Una gran biblioteca debe ser un taller y un repositorio

 

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Justin Winsor, fue director de la Biblioteca Pública de Boston y más tarde bibliotecario del Harvard College, fue el primer presidente de la American Library Association (ALA). Adoptó prácticas bibliotecarias que hicieron que los libros fueran más accesibles a los lectores, una filosofía que finalmente condujo a la ampliación de las horas de servicio, a la apertura de estantes y y al desarrollo de servicios de referencia. En su concepción, la biblioteca debería ser un laboratorio, “un taller en el que profesores y estudiantes podían llevar a cabo su trabajo con las herramientas necesarias para sus propósitos convenientemente a mano”. En un informe al presidente de Harvard, Winsor declaró:

 

Una gran biblioteca debe ser tanto un taller como un depósito. Debe enseñar los métodos de investigación exhaustiva y cultivar en los lectores el hábito de buscar las fuentes originales de aprendizaje.

 

Justin Winsor, bibliotecario de Harvard College a finales del siglo XIX