No pida libros de esta biblioteca

BIBLIOTECA

No pida libros de esta biblioteca,
rezaba el letrero de la vitrina.

Pensé cuántas horas me pasaría
mirando ese cartel y consultando
las almas de sus dueños,
que habitaban entre esas páginas.

Pensé en las manos que hojearon
esos libros antes de que yo llegara.
Tuve la certeza absoluta
de que todos los destinos son provisionales.
Seguí leyendo para convenir que el demonio
hace negocios con olvidadizos;
mi alma también está entre libros;
la eternidad solo tiene sentido
si tienes que buscar tu alma entre libros.

«Recóndita armonía»
María Jesús Soler Arteaga.