Sostenibilidad en la renovación de bibliotecas: pioneros en un futuro neutro en carbono

En su proyecto para renovar la biblioteca principal, Universidad de Virginia (UVA) se esfuerza por lograr una calificación de nivel plata del programa de certificación Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental (LEED). El proyecto gana puntos en función de cómo cumpla con los objetivos de sostenibilidad de LEED en varias categorías, que incluyen “Materiales y recursos” y “Calidad ambiental interior”. El equipo de renovación está siguiendo los propios estándares de construcción ecológica de la Universidad que superan algunos requisitos LEED a medida que los materiales antiguos se reemplazan por otros nuevos que hacen de la biblioteca un lugar más seguro para los usuarios y el personal.

El equipo está trabajando con una “lista roja” desarrollada por la consultora de ingeniería Thornton Tomasetti para detectar cinco químicos peligrosos clave que se encuentran comúnmente en techos, ventanas, aislamiento, pintura, pisos, muebles, techos y paredes. Un material que ha pasado el riguroso proceso de selección es el nuevo suelo de marmoleum de la biblioteca, hecho únicamente de materiales naturales: aceite de linaza, resina de pino, harina de madera, piedra caliza, pigmentos y yute. Del material no peligroso no utilizado de la biblioteca, alrededor del 75% se está reciclando, incluidas 120 toneladas de estanterías metálicas y otros desechos, como barras de refuerzo.

Si bien muchos de los muebles históricos de la biblioteca se están enviando para su restauración, el equipo del proyecto decidió que las ventanas “históricas” de la biblioteca deberían restaurarse en lugar de cambiarse. Según Jesse Warren, gerente del programa de sostenibilidad de la administración de instalaciones, la razón para no quitar las ventanas es que la biblioteca está reduciendo su huella de carbono no solo al ahorrar energía en calefacción, refrigeración e iluminación, sino también por la cantidad de energía ahorrada en construcción en sí. Al eliminar el carbono incorporado en la energía que se necesitaría para quitar las ventanas, empaquetarlas, transportarlas, empaquetarlas nuevamente y transportarlas de regreso para reinstalarlas, la biblioteca está dando ejemplo para otros proyectos de construcción de la Universidad a seguir, y es pionera en la camino hacia un futuro carbono neutral.