¿Por qué recordamos más leyendo en papel que en audio o el vídeo?

Naomi S. Baron. Why we remember more by reading – especially print – than from audio or video. The Conversation 3 mayo 2021 14:04 CEST

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¿La comprensión es la misma si una persona lee un texto en pantalla o en papel? ¿Y son la escucha y la visualización de contenidos tan eficaces como la lectura de la palabra escrita cuando se trata del mismo texto?

Las razones están relacionadas con una serie de factores, como la disminución de la concentración, la mentalidad de entretenimiento y la tendencia a la multitarea mientras se consumen contenidos digitales.

Cuando se leen textos de varios cientos de palabras o más, el aprendizaje suele ser más satisfactorio cuando se hace en papel que en pantalla. Una cascada de investigaciones confirma este hallazgo.

Las discrepancias entre los resultados de la lectura impresa y la digital están relacionadas en parte con las propiedades físicas del papel. Con el papel, hay una imposición literal de manos, junto con la geografía visual de páginas distintas. La gente suele relacionar su recuerdo de lo que ha leído con la extensión del libro o el lugar de la página en el que se encuentra.

Pero igual de importante es la perspectiva mental, y lo que los investigadores de la lectura llaman “hipótesis de la profundidad”. Según esta teoría, las personas se acercan a los textos digitales con una mentalidad adaptada a los medios sociales ocasionales, y dedican menos esfuerzo mental que cuando leen en papel.

Los psicólogos han demostrado que cuando los adultos leen noticias o transcripciones de ficción, recuerdan más el contenido que si escuchan piezas idénticas. Los investigadores encontraron resultados similares con estudiantes universitarios que leían un artículo frente a los que escuchaban un podcast del texto. Un estudio relacionado confirma que los estudiantes divagan más cuando escuchan un audio que cuando leen.

Un estudio realizado en Chipre llegó a la conclusión de que la relación entre la capacidad de escucha y la de lectura se invierte a medida que los niños se convierten en lectores más fluidos. Mientras que los alumnos de segundo grado tenían una mejor comprensión al escuchar, los de octavo mostraban una mejor comprensión al leer.

La investigación sobre el aprendizaje a partir de un vídeo frente a un texto se hace eco de lo que vemos con el audio. Por ejemplo, investigadores españoles descubrieron que los alumnos de cuarto a sexto grado que leían textos mostraban una integración mental del material mucho mayor que los que veían vídeos. Los autores sospechan que los alumnos “leen” los vídeos más superficialmente porque asocian el vídeo con el entretenimiento, no con el aprendizaje.

La investigación colectiva muestra que los medios digitales tienen características comunes y prácticas de usuario que pueden limitar el aprendizaje. Entre ellas se encuentran la disminución de la concentración, la mentalidad de entretenimiento, la propensión a la multitarea, la falta de un punto de referencia físico fijo, el menor uso de anotaciones y la revisión menos frecuente de lo que se ha leído, escuchado o visto.