los socios creen que Internet debe ser una red de redes descentralizada, en la que muchas autoridades tengan voz y voto en el desarrollo de la conectividad. Al igual que la forma en que se diseñó la declaración, Estados Unidos pretende que Internet sea un desarrollo colaborativo entre los gobiernos, la industria tecnológica y el mundo académico. «Las tecnologías digitales que dependen de Internet obtendrán los mayores beneficios cuando funcionen como sistemas abiertos, libres, globales, interoperables, fiables y seguros», afirma la declaración.